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Nutrición y salud

Un buen menú de vuelta al cole

Una serpiente hecha con rodajas de pepino, mortadela y aceitunas para los ojos
Serpiente pepino
PETER NIELSEN/LIBRO 'LOS NIñOS QUIEREN SABER CóMO Y QUé COMER', DE EVEREST

Comer es un placer, sí, y más todavía si nos ayuda a sentirnos fuertes y capaces de todo lo que nos propongamos. Recién llegado el otoño y comenzado un nuevo curso, es importante hacer hincapié en los pilares básicos de una alimentación saludable que, quizá, en verano hemos descuidado un poco con las vacaciones.

Tanto niños como adultos debemos tener en cuenta tres máximas; la primera de ellas es ser más amigos de los vegetales y las frutas; la segunda, consumir comidas caseras y solo de manera muy esporádica comer platos elaborados industrialmente; y el tercer y último pilar es hacer caso de la recomendación de realizar cinco comidas al día. Aquí es importante destacar algo en lo que los expertos en nutrición insisten por activa y por pasiva: el desayuno es obligatorio, pero no porque sí, sino porque el organismo, después de dormir, necesita un aporte importante de energía al levantarnos, para así poner en marcha nuestro cuerpo y poder rendir física y psicológicamente al máximo durante todo el día. Además, recalcan que el postre hay que concebirlo como un plato más de la comida, no como un extra que casi comemos a la fuerza por estar demasiado saciados en el segundo plato.

Ante los excesos del verano...

Así lo recalca el presidente del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón, Juan Revenga, quien insiste en que la buena alimentación debe seguirse todo el año, “incluso en verano, que es época típica de más ‘excesos’, y no solo ahora, que es cuando todo el mundo se plantea buenos propósitos para el nuevo curso en campos tan variados como este de la alimentación, los idiomas, el gimnasio…”.

Es normal, indica Revenga, que los padres se replanteen el tema de la comida de sus hijos en la vuelta al cole, ya que muchos niños se quedan a comer en los comedores escolares y sus progenitores quieren saber todo al detalle para así poder complementarlo en casa con el desayuno, la merienda o la cena. “Por ello, lo más importante -precisa Juan Revenga- es tener clara la composición de una dieta equilibrada: el 55% deben ser hidratos de carbono complejos, es decir, arroz, pasta, legumbres, patata y pan; el 15%, proteínas, tanto carnes magras (sin grasa), como pescados y las procedentes de fuentes vegetales como las legumbres y la soja; y el 30% restante corresponde a las grasas (también llamadas lípidos), en forma de aceite de oliva y aceite de girasol”.

Cuidado con la bollería industrial

A este último respecto, hay que decir que los expertos en nutrición como Revenga no se cansan de decir que “hay que evitar consumir bollería industrial, ya que estos productos, como muchos otros alimentos preparados tipo pizzas, margarinas y caldos, están llenos de grasas saturadas, como los aceites de coco y de palma, cuyo consumo prolongado es perjudicial para el cuerpo”.

Hay que leer con atención la etiqueta de los productos

Otra de las recomendaciones de los profesionales es que nos tomemos la molestia de leer las etiquetas de los productos. “Es importante saber qué estamos comprando y en especial hay que tener mucho cuidado con las grasas hidrogenadas y parcialmente hidrogenadas, ya que son grasas sometidas a un proceso físico químico de hidrogenación. Estas se comportan en nuestro organismo como la grasa saturada, es decir, como ‘grasa mala’, cuyo exceso contribuye a aumentar los niveles de colesterol sanguíneo. Por ello, es importante fijarse en los componentes de la etiqueta y así poder decir que no a estos productos”.

En cuanto a los aceites mencionados típicos de productos preparados y bollería industrial (el de coco y el de palma), en muchas etiquetas no figuran claramente y tan solo pone ‘aceite vegetal’. El aceite vegetal engloba a muchas clases, tanto los saludables de girasol y de oliva, como los baratos y poco recomendables de coco y de palma, por lo que no queda claro para el consumidor, aunque los fabricantes deberían especificarlo claramente. Muchos otros que sí emplean aceites de girasol o de oliva se encargan de publicitarlo a lo grande y bien claro para que el potencial comprador sepa bien de antemano que es un producto elaborado con estas grasas saludables.

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