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Aragón

Abrigaditas

Llegan los primeros fríos. Yalgunas plantas necesitan protegerse.

Las macetas no aportan la misma protección a las raíces como lo puede hacer la tierra. En los últimos años se ha puesto de moda crear pequeños sacos que envuelven el recipiente y ayudan así a que las heladas no afecten en gran medida.
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Los primeros fríos son los que destemplan. No solo a los jardineros, también a las plantas, que tras un otoño cálido se reencuentran con el cierzo y las temperaturas bajas. No debería ser problema para el jardinero aragonés, porque en un región tan castigada por el clima, con veranos muy calurosos, vientos fuertes semanas enteras del año y nieblas que suelen congelar el rocío no tiene mucho sentido elegir plantas delicadas para los parterres y terrazas.

Pero siempre puede haber excepciones. Quizá tengamos una planta en concreto que sepamos que no soporta las heladas (bouganvilla, por ejemplo), otras que pueda sufrir el azote del viento, y las hay que no gustan de un exceso de humedad que dure días y días.

No es buena idea envolver todo el jardín para que pase el invierno. A las plantas no les gusta estar cubiertas de plástico, ya que les impide transpirar e incluso pueden sufrir quemaduras en las hojas si el plástico se queda pegado y hace efecto de lupa. Además, en esos invernaderos improvisados puede haber carencia de oxígeno, acumularse la humedad, proliferar las plagas... Lo mejor es esperar a que el pronóstico del tiempo nos avance una helada severa antes de empezar a ‘empapelar’.Peligro bajo tierra

Muchas plantas están de por sí preparadas para el frío. Es la razón por la que tiran la hoja y entran en estado durmiente, con una función vital reducida al mínimo. En ese momento, la raíz es la parte más delicada, y puede necesitar protección si llegan heladas. En la naturaleza, lo habitual es que no las raíces estén protegidas de doble manera: suelen crecer a mayor profundidad para tener mayor acceso al agua, y además hay una capa de detritus, hojas secas y material en la superficie que les sirve de manta. En nuestro empeño en tener los parterres y terrenos libres de malas hierbas, hojas secas y demás, dejamos a las plantas demasiado expuestas. Lo mejor es acostumbrarse a acolchar y proteger el suelo. Es una de las técnicas más prácticas y agradecidas en jardinería: un suelo con un ‘mulching’ de virutas de madera, de paja y de hojas secas será una bendición:esa manta protege las raíces de las heladas. Al no dejar pasar la luz, proliferarán muchas menos malas hierbas. Y, finalmente, en verano habrá una menor evaporación y las plantas aguantarán más el calor.

Los que disfruten cosiendo y haciendo punto también pueden sumarse a la tendencia de ‘vestir’ macetas. Dado que en un recipiente las raíces están más expuestas, los hay que hacen fundas de ganchillo o saquitos de arpillera para que la maceta esté bien abrigadita.

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