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BÉLGICA

Sin contenedores, los deshechos acaban esparcidos por el suelo

Retrovisores y antenas arrancadas, coches rayados, ventanas rotas, autobuses o vagones de tren cubiertos de graffiti, jardines o parques destrozados... Los actos acometidos por los vándalos parecen no entender de fronteras ni nacionalidades.

En Bruselas, a diferencia de en Zaragoza en los últimos tiempos, no se encuentran contendedores quemados y, sin embargo, es una ciudad donde los actos vandálicos también están muy presentes. Los principales problemas que surgen en esta ciudad tienen a la basura como protagonista y es que aquí, a diferencia de en España, no se utilizan los contenedores. La basura se recoge los días de la semana previamente especificados en las fachadas de las casas. Así, los restos tienen que ‘dormir a la intemperie’ lo que provoca que por la mañana muchas calles aparezcan cubiertas de deshechos como consecuencia de las gamberradas nocturnas de algunos.

Los graffiti también son un fenómeno común. Sin embargo, al igual que ya ocurrió hace algunos años en el Casco de Zaragoza, la ciudad decidió promover el ‘graffiti creativo’ y en algunas de las calles aledañas a los monumentos históricos se pueden contemplar verdaderas obras de arte.

Desde mi punto de vista el vandalismo es un fenómeno global de las sociedades desarrolladas que conlleva los mismos resultados allí donde tiene lugar. Sin embargo, en mi opinión, la sensación de que éste es un fenómeno bastante extendido que se tiene en España no se adecua a las características de la sociedad belga, en parte quizá, por la mayor contundencia de su sistema legal y policial para con este tipo de delincuencia urbana.

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