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Una temporada con marcado acento aragonés

En la categoría de bronce coincidieron en el curso 1989-90 seis equipos de nuestra Comunidad: Deportivo Aragón, Andorra, Binéfar, Teruel, Fraga y Barbastro.

Alineación del Deportivo Aragón en la temporada 1989-90. De izda. a dcha, arriba: Mario, Moisés, Borao, Óscar Ara, Fuertes y Cantín; y abajo: Nacho Martínez, Marzo, Florido, Salva y Cornago. Heraldo
Alineación del Deportivo Aragón en la temporada 1989-90. De izda. a dcha, arriba: Mario, Moisés, Borao, Óscar Ara, Fuertes y Cantín; y abajo: Nacho Martínez, Marzo, Florido, Salva y Cornago. Heraldo

La presencia de conjuntos aragoneses en Segunda División B queda reducida desde la pasada temporada al CD Ebro cuando, sin necesidad de echar la vista demasiado tiempo atrás, ver a dos o tres representantes era algo habitual. La época de esplendor, eso sí, se remonta a décadas pasadas, incluso al siglo anterior, y, sobre todo, a un año futbolístico, el de 1989-90, en el que coincidieron seis equipos: Deportivo Aragón, Andorra (Endesa), Binéfar, Teruel, Fraga y Barbastro.

La remodelación de Segunda División B en 1987, cuando se pasó de uno a cuatro grupos, posibilitó que la Federación Española de Fútbol facilitase los ascensos del Teruel, el Andorra y el Fraga. Los tres clubes se mantuvieron durante los siguientes ejercicios junto al filial del Real Zaragoza. El Binéfar, subió en 1988 y el Barbastro, en 1989. Así, y aunque el curso de los resultados durante los nueve meses fue dispar en ese grupo II, el fútbol regional nunca más fue tan pródigo en esa competición.

El Deportivo Aragón, con Manolo Villanova en el banquillo, vivió un año sin sobresaltos en la zona media-alta de la tabla y acabó en una cómoda octava posición. En aquella hornada se juntaron futbolistas que a la larga harían carrera en Primera División, como Moisés García León o Luis Carlos Salvador 'Salva'. También brillaba Javier Cornago, que debutó con el Real Zaragoza dos temporadas después en un partido contra el Tenerife y vivió con el Villarreal en Segunda su mejor época. "Fue una etapa bonita porque lo destacable era que el 80% de los jugadores de aquellos equipos, salvo en el Teruel, éramos de la tierra".

En el Andorra -Endesa, entonces-, Gonzalo Laseca, actual director deportivo del Amistad, era por aquel un fino centrocampista: "La Segunda División B tenía mucho nivel porque había jugadores muy competitivos, con experiencia y de calidad".

Aquella campaña, Laseca compartió centro del campo con el veterano Ángel Lafita en un bloque muy sólido donde sobresalían también Artigas, Cólera o Urrea, en defensa, y Cantarero, en ataque. El cuadro minero, con Pedro Aróstegui en el banquillo, terminó undécimo pese a acabar solo dos puntos por encima del descenso.

Uno más sumó el Binéfar de José Sigifredo 'Sigi'. El veterano exjugador blanquillo Jesús Benedé aportaba experiencia con Ramón Lozano -ahora director de cantera del Zaragoza-. Junto a ellos, Ignacio Aldea, que también llegó a debutar con el principal referente aragonés años antes y que a punto estuvo de fichar por el Barcelona, daba empaque a un equipo "muy experimentado". Para Aldea, "aquel Binéfar podría competir hoy con total seguridad en Segunda".

Nervios, dudas e incertidumbre se entremezclaron a lo largo de aquel periodo en el Teruel. Solo la diferencia de goles con el Laredo permitió a la escuadra dirigida por el argentino Calvo Marini conservar la categoría. José Pérez, Cavero, Blasco, Fuertes, Lahoz y Redolar ponían el acento local en un bloque con muchos foráneos. "El Teruel venía de dos años buenos, pero ese sufrimos hasta el final, hasta el último minuto. En el último partido ganábamos 2-0 al Barbastro, ya descendido, y nos empataron. La gente se enfadó mucho, pero nos salvamos", comenta Redolar.

Mucha batalla plantó el Fraga, que se quedó a un triunfo de abrazar la permanencia. Juan Carlos Beltrán recuerda que "descendimos, pero fue una temporada donde no hubo grandes diferencias. Aragón tenía potencial para que hubiera varios equipos capaces de competir, algo que ahora parece imposible".

Aún peor fueron las cosas para el Barbastro, colista. José Luis Torres, expresidente del club, era el tercer portero: "Recuerdo los derbis, sobre todo contra el Binéfar o el Fraga, con 2.000 personas que se metían en el Municipal".

A buen seguro que Aragón ganará un día presencia en la categoría de bronce, más complicado será que la calidad que reunía hace casi tres décadas se vuelva a ver, entre otras razones, por una cuestión de peso en el fútbol: el dinero. "Antes había presupuestos en clubes de Segunda B superiores a los hay ahora en Segunda", opina el ex del Binéfar Aldea, hoy delegado del Infantil B del Zaragoza.

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