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A los entrenamientos, con la lección aprendida

El Valdefierro ha puesto en marcha clases de refuerzo gratuitas para sus jugadores. Dos profesoras apoyan a los niños antes de los entrenamientos cuatro días a la semana.

Clases de apyo del CD Valdefierro.
Clases de apyo del CD Valdefierro.

El viraje que ha tomado el Club Deportivo Valdefierro desde la llegada de los hermanos Asensio a la cúpula directiva de la entidad zaragozana abarca más allá de lo que sucede en el terreno de juego o en un vestuario. La preocupación de los nuevos rectores traspasa los límites de lo deportivo y profundiza hasta lo puramente académico. Cuatro días por semana, en un aula ubicada en las instalaciones deportivas del CDM Valdefierro y por espacio de dos horas, el fútbol queda al margen para dar paso a las matemáticas, el inglés o la lengua española. Se trata de un servicio inédito en el fútbol base aragonés y gratuito.

El proyecto educativo diseñado y tutelado por Javier Lacueva adquirió el nombre de 'Buen Comienzo'. El Valdefierro apostó fuerte por aplicarlo en sus jugadores y el vicepresidente del área social, Antonio Laborda, conoce de primera mano con qué objetivos se puso en marcha este plan esta misma temporada. "El primer concepto se basa en dar un apoyo escolar a aquellos chicos que tienen problemas en los colegios y que necesitan refuerzo en algunas asignaturas fuera del horario escolar", explica el directivo.

En algunos de estos casos, Antonio reconoce que la solución que toman los progenitores ante estas situaciones no es la más adecuada. "A veces, los padres castigan a sus hijos privándoles de hacer deporte, y eso es un error porque es fundamental que un niño no deje de practicarlo aunque no vaya bien en el colegio. Por eso el club decide dar ese apoyo escolar", expresa el responsable del área social.

Pero el servicio que se presta en el aula de las instalaciones del Valdefierro, al abrigo de los trofeos y recuerdos de la historia del club, va más allá de los propios futbolistas. De ahí nace la segunda necesidad que pretende satisfacer la entidad. "También damos el apoyo escolar a los hermanos de nuestros jugadores. Los padres o tutores de nuestros chicos están obligados a pasar muchas horas muertas viendo cada entrenamiento, y de esta forma conseguimos que los hermanos aprovechen también ese tiempo para el estudio", indica Antonio.

Brotó con fuerza el proyecto el pasado mes de septiembre y el paso de los meses ha demostrado que la idea es bien recibida. En la actualidad son cerca de 30 niños los que acuden a las clases de apoyo, en edad alevín e infantil. Paula e Isábena, las hijas de Antonio, se encargan de las labores pedagógicas de lunes a jueves, durante la hora previa a los entrenamientos.

"Trabajar con niños es algo que me llena de vida y es muy gratificante. El deporte es muy importante para los jóvenes, pero aún más los estudios, así que si nosotras podemos ayudar a unir las dos cosas, mejor que mejor", indica Paula.

Gracias al trabajo de Paula y al de su hermana, la iniciativa funciona. "Está siendo un exitazo. Tenemos padres que traen a los niños aunque ese día no tengan entrenamiento, y creo que es un plus que ofrecemos con respecto a otros clubes y que tiene que pesar a la hora de elegir dónde deben de jugar los niños", comenta el vicepresidente del área social. El techo de este programa está por ver. "La próxima temporada queremos ampliarlo con clases de música", añade.

Las tres ramas fundamentales del nuevo árbol germinado por la junta directiva adquieren el mismo relieve y la misma atención. En el seno del club son conscientes de que el apartado deportivo marchará por buen camino si el balance económico es positivo, pero también adoptan la premisa de que el tema social merece todo el cariño.

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