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ZARAGOZA

La DPZ subvencionará las obras de mejora de los colegios del medio rural

Dará ayudas para que los municipios de menos de mil habitantes arreglen los centros. Educación mantiene abiertas en la comunidad 25 escuelas con menos de cinco alumnos.

La Diputación de Zaragoza dará subvenciones a los municipios con menos de mil habitantes para que mejoren las instalaciones de sus centros escolares. Con el objetivo de que los alumnos del medio rural disfruten de buenas infraestructuras y estén en igualdad de condiciones que los de la ciudad, la DPZ concederá una subvención máxima por municipio o entidad local menor de 12.000 euros. La cantidad total con la que se cuenta para este programa es de 426.000 euros, con cargo al presupuesto provincial de gastos para el ejercicio 2009.

Con ese dinero se podrán acometer obras de estructura, reparaciones de la cubierta, supresión de barreras arquitectónicas, calefacción, inversión en servicios higiénico-sanitarios, carpintería, pintura, patios de recreo... Los municipios interesados deben rellenar una solicitud (disponible en www.dpz.es) y remitirla antes de final de mes en el registro de la Diputación de Zaragoza.

El 75% de la ayuda concedida se adelantará cuando se presente el certificado de inicio de las obras y la declaración responsable de estar al corriente en el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Este anticipo debe pedirse antes del 31 de julio de 2009. El 25% restante -o toda la subvención si no se ha solicitado el adelanto- se dará cuando se entregue el resto de documentación necesaria (facturas, certificado de la secretaría general...).

Este plan de mejora de centros escolares del medio rural surge fruto de la ley reguladora del régimen local que encomienda a las diputaciones provinciales "la asistencia y cooperación jurídica, económica y técnica a los municipios, especialmente a los de menor capacidad económica y de gestión".

En Aragón, las aulas acusan las peculiaridades demográficas de la comunidad que hacen que se mantengan abiertas escuelas con muy pocos alumnos. Este curso hay unos 25 colegios rurales que no superan los cinco matriculados. Teruel es la provincia que más sufre la despoblación y, que como consecuencia, acumula casi la mitad de estos centros. Pese a la baja densidad de estudiantes, continúan estando en funcionamiento.

Las características territoriales de Aragón han obligado al departamento de Educación a establecer unas normas flexibles sobre el número mínimo de estudiantes con el que se puede mantener abierto un centro. Mientras que en otras comunidades se cierran colegios si no se llega a los 15 niños, aquí se mantienen incluso con tres. Ocurre, sobre todo, cuando el pueblo en el que se encuentra el centro tiene problemas de comunicación que hacen difícil el traslado de los pequeños a escuelas de otras localidades.

Futuro demográfico

Antes de cerrar un centro, la Administración tiene también en cuenta el futuro demográfico del pueblo, esto es, si en la localidad hay niños pequeños que lleguen a la edad escolar en los próximos años. La desaparición de un colegio supone siempre un drama para el pueblo, las familias y la Administración, por lo que la clausura se produce solo cuando es inevitable o así lo quieren los padres.

En ocasiones, los municipios tienen niños suficientes para mantener vivo un centro, pero las familias prefieren llevar a sus hijos a una localidad cercana. En estos casos, la DGA les proporciona los servicios de comedor y transporte de forma gratuita. Si los desplazamientos no se pueden realizar con un transporte escolar, se estudian medidas para subvencionar estos traslados.

Las cifras de estos centros rurales que sobreviven con pocos niños se han mantenido apenas invariables durante los últimos años. Siempre rondan la treintena, aunque cambian los colegios, porque algunos cierran definitivamente por falta de alumnado (los chavales pasan al instituto correspondiente) y aparecen otros que reabren sus puertas con la llegada de nuevos niños.

Este año, por ejemplo, la escuela de Castillazuelo -en el Somontano- se ha salvado del cierre in extremis. Se quedaba solo con tres alumnos y consiguió uno más para alcanzar el mínimo exigido para que continúe abierta. Pero, para asegurar su futuro, el Ayuntamiento busca matrimonios con hijos en edad escolar para vivir en esta localidad. A cambio, ofrecen un vivienda con un alquiler barato.

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