Mercado Central: un futuro al detalle

La remodelación de la lonja recuperará la belleza y funcionalidad del edificio proyectado por Félix Navarro


Un proyecto ilusionante

El futuro mercado de la capital aragonesa se llenará de luz en 2019 y continuará siendo un símbolo para los zaragozanos. “Es una instalación democrática, un bien que pertenece a los ciudadanos -recuerda José Luis Alcázar, dinamizador del Mercado Central– y por eso queremos que siga siendo un punto de encuentro del distrito Casco Histórico y de la ciudad”.

Alcázar destaca que la modernización de la lonja supone una tarea ilusionante que servirá para “poner en valor un espacio público absolutamente degradado hasta ahora”. El nuevo mercado seguirá contando con una zona destinada a actividades culturales y gastronómicas, como las que viene realizando hasta ahora, que en parte se ubicará en la planta semisótano.

“Cuando concluyan las obras, los zaragozanos podrán redescubrir el aspecto original del edificio, el color original de su estructura, y podrán disfrutar de un lugar más luminoso, agradable y resguardado del frío”, añade el dinamizador.

Con un coste estimado de unos 15 millones de euros, la remodelación permitirá actualizar un mercado que verá reducido su número de puestos, de los 130 actuales a 74, con 1.140 metros cuadrados de superficie en total -menor que la actual, de 1.725-, con pasillos más anchos y mejores servicios. Está previsto que cuente con 15 puestos de carnes, 15 de frutas y verduras, 14 de pescado, ocho pollerías, siete charcuterías, cuatro de menuceles, dos de congelados, nueve de alimentación variada y cuatro puestos de restauración en la zona central.

José A. Aranaz: "Tenemos y seguiremos teniendo un mercado maravilloso"

Arquitecto municipal y director del proyecto de remodelación del Mercado Central

El arquitecto José Antonio Aranaz de Motta ejerce de nuevo su profesión en el Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza tras unos años de excedencia dedicados a la docencia y a la fundación de su propio estudio de arquitectura, donde ha firmado proyectos como el centro comercial Grancasa, el World Trade Center o la rehabilitación del centro Joaquín Roncal.

Como arquitecto municipal y director del proyecto de remodelación del Mercado Central, ¿qué supone para usted esta remodelación?

Un reto importante porque se trata de un edificio simbólico de la ciudad. Gracias a a Félix Navarro tenemos y seguiremos teniendo un mercado maravilloso. La rehabilitación que vamos a realizar es complicada técnicamente pero a su vez es muy sencilla porque el Mercado Central es una joya y con tal de recuperarlo y dejarlo como estaba ya habremos conseguido el objetivo.

Además de los trabajos técnicos, se requieren otro tipo de gestiones…

Evidentemente, es importante mejorar todas las conexiones de infraestructuras de instalaciones y de funcionalidad para los visitantes y para los propios detallistas, que los puestos estén bien organizados y tengan todas las tecnologías existentes relacionadas con el comercio. Que todo eso funcione es también un reto, aunque asumible.

¿Cuál es el estado de conservación del mercado?

Se va a intervenir más de lo que pensábamos en un principio tras los ensayos de estructuras y de instalaciones efectuados a cargo de empresas especializadas. Aunque ya presumíamos que habría que cambiar muchas cosas pensábamos que quizás las estructuras estaban mejor. No es que planteen un problema de cara a la seguridad inmediata pero no se puede realizar una obra con este volumen de inversión y dejarlo como está. Hay que reforzar sobre todo los pilares de las fachadas, así como los que han estado más expuestos a las inclemencias meteorológicas, sobre todo el viento, como es el caso de la fachada que da al tranvía, pero también hay que consolidar determinados elementos de la estructura por encima.

El tiempo no perdona…

El edificio se planteó como una cubierta y abierto. Con el paso del tiempo, al cerrarlo para ir protegiéndolo del viento y la lluvia ha actuado como una vela y la construcción ha sido empujada hacia la ciudad a favor del cierzo. Por este motivo varios de sus pilares están agrietados y, aunque ya se reforzaron en la anterior reforma de 1986, algunos están muy torcidos, inclinados en los dos ejes, en ambos sentidos y se han detectado varios rotos. Por ello, se deben asegurar  para que esa estructura sea capaz de aguantar ese empuje.

Tratándose de un Bien de Interés Cultural, ¿resultan más complicadas este tipo de actuaciones?

Se debe proceder de la manera menos invasiva posible. La Comisión Provincial de Patrimonio Cultural presta su apoyo al proyecto y ha aportado ideas que son de agradecer. En otro orden, históricamente, los usos propios del mercado han deteriorado otros elementos. En los mercados siempre se ha baldeado con agua para limpiar los puestos y en el pasado eso de impermeabilizar no era muy normal. No existían telas asfálticas o productos que utilizamos actualmente, con lo cual el forjado, que es metálico, se ha ido oxidando y es preciso reforzarlo.

¿Se cumplirán los plazos marcados para su reapertura en 2019?

Habrá que ir a un buen ritmo y conseguir encontrar una empresa que dentro de todos los límites de la ley de contratos, de la legislación y de toda la normativa necesaria demuestre que es capaz de coordinar todas las actuaciones para que en ese plazo, que es el que quiere la Corporación Municipal, se haga. Yo creo que se cumplirán los plazos pero va a ser una obra compleja.

¿Y el mercado provisional?

Es una obra sencilla pero tiene un complejidad tremenda: el tiempo, porque hay que hacerla en cuatro meses y medio. En la remodelación del Mercado Central tendremos más tiempo pero obviamente hay que hacer muchas más cosas. Entre ellas: refuerzos estructurales, limpiezas de todos los elementos metálicos que están oxidados y sucios, cambiar las cubiertas, todas las bajantes pluviales…

La lonja seguirá funcionando como mercado de abastos…

Por supuesto. La obra que se hizo en 2008, en el sótano, con la instalación de cámaras es una auténtica maravilla y prácticamente se mantendrá como está y se retocará lo mínimo posible. Encima estará el mercado, como siempre ha sido. Lo único que cambia es que en la parte central se colocan cuatro puestos de cafetería, bar, restauración… pero nada más.

¿Tiene poco que ver con otro tipo de mercados como el de San Miguel, en Madrid?

Nada. Creo que gastarse esa millonada de euros en un mercado como por ejemplo el de San Miguel, en Madrid, es algo que no debe hacer el Ayuntamiento con el dinero de todos los ciudadanos. Podría, pero primero debe cubrir el sector detallista.

En esta reforma, ¿se corrigen algunos aspectos fallidos de la anterior?

La tecnología en 1986 no era la de ahora, sobre todo a nivel de climatización y ventilación. Con los medios que había entonces se intentó aclimatar el edificio para que fuera más cómodo ir a comprar allí y que los detallistas pudieran trabajar en mejores condiciones. Al final se hizo lo que se hizo y se plantearon esas cubriciones que, por una lado, taparon todo lo que tenemos ahí, no se ve la cubierta; y por otro tuvimos una suerte, y es que protegió determinados elementos que se podían haber estropeado.

Entre las mejoras destacan las relativas a la accesibilidad y la climatización…

Se instalará un suelo radiante que emitirá calor en invierno y frío en verano para atemperar, que no climatizar, el mercado hasta una altura suficiente (2-2,5 metros) y estará convenientemente ventilado con la intención de evitar todos los olores por medio de una reja perimetral, un cerramiento por encima del muro de cortina –de vidrio-. La accesibilidad era uno de los problemas más grandes y además el que más afectaba al patrimonio del edificio, Se prevén tres ascensores, uno exterior, otro que se embebe dentro de una de las puertas, la que da a la zona de San Pablo, acristalados para causar el menor impacto posible, y un tercero que conectará con el aparcamiento subterráneo de César Augusto.

Eres un experto en el Mercado Central... ¿y lo sabes?

Textos: Pedro Zapater
Vídeo: María Ordovas
Infografías: Víctor Meneses
Fotografías: Ayuntamiento de Zaragoza, Pedro Zapater