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DESDE VENEZUELA

El país de lo posible

Así nos gusta denominar a nuestro país, Venezuela, donde presumimos de que cualquier situación que pueda darse en este mundo y en esta vida, será perfectamente posible, y lo que es válido para la vida, lo es de igual manera para la muerte.

Venezuela es un país laico, de hecho el día de Difuntos no es festivo, sin embargo, al igual que en España está muy arraigada la costumbre de visitar masivamente los cementerios en esta fecha, rezar, ofrecer flores y embellecer y limpiar las tumbas, aunque llama la atención que en los cementerios las flores permanecen durante todo el año, dado que las visitas a los difuntos no son exclusivas del 1 de Noviembre.

Lentamente va penetrando la costumbre importada de celebrar Halloween y cada vez es más común encontrar calabazas y disfraces alegóricos, inevitable contaminación de la cultura norteamericana.

Hasta aquí todo lo relatado encaja dentro de lo normal, pero en este país, hay situaciones bien surrealistas, el surrealismo mágico latinoamericano del que hablaba Gabo. Por ejemplo: El entierro de "malandros" (forma popular de llamar a los delincuentes). Todo un espectáculo. El cortejo fúnebre encabezado por decenas de motos con sus ocupantes exhibiendo sin disimulo armas de grueso calibre, policías que discretamente desaparecen de la escena para "evitar problemas", acompañantes "en trance" derramando sobre la urna generosas cantidades de ron y cerveza con el ruido de fondo de los disparos al aire y como colofón todos los presentes cantando el himno mas preciado al uso... ‘Nadie es eterno en la vida’, conocidísima salsa de Tito Rojas.

Frecuencia de lo narrado: Alta, dada la "rotación" que las lamentables circunstancias en que vivimos provoca.

Entierros curiosos de gente común: En fechas recientes tuve personalmente la oportunidad de asistir a un entierro y funeral, donde después del velatorio ordinario en la funeraria, partimos los presentes al hogar del difunto, donde se realizó un velatorio de cuerpo presente más folclórico, con música a todo volumen durante 1 hora con las canciones de la popular orquesta Billo`s Caracas Boys, en recuerdo a los gustos del viajero al otro mundo.

No terminó el tema ahí, sino que después del obligado paso por el cementerio, se sirvió a los presentes una pantagruélica parrillada, bien regada con vino por cierto. Dentro de un año se conmemorará la efemérides con otro "asadito" al que quedamos expresamente invitados.

Desde luego costumbres que, para nuestra cultura, parecieran grotescas, por decir lo menos, pero que visto desde aquí, contribuyen a reafirmar que la muerte, la temida muerte, forma parte en realidad de la vida...

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