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Aragón

CAMPOS DE CEREALES

Vida silvestre en paisaje Windows

Llanos de Plasencia de Jalón (Zaragoza)
paisaje windows
E. V.

Los campos de cereal que tanto abundan en las llanuras y el paisaje abierto de Aragón están en su mejor momento del año: más verdes y vivos que nunca. Por poco tiempo, ya que dentro de unas dos semanas virarán hacia un color amarillento, dorado, pajizo… y pronto los agricultores comenzarán la cosecha.

Este tipo de paisajes agrícolas tradicionales se cultivan desde hace siglos y son fruto de la influencia del ser humano en el entorno. Es cierto que son lugares ganados al bosque, al matorral o al pastizal originario, que son ambientes naturales que poco a poco han ido perdiendo su carácter salvaje primigenio, pero los naturalistas también saben que estos hábitats uniformes -tan propios del secano aragonés- son ambientes donde no falta la fauna y la flora silvestre. Muchos de ellos, debido a la climatología, el suelo y la estructura vegetal del lugar, albergan lo que consideramos 'biodiversidad esteparia'.

Para poner un ejemplo empezaremos citando a un ave rapaz con gran querencia por instalar su nido en mitad del mar herbáceo de estas estepas cerealistas cultivadas: el aguilucho cenizo. También en estas extensas y llanas regiones del secano, el aficionado a la naturaleza puede disfrutar del espectáculo único que es la parada nupcial de las grandes avutardas -haciendo la rueda- o la de los machos de sisón, avutarda chica que vestida de gala emite un sonido muy peculiar.

Aquí las mañanas despiertan con un gran concierto al aire libre de cantos silvestres: la música de las alondras 'colgadas' en el cielo, el grito de los alcaravanes, el reclamo de las calandrias y la llamada de numerosas cogujadas y terreras. No muy lejos andarán escondidas la ganga y la ortega, dos bonitas 'palomas del desierto', amén de un sinfín de otras aves como mochuelos, abubillas, codornices, viajeras golondrinas, pardillos, jilgueros, perdices rojas… y otra fauna: sapos corredores, zorros, erizos, comadrejas, conejos y liebres.

RESERVORIO FLORÍSTICO

Estos campos de cereal de secano, sus cunetas y linderos son, por otra parte, un gran reservorio florístico de plantas arvenses, erróneamente llamadas 'malas hierbas', ya que, como dice el botánico Javier Puente, "nos hemos empeñado en que crezca allí otra planta distinta que nos interesa más y que es la que forma el campo de cultivo".

Entre estas hierbas espontáneas, auténticas bellezas campestres del secano aragonés, podríamos citar algunas familiares como las malvas, la adonis de verano, la fumaria, el cardo mariano, la vicia, el ajo silvestre, la salvia, la oruga o la manzanilla loca, de gran semejanza con la silvestre. Incluso las hay que, por su abundancia y densidad, pueden llegar a teñir por completo una gran porción del paisaje de un solo color, como sucede con las rojas amapolas o las amarillas mostazas silvestres.

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