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Aragón

El origen de un viaje sin retorno

Zaidín, Binaced, Roda de Isábena y Buira son los municipios donde se encontraban algunas de las piezas más importantes que ahora están en el Museo Diocesano de Lérida, pero son muchas más las poblaciones que perdieron parte de su patrimonio eclesiástico.

Las calles de Roda de Isábena
El origen de un viaje sin retorno
HERALDO

Buira

El núcleo de Buira, dependiente del municipio ribagorzano de Bonansa, llegó a estar abandonado, pero un grupo de familias jóvenes se ha ido instalando en sus casas en los últimos años, sin conocer el rico patrimonio que está en Lérida

Roda de Isábena

Casi 30 piezas de la antigua sede episcopal de Roda de Isábena -la más antigua de Aragón y la más pequeña de España- están depositadas en Lérida. Sus 300 vecinos, con el combativo párroco Leminyana al frente, aguardan su devolución.

Binaced

Con cuatro obras que formaban parte de la parroquia de San Marcos, destruida durante la Guerra Civil, y otras tres pinturas del templo románico de la pedanía de Valcarca, Binaced es uno de los puntos clave del conflicto eclesiástico.

Zaidín

Todo el mundo en el pueblo sabe que para disfrutar de la joya de su patrimonio-una talla en piedra policromada

del siglo XIV-, así como de otras piezas de valor, tienen que ir a Lérida. Los vecinos las echan de menos y esperan su regreso

Capella

Ribagorzanos de historia gloriosa, con poderosos señores feudales que guerrearon contra los musulmanes y acumularon un rico patrimonio en forma de ornamentos para su iglesia. Seis de esos ornamentos salieron del pueblo rumbo a Lérida a finales del siglo XIX. Entre ellos, destaca una “Santa Ana o Sagrada Generación” de madera policromada del siglo XV y un libro gótico. El resto son objetos litúrgicos como campanitas, un copón y una caja para guardar hostias de comunión. La iglesia es un bello ejemplo de románico aragonés en la que destaca que la torre está levantada sobre el ábside, algo muy extraño en ese estilo. Pese al traslado de las seis piezas, conserva un interesante retablo del siglo XVI.

Monzón

 

La capital del Cinca Medio no sólo es parte del litigio por compartir sede episcopal con Barbastro, sino porque también de allí salieron dos obras que forman parte de la disputa: una predela con escenas hagiográficas y un valioso retablo de San Antonio Abad del siglo XV que podría ser obra de Jaime Ferrer I. Sin embargo, lo que preocupa en Monzón -y sí que ha sido objeto de polémica en los últimos años- es el nombramiento de la ciudad como segunda sede del nuevo Museo Diocesano. La ciudad oscense ha luchado mucho por conseguir ese reconocimiento e, incluso, se ha especulado con la posibilidad de que, tras la devolución, las 113 piezas se expongan en la ciudad mientras se terminan las obras en Barbastro, pero éste es un extremo sin confirmar.

Tamarite de Litera

La localidad literana, con grandes lazos históricos con la vecina Cataluña, sólo tiene una obra recogida en el decreto de devolución de septiembre de 2005, pero se trata de una pieza de gran valor: una pintura sobre tabla del siglo XV que representa un Calvario. Muchos tamaritanos están convencidos, como ocurre en otras localidades del entorno, de que la obra salió del pueblo durante la Guerra Civil. El paso de las milicias anarquistas y trotskistas provocó graves daños en el patrimonio de Tamarite, incluyendo la destrucción de una torre de la colegiata de Santa María la Mayor -reconstruida tras la confrontación-, de donde procede la obra en cuestión. Sin embargo, la realidad es que fue “cambiada” en diciembre de 1900 por 100 pesetas destinadas a financiar algunas reparaciones en el templo.

Lascuarre

alvado del abandono que han sufrido muchos pueblos ribagorzanos de alrededor, Lascuarre, con poco más de un centenar de habitantes, tiene dos piezas reclamadas a la diócesis de Lérida que atestiguan con su valor artístico la riqueza de la que gozaba este pueblo pirenaico en la Edad Media. La pieza más destacable es el fragmento de un retablo gótico que no salió de la iglesia parroquial, como pudiera suponerse, sino de la ermita o iglesuela de San Martín, una joya del románico situada en las afueras del núcleo. Los vecinos de Lascuarre desconocían la existencia de este retablo hasta hace bien poco, y uno de ellos, que gestiona la página web www.lascuarre.net, ha colgado en internet la noticia para compartirla con sus convecinos.

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