Aragón

EL LEGADO DE LOS SIGLOS

La difícil reconquista de San Victorián

La suerte del monasterio de San Victorián, en la comarca oscense de Sobrarbe, depende de que lleguen a buen puerto las negociaciones entre el Gobierno de Aragón y el propietario de parte del inmueble, cuyas ofertas resultan inasumibles para el ejecutivo autonómico.

Cuna fundacional del Reino de Aragón y de la propia comarca de Sobrarbe, hogar y tumba de reyes y espectador de la reconquista, el monasterio de San Victorián sigue siendo, a día de hoy, testigo de batallas y luchas por su hegemonía, pero en términos muy diferentes a los de los libros de caballería y las crónicas que cuentan la historia de esta tierra. Por un lado, el Gobierno de Aragón está ultimando una vez más los detalles de una restauración que nunca acaba de llegar; por otro, un empresario desencantado que busca dar salida a unos bienes que adquirió para un proyecto ahora irrealizable. Mientras, los vecinos del municipio de Pueyo de Araguás mantienen la esperanza de que el complejo histórico pueda formar parte, con todas la garantías, de sus atractivos turísticos.

 

"Ahora mismo se están llevando a cabo una serie de negociaciones con el Gobierno de Aragón que, en mi opinión, van a ser muy beneficiosas, tanto para el monasterio, como para Aragón, como para mí mismo", ha adelantado Luis Vecino, propietario junto a un fondo de inversión qatarí de la conocida como 'parte privada' del monasterio, y que incluye la vieja abadía y la hospedería. Ambos espacios se mantienen cerrados al público a causa de su mal estado de conservación. Vecino pretendía convertir el grupo histórico en un complejo hostelero similar al que ya posee en Boltaña. Sin embargo, necesitaba parte del atrio para llevar a buen término su proyecto, espacio que se encuentra compartido con la conocida con la 'parte pública', propiedad de la DGA; y en la que, al igual que el resto del conjunto, apenas se puede actuar al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC).

 

"Era mi proyecto estrella, pero soy un soñador y eso es lo que voy a hacer a partir de ahora; hay otros proyectos en marcha y, por lo que a mí respecta, seguiré invirtiendo en el Sobrarbe", aseguró Vecino. Desde el Gobierno de Aragón, por otra parte, todavía no se ha confirmado que se vaya a cerrar próximamente la compra de la parte del enclave que se encuentra en manos de Vecino y sus socios.

 

"Las aspiraciones monetarias del propietario privado son excesivas", han declarado fuentes del ejecutivo aragonés, "pero, lógicamente, se está trabajando para encontrar una fórmula adecuada". Según declaró a principios de este año Jaime Vicente, director de Patrimonio de la DGA, Vecino llegó a pedir más de dos millones de euros por su propiedad, un precio "inasumible" entonces para el ejecutivo aragonés.

La restauración, en septiembre

Lo que sí que parece que se encuentra ya en buen camino es el proceso para la adjudicación de las obras de restauración de la parte de la que es responsable el gobierno autónomo. Según dichas fuentes, las obras podrían comenzar el próximo mes de septiembre y supondrán la rehabilitación de 2.100 metros cuadrados del total del inmueble. En ellos se incluye la iglesia parroquial, que consta de tres naves con crucero, sacristía y cripta; además del claustro, la torre con su campanario y lo que fueron el cementerio y el huerto de los antiguos monjes. El presupuesto alcanza los 800.000 euros.

 

El alcalde de Pueyo de Araguás, Jesús Buetas, lamenta por otra parte que el mal estado del cenobio esté ocasionando que muchos de los visitantes del municipio se lleven una gran decepción al intentar conocer las ruinas. "No se puede acceder al recinto, porque se encuentra totalmente cerrado, y todo aquel que intenta visitarlo regresa decepcionado", asegura el edil. Buetas relata, por otra parte, el enfado con el que se ha vivido en la localidad que los primeros trabajos de restauración, de los que se ocupó el Ministerio de Cultura en 2003, resultaran del todo infructuosos. Consistieron, así, en la restauración de la techumbre del claustro a base de una cubierta de piedra, mientras que el resto de dependencias se cubrieron con chapa de cobre. Todo ello se vino abajo al año siguiente, a causa de un fuerte temporal de aire.

 

Desde el consistorio de esta localidad se tiene, por otra parte, una idea clara de lo que les gustaría que fuera San Victorián para el municipio en años venideros. "Teníamos previsto realizar visitas guiadas, pero siempre se nos han puesto pegas debido a la poca seguridad que entraña el edificio para los visitantes", asegura Buetas. Y añade: "Nos gustaría, por ejemplo, que se tuviera en cuenta la construcción de un centro de interpretación o de un espacio expositivo".

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