Olga Romero

De dependienta pizpireta a detallista con tres puestos y una tienda


Olga Romero Paricio es una de las detallistas “históricas” del Mercado Central. Trabaja en él desde el 1 de marzo de 1974. “Al poco de empezar aquí decían que iban a tirar el mercado y fue cuando nos movilizamos con una campaña de firmas en la que nos apoyó toda Zaragoza”, recuerda.

“Hablaban de llevarnos a la margen izquierda, junto a la Chimenea, pero mover el mercado de su entorno histórico a otro lugar es como sacar la basílica del Pilar de donde está. Este es un sitio emblemático. Por mucho que digan que con el tranvía no hay sitio. Siempre lo hay”, señala la detallista.

En sus comienzos en la lonja de César Augusto trabajó como dependienta. “Hasta entonces estaba en el mercado de La Romareda. Cobraba 6.000 pesetas al mes y para llegar hasta allí cogía 8 autobuses al día, -relata-. Un día vino un pollero del Mercado Central porque le dijeron que en una pollería de La Romareda había una chavala de 16 años muy pizpireta. Me ofreció 13.000 pesetas y como además el Mercado Central me quedaba a mitad de camino no me lo pensé y me bajé aquí”. Entonces, “te tenías que poner el abrigo para vender del frío que hacía” en una lonja que contaba con 300 puestos que se cerraban con bastidores: “Se ataban con una cuerda y ya estaba cerrado”, -rememora-.

Buen servicio y trato cercano

En 2008 se estableció por su cuenta tras más de 30 años como dependienta. “Me compré un puesto pequeño y empecé sola. Al año y medio pude comprar el puesto de al lado, que era de pescado, amplié la pollería y ahora tengo otro puesto detrás y una tienda en Zuera en la que también asamos pollos, conejos, codillos…”, cuenta.

En la pollería Olga también trabajan dos dependientas y, entre los tres puestos y la tienda, componen una plantilla de ocho personas. En el futuro mercado contará con dos puestos.“Confío en que el nuevo mercado será bueno para todos. Con voluntad se puede continuar y seguir ofreciendo un buen servicio a los clientes y un trato de tú a tú”, señala.

100 kilos de pechugas al día

En lo que respecta al traslado temporal al mercado provisional, aunque considera que los clientes no van a dejar de acudir Romero señala los inconvenientes de trabajar en un espacio mucho más reducido: “Nos ponen mostradores de dos metros, más pequeños, y tenemos que estar más de un año. La capacidad del mercado es de 250 personas cuando aquí hay días que hay 50 o 60 personas en un solo puesto. Aun así creo que con voluntad se puede. Al mal tiempo hay que darle paso ligero”, añade.

En la pollería Olga se despachan 100 kilos de pechugas a diario. “Vendo con poca ganancia pero muchos kilos porque prefiero que haya mucho movimiento de gente. Los contramuslos los vendo tal cual, y los deshueso en el momento porque nos gusta trabajar el producto delante del cliente”, subraya.

Textos: Pedro Zapater
Fotografías: José Miguel Marco, Archivo Heraldo, Mercado Central