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Especiales

discapacidad en tiempos de la covid

Realizado por:
  • Paola Berné

En Aragón, según datos del Ministerio de Derechos Sociales, más de 109.000 personas, en torno al 8% del total, conviven con una discapacidad igual o superior al 33%. De ellos, 55.755 son hombres y 54.110 mujeres. Lizer, Esther, Pilar, Adrián y Cristina le ponen cara a estas cifras para contar cómo han vivido una situación que ha puesto en jaque a muchas familias, las renuncias que han tenido que hacer y sus proyectos cuando termine esta pandemia y puedan al fin recuperar sus vidas.

"Tengo ganas de que todo vuelva a la normalidad para volver a ver a los amigos. A los que están en otros centros hace ocho meses que no los veo"
Adrián Navarro etiqueta varias plantas durante su jornada de trabajo en el Centro Especial de Empleo Gardeniers.
Adrián Navarro etiqueta varias plantas durante su jornada de trabajo en el Centro Especial de Empleo Gardeniers.
P.B.P.

Adrián Navarro, de 35 años, vive con sus padres y trabaja en el Centro Especial de Empleo Gardeniers, donde estos días han preparado numerosas entregas de pedidos florares para regalar esta Navidad a los seres queridos. Algunos de ellos se venden en packs. Hay cestas que incluyen la tradicional flor de Pascua y el vino de la Amistad (de Enate) por nueve euros (12 con envío a domicilio).

Cada mañana, desde hace nueve años, Adrián coge su bici eléctrica y su casco y se prepara para ir al trabajo. Antes de salir le da un beso a su madre, porque como dice ella "no hay que perder las buenas costumbres", señala María Navarro. Ella suele levantarse con él para verlo marchar desde la ventana y desearle que tenga una buena jornada en el centro especial de empleo de Atades. "Solo algún día que he estado mal por la covid no lo he hecho. Aun así, cuando sabía que iba a salir o estaba levantado me acercaba a preguntarle. Luego me mandaba el wasap desde el trabajo: 'mamá, que ya he llegado'. Me levanto con él porque me hace ilusión a mí, pero no porque me necesite. ¡Si muchos días hasta me hace él a mí el desayuno!", cuenta orgullosa esta madre.

Las personas con discapacidad, al pertenecer a colectivos vulnerables, se han visto más afectadas por la pandemia debido a diferentes factores. "Un gran número de ellos viven en residencias y han preferido no salir de las mismas para protegerse a sí mismos y a sus compañeros durante varios meses, lo que les ha supuesto en muchos casos perder el trabajo", explica el técnico de inserción sociolaboral José Manuel Olivas, quien detalla que una situación similar al caso que él describe se ha vivido también con los pisos tutelados. "El miedo al contagio también ha sido la causa de que durante varios meses, muchos de nuestros usuarios que viven en casas particulares han dejado sus trabajos o han frenado en seco la búsqueda laboral", añade.

"Lo que más me gustaría es salir a trabajar. Sería la mayor ilusión que me daría la vida"
Cristina García, usuaria de Atades, enseña una de las botellas que ha decorado estos días.
Cristina García, usuaria de Atades, enseña una de las botellas que ha decorado estos días.
P. B. P.

A diferencia de Adrián, que pudo volver al trabajo tras los dos primeros meses de confinamiento, Cristina García, de 55 años, ya no ha podido hacerlo. En su caso, al vivir en una residencia con otras personas de riesgo, sigue de baja para proteger al resto, aunque confiesa que nada le gustaría más que volver a su centro de empleo. "Ahora lo que me gustaría hacer es salir a trabajar. Sería la mayor ilusión que me daría la vida", dice con una sonrisa.

En 2019 había en Aragón 45.200 personas con discapacidad en edad de trabajar, lo que supone el 5,4% de la población total en esa franja de edad. Según datos del INE, el 40% de las personas con discapacidad oficialmente reconocida eran activos en la Comunidad (frente al 34% en España). La crisis del coronavirus ha supuesto un duro golpe para muchos de ellos. Los más afortunados han podido volver al trabajo; pero todavía muchos siguen de ERTE o de baja laboral por la covid-19. 

"Los primeros meses de confinamiento me cayeron como un jarro de agua fría. El no poder trabajar ha sido muy duro para mí, pero afortunadamente tengo gente que me ha ayudado en momentos muy difíciles", cuenta Cristina, residente del Centro Integra de Atades. Allí ha sacado estos días su vena más artística para decorar jarrones y botellas recicladas -donadas por la empresa NTC- que pueden servir también de obsequio estos días. "Cada pieza tiene el espíritu de cada uno de nosotros. No hay dos iguales, aunque las puedas encargar", avisa ella.

"Echo de menos mi vida de antes: los abrazos, los achuchones... Volver a recibir cariño"
La zaragozana Pilar S., de 31 años, enseña uno de los cuadros que ha pintado en su piso del Actur, donde vive con otras tres compañeras con discapacidad.
La zaragozana Pilar S., de 31 años, enseña uno de los cuadros que ha pintado en su piso del Actur, donde vive con otras tres compañeras con discapacidad.
P. B. P.

Al igual que Cristina, Pilar S., una joven con discapacidad que vive en un piso tutelado, también ha renunciado a muchas cosas por culpa de esta pandemia. Antes del coronavirus, su madre bajaba a menudo a Zaragoza para verla. Y aunque ahora hablan todos los días, a veces "mañana, tarde y noche", esta turolense echa en falta el roce y el cariño. "Yo antes molaba más, era más movida… Ahora echo de menos mi rebeldía, los abrazos, los achuchones. Ya no soy la chica de antes… Estoy insoportable últimamente porque me faltan muchas cosas y sé que todo el mundo lo está pasando mal pero en mi caso lo están pagando los educadores", confiesa esta joven, que teme no volver a ser la misma.

A Pilar le gustaría que el 2021 acabara definitivamente con el virus para reunirse más a menudo con su madre, poder pasar a casa de su novio o simplemente recuperar su vida de antes. "No quiero ni que me regalen cosas ni que me compren nada... Yo lo que quiero es recibir cariño y volver a dar abrazos para estar feliz", subraya esta joven.

"Mi prioridad son mis abuelos y me cuido por ellos. Si ellos están bien y son felices, yo también"
En la fotografía de la izquierda, Esther Palacios bailando con su abuelo el día de su Primera Comunión. A la derecha, con sus abuelos en el Pirineo.
En la fotografía de la izquierda, Esther Palacios bailando con su abuelo el día de su Primera Comunión. A la derecha, con sus abuelos en el Pirineo.
E. P.

Como Pilar, también Esther Palacios, de 28 años, tiene ganas de normalidad para poder quitarse el cubrebocas -como acostumbra a llamar a la mascarilla- y dejar de ir con ese miedo con el que ahora todos por prevención y respeto a los suyos caminan. En su caso, noviembre le ha dado una alegría. Ha conseguido trabajo en un centro especial de empleo y eso le ha devuelto la sonrisa. "A las primeras personas que les dije que me habían contratado fue a mis abuelos, y se alegraron mucho. Mi abuela se echó a llorar de la misma emoción. Yo la quería abrazar y no podía", relata esta joven, cuya prioridad ahora mismo es seguir cuidándose por ellos. "Si ellos están bien y son felices, yo también", sonríe.

"Que haya un contagio en mi familia sería una pena, porque ¿quién cuida de Lizer?"
El pequeño Lizer, en una imagen del pasado mes de abril, durante el confinamiento.
El pequeño Lizer, en una imagen del pasado mes de abril, durante el confinamiento.
M. G.

Para Mirella García, mamá de un niño zaragozano con un 80% de discapacidad, Navidades puede haber muchas, pero vidas solo hay una. Por eso, insta a todos los aragoneses a pensar en aquellos que peor lo han pasado por culpa de esta pandemia y pide que se cumplan las medidas para después celebrar unidos que le hemos ganado esta batalla al virus.

"No es momento de incumplir las normas ni de tomar decisiones que pongan en peligro a tus seres queridos. Navidades hay muchas, pero vidas solo hay una, y está muy complicado", afirma.

Los profesionales instan a quedarse en casa esta Navidad

Al igual que las familias, Roberto Pérez, director del Centro Integra de Atades, y José Manuel Olivas, técnico del servicio de inserción sociolaboral, afrontan estas Navidades con cautela, para evitar así que haya un brote en las residencias. "En mi caso, por responsabilidad, no voy a ir a ninguna celebración fuera de mi burbuja familiar. Mantendré contacto con mis seres queridos por videoconferencia aunque vivan en el barrio de al lado. Queda muy poco para la vacuna y no me perdonaría que por hacer una celebración, mi familia o las personas a las que cuidamos en mi trabajo sufriesen un contagio con las graves consecuencias que eso tiene", asegura este profesional, convencido de que habrá oportunidad de recuperar todo este tiempo perdido con las personas que quiere.

"Queda muy poco para la vacuna y no me perdonaría que por hacer una celebración, mi familia o las personas a las que cuidamos sufriesen un contagio con las graves consecuencias que tiene"
Cristina García, junto a Verónica Trillo y Roberto Pérez, en el taller de arte y diseño del Centro Integra.
Cristina García, junto a Verónica Trillo y Roberto Pérez, en el taller de arte y diseño del Centro Integra.
P. B. P.

Por su parte, José Manuel Olivas recalca que la mayor medida de prevención es "quedarse en casa". Ese es el plan que tiene él con su novia, en Zaragoza. Rechaza juntarse con su familia para no poner en riesgo a los más vulnerables y pide también un esfuerzo al resto de la ciudadanía para poder "volver a la normalidad" lo antes posible.

"Estas van a ser una navidades muy diferentes y peores, al igual que todo el 2020, pero si no actuamos con mucha responsabilidad quizá volvamos a tener un año como este"
Esther Palacios y José Manuel Olivas, en la Agencia de colocación de Atades.
Esther Palacios y José Manuel Olivas, en la Agencia de colocación de Atades.
P. B. P.

Según datos del servicio sociolaboral de Atades, los sectores laborales mas afectados por la pandemia han sido el turismo, la hostelería, la construcción y la automoción. Por el contrario, han aumentado las ofertas laborales en el sector de la limpieza y para el cuidado de personas dependientes, tanto en hospitales como en residencias.

El contrapunto positivo a todo ello se vivió este verano. Los profesionales hablan de un "cambio de tendencia" por el que vale la pena seguir "peleando" y no arriesgar en estas fechas. "Si bien las precauciones siguen siendo las mismas, nuestros usuarios se han ido incorporando de nuevo a sus actividades laborales y los que están en desempleo otra vez han comenzado la búsqueda. No han perdido el miedo al contagio pero han aceptado la "nueva normalidad", y a día de hoy la mayoría han vuelto a sus puestos de trabajo, tanto en los centros especiales como en empresas ordinarias", concluye Olivas.