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Anomalías pigmentarias

No es lo mismo un animal albino que uno leucístico, y mucho menos que uno melánico¿ aunque todos ellos corresponden a una anomalía pigmentaria. Pero, ¿cuál es la diferencia?

El albinismo o carencia de melanina da como resultado ejemplares animales de color blanco rosáceo y de ojos con pupilas rojizas debido a que los vasos sanguíneos son visibles a través de los tejidos. El gen responsable del albinismo es recesivo, de manera que sólo se manifiesta si ambos progenitores lo transfieren a su descendencia, aunque no tienen porqué aparecer en todas las generaciones de una familia. Es decir, una persona, animal o planta puede transmitir el albinismo a su descendencia sin percatarse de que es portador del gen.

El leucismo es muy similar, siendo otra particularidad genética con falta parcial o total de eumelanina. Más común en las aves, los leucinos -a diferencia de los animales albinos- mantienen en los ojos su color normal, pudiendo estar o no las patas y el pico normalmente coloreados.

Por otra parte, el melanismo, que también es hereditario y se produce por la mutación de distintos genes, responde a un exceso de pigmentación oscura en un animal, siendo más frecuente en zonas de montaña, áreas lluviosas del norte de España y en especies como la salamandra, el tritón pirenaico, la víbora de Seoane o las lagartijas baleares.

Pero aún hay más anomalías pigmentarias: el eritrismo -abundancia de coloración roja o naranja-, el flavismo o xantismo -abundancia de pigmento amarillo y carencia de otros-… y el axantismo -que es el caso contrario, la ausencia de pigmento amarillo, y que es lo que da lugar a que ranitas arborícolas como la de San Antón o la meridional no sean verdes, sino que muestren una llamativa coloración azul en la piel-.

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