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Aragón
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OFRENDA PASADA POR AGUA

La lluvia no tuvo piedad

Doscientas cincuenta mil personas, poco más de la mitad que el año pasado, participaron en la Ofrenda. Cinco millones de flores tejieron el manto de la Virgen

Los claveles fueron, un año más, las flores preferidas.
La lluvia no tuvo piedad
JOSé MIGUEL MARCO

Llovió de lo lindo ayer por la mañana en Zaragoza, empeorando incluso las previsiones meteorológicas más pesimistas, y la Ofrenda resultó aguada y deslucida. No se batió, como se esperaba, el récord de participación. Según el balance oficial participaron 250.000 oferentes. Quizá un poco por 'maquillar' los datos, el Ayuntamiento añadía a esa cifra otra, la de 100.000 asistentes. El año pasado fueron 450.000 personas las que participaron en la Ofrenda. Si ayer no se batió el récord hay que achacárselo a la lluvia, tenaz, que no dio tregua durante más de tres horas. Por la tarde, en la plaza del Pilar y en casi todo el centro de la ciudad, no cabía un alfiler.

Empezó a llover de madrugada, y a las 7.30, cuando empezaron a formar los primeros grupos, el cielo descargaba un agua mansa pero incansable. Hubiera sido mejor una tormenta tropical, contundente pero breve. Según la delegación territorial de la Agencia Estatal de Meteorología, tras un primer gran chubasco de madrugada, en las primeras horas de la mañana cayeron unos 4 litros de agua por metro cuadrado. Suficiente para deslucir la Ofrenda y para estropear alpargatas y trajes.

Pero el deslucimiento fue relativo. Zaragoza volvió a dar muestras de fervor por la Virgen. Manuel Ureña, que antes de la misa de mediodía acudió a atender a los medios de comunicación, lo definió con una frase afortunada: "Con el amor a la Virgen no hay quien pueda, eso está más claro que el agua". Y del cielo estaba cayendo mucha.

Menor lucimiento

Los grupos respondieron con normalidad. Todo fue incluso más colorido de lo habitual. Colectivos como los danzantes de Alcalá de Ebro o los de dance de San Bernardo de Codo amenizaron con sus bailes el recorrido. Los grupos provenientes de países hispanoamericanos, cada vez más nutridos, salpimentaron la Ofrenda con sus vistosos atuendos. Y, dentro de esa gigantesca muestra de traje aragonés, causaron admiración los de tornaboda de Ansó.

A partir de las 11.30, cuando el cielo se calmó, la situación recobró la normalidad. La Ofrenda Fluvial se acabó haciendo, así como la Aérea, pese a que redujeron sus dimensiones. Al mediodía, justo cuando pasaban ante la Virgen los Voluntarios de Aragón y realizaban una descarga de fusilería, Aires de Albada empezó a cantar jotas en directo en la plaza. No hubo este año actuaciones hasta que desapareció la lluvia. A las 12.10 el Ayuntamiento, con sus maceros y timbaleros, participó en la Ofrenda. Abrían la comitiva los concejales Sebastián Contín, que llevaba el estandarte municipal, y Elena Allué, y la cerraba una pareja de mexicanos con trajes regionales. Y es que la Ofrenda de 2010 fue la de los países hispanoamericanos: estaban representados 20 países a través de más de 400 grupos.

La cruz de Lorena se colocó en el manto de la Virgen alrededor de las 11.30 y, como era de esperar, hubo este año menos flores que en ediciones anteriores: cinco millones frente a los siete del año pasado. Se pudo completar el manto de la Virgen, pero no del todo la estructura metálica de 15 por 16 metros en la que se instala la imagen. Un teloncillo rojo evidenciaba que no se había cubierto por completo. De hecho, cuando otros años todavía había oferentes a las 18.30 e incluso 18.45, ayer a las 18.05 se dio por oficialmente cerrada la Ofrenda.

"Ha sido un jornada atípica -señalaba Gonzalo Cuchi, coordinador técnico de la Ofrenda-, con menos lucimiento de los grupos y de los bailes, porque la mitad de los grupos folclóricos no han podido actuar. La lluvia ha marcado el ritmo y lo único bueno es que apenas ha habido que lamentar caídas y accidentes".

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