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Musgos aragoneses, un mundo por descubrir

En este año Internacional de la Biodiversidad 2010, acaba de ponerse al alcance del público general y de la comunidad científica la gran cantidad de información sobre briófitos (musgos y hepáticas) aragoneses recopilada y generada desde 1998 en diversos proyectos del Gobierno de Aragón. En la web Atlas de la Flora de Aragón pueden consultarse los datos de las casi 700 especies que el vasto territorio aragonés cobija.

'Catoscopium nigritum', un musgo que en la Península es exclusivo del Pirineo
Catoscopium nigritum
PATXI HERAS

Los briófitos (musgos y hepáticas) suelen pasarnos desapercibidos y obtienen menor consideración que otros seres más emblemáticos. Sin embargo, constituyen una parte importante de la diversidad vegetal de un país y Aragón no es una excepción. Las tres provincias albergan 691 briófitos, lo cual supone el 65% de la brioflora ibérica. Esta considerable riqueza y patrimonio natural se extiende por todas las comarcas, desde las más montañas más húmedas al seco fondo del valle del Ebro. está disponible para su uso en el Atlas de la Flora de Aragón

Existe la creencia popular de que los musgos no pueden vivir salvo en sitios muy húmedos. Sin embargo, la brioflora de los Monegros (la comarca natural en sentido amplio) es el mejor ejemplo para romper este mito. Alrededor de 80 especies de briófitos afrontan con éxito los numerosos problemas que plantea la vida en medios áridos. Los intrépidos briófitos monegrinos han desarrollado estrategias que les permiten colonizar medios hostiles como las ‘saladas’, las lagunas temporales que son unos de los hábitats estrella de los Monegros.

En las primaveras más húmedas, en las ‘saladas’ con agua pueden crecer las hepáticas tolerantes a la sal Riella, mientras que en las orillas cargadas de polvo yesoso habitan el diminuto musgo Pterygoneurum subsessile y la hepática Riccia crustata. Su rareza y singularidad hace que la mayoría de los briófitos registrados en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón sean propios de los Monegros.

BRIÓFITOS DEL PIRINEO

Obviamente, las montañas aragonesas, con su variada orografía y amplio intervalo de altitudes, acogen mayor briodiversidad y una vegetación muscinal más llamativa. En el Pirineo aragonés se han detectado 596 briófitos. La mayoría (401 especies) habita en el piso montano, el nivel de los bosques. Por ejemplo, el suelo de los pinares suele estar alfombrado con el bello musgo Hylocomium splendens, mientras que en la madera muerta de los abetales habitan, entre otras, especies enrarecidas por la explotación de nuestros bosques como la delicada hepática Nowellia curvifolia o el musgo Buxbaumia viridis, una especie protegida a escala europea por figurar en la Directiva Hábitats.

En los pisos alpino y subalpino, los más altos del Pirineo, hay muchas menos especies (138 y 365 respectivamente), pero sustentan briófitos más singulares, de distribución alpina y ártica, poco frecuentes en Europa y sobre todo en la península Ibérica. Entre ellos mencionamos la única población aragonesa del musgo Catoscopium nigritum, en riesgo por la proximidad de la estación de esquí de Cerler. Además en el Pirineo aragonés hay musgos que no viven en ninguna otra parte de la Península Ibérica: Trematodon ambiguus sólo vive en Vallibierna; Pseudoleskeella rupestris se descubrió en 1935 en el valle de Tena y no ha vuelto a encontrarse; Discelium nudum e Hygrohypnum cochlearifolium tampoco han vuelto a verse desde finales del siglo XIX cuando se hallaron en el área de Benasque.

TESOROS IBÉRICOS

Las sierras del sistema Ibérico, de altitudes más moderadas que las pirenaicas y de muy diferente personalidad, también albergan tesoros briofíticos. El área del Moncayo, por ejemplo, rodeada de un entorno fuertemente mediterráneo, sirve de refugio a hepáticas y musgos de claro carácter atlántico. Los hábitats hidroturbosos (tremedales) cercanos a Orihuela del Tremedal se encuentran entre los biotopos ibéricos más peculiares. Alberga, cerca ya del litoral mediterráneo, poblaciones de once especies de esfagnos o musgos de las turberas, briófitos ordinariamente vinculados a las regiones boreales y atlánticas que han permanecido aislados del resto de los medios turbosos europeos desde la última glaciación.

Por último, los extensos sabinares de las parameras ibéricas, pese a ser parcos en el número de briófitos que acogen debido al rigor climático que los caracteriza, ofrecen algunas especies interesantes, como Orthotrichum vittii y O. tortidontium, descubiertas y descritas hace unos años en diferentes puntos de España, y halladas posteriormente en varios países alrededor de todo el mar Mediterráneo.

Patxi Heras y Marta Infante son briólogos del Museo de Ciencias Naturales de Álava.

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