¿Quiénes fabrican la magia de la Navidad?

No solo en Laponia llevan semanas de trabajo intenso. También en La Muela, en Zaragoza, hay quien prepara con la misma dedicación muchos de los regalos que iluminarán los hogares en estas fechas tan señaladas


Jornadas intensas, trabajo en equipo, un engranaje perfecto y un resultado impecable que siempre cumple en plazo, pero sobre todo… mucha ilusión. Así debe de ser el preludio de la Navidad en Laponia, concretamente en la fábrica de juguetes donde trabajan Papá Noel y sus ayudantes. Pero no hace falta irse tan lejos, pues así se viven también estos días en La Muela, en Zaragoza, donde el Grupo ‘El Portal Alimentación’ prepara desde hace semanas los lotes navideños.

El objetivo de ambas fábricas es el mismo de todos los años: hacer que la próxima Navidad sea mágica para todos. Y, hasta el momento, ninguna de las dos ha fallado en su propósito.

Érase la Navidad

Dicen que uno de los elfos finlandeses se encarga, casi en exclusiva, de recibir las cartas de los niños y atender sus peticiones, algo parecido a lo que ocurre en la empresa zaragozana, donde se empiezan a recibir pedidos ya en septiembre y no se para hasta casi el último momento. De esto se ocupa personalmente José Antonio Ros, director general de ‘El Portal Alimentación’, con el apoyo de otros integrantes del equipo. Estos días la plantilla supera las 120 personas entre las instalaciones de La Muela y la tienda Los Caprichos del Portal, que se encuentra en el centro de Zaragoza, y todas ellas cumplen una función clave en el proceso de producción y distribución de las cestas. ¿Superará la cifra de ayudantes de la fábrica de juguetes más universal la de esta compañía aragonesa en la campaña de Navidad?

Si se sigue analizando la cadena de trabajo, resulta que otro de los ayudantes de Papá Noel es el responsable del trineo y de entrenar a los renos para que todo esté a punto para el viaje más importante del año. En el grupo especialista en lotes navideños, el transporte y, en general, la logística es una competencia fundamental. No solo se reparten en los hogares y empresas de la Comunidad, sino que las cestas y regalos de El Portal llegan a toda España. De eso se encargan los más de 150 distribuidores que trabajan para el grupo.

«Nunca podemos entregar fuera de plazo», confirma José Antonio. ¿Acaso alguien puede imaginarse un aguinaldo que llegue después de Papá Noel?

De lo bueno, lo mejor

Que quede claro que dos de las fábricas de mayor actividad en estos días trabajan con los máximos estándares de calidad. Al igual que Papá Noel nunca repartiría un juguete defectuoso, tampoco José Antonio Ros consiente en incluir en las cestas del grupo productos que no procedan de las mejores materias primas y que no hayan pasado por un cuidado proceso de cata y selección. Los productos que se incorporan en sus lotes y que, incluso, son marca propia de la casa, son degustados por el personal del Grupo El Portal. «Los artículos pasan por tres filtros: el de mi familia, el de mis amigos y el de nuestra plantilla», explica el director general.

También se busca la sorpresa, con productos innovadores y fascinantes que hagan las delicias de los niños y de los no tan niños. A este respecto influye notablemente el envoltorio. Colores brillantes, cajas de fantasía y un amplio abanico de opciones decorativas se encargan de presentar el producto final de la forma más atractiva posible. En este capítulo Papá Noel siempre busca la novedad: tarjetas, caramelos, lazos y papeles de ensueño que nada tienen que envidiar a los estuches, baúles y cestas que proponen desde El Portal.

Esta frenética actividad se desarrolla en espacios inmensos que permiten organizar el trabajo por áreas y complementar las tareas de forma ordenada y eficiente. En el caso de los juguetes, se lleva a cabo en una villa lapona y, en el de las cestas navideñas, en unas instalaciones de 16.000 metros cuadrados de superficie ubicadas en la provincia de Zaragoza.

Por fin, cuando los pequeños abren sus regalos y los menos niños disfrutan de las exquisiteces que les ha traído su aguinaldo, entonces, todos, Papá Noel, los elfos… y también José Antonio y su gran equipo respiran tranquilos y con el orgullo del deber cumplido.

Tanto es así que, aunque celebren con los suyos la Navidad al igual que los demás, se reservan un momento después de las fiestas para reunirse y brindar por el trabajo bien hecho. No se sabe exactamente en qué fechas se juntan Papá Noel y los suyos, pero en el caso de José Antonio y su equipo la cena de empresa se celebra en febrero.

José Antonio Ros, director general del grupo 'El Portal Alimentación'

Hace 50 años, la tienda ‘El Portal Alimentación’ abría sus puertas por primera vez y ya no se volvieron a cerrar. José Antonio Ros no solo cogió las riendas del negocio familiar sino que aupó el proyecto hasta convertirlo en un grupo empresarial líder en el sector de la alimentación, que ha hecho de sus lotes navideños el producto estrella.
Hoy nos recibe en sus instalaciones de La Muela, una nave de 16.000 metros cuadrados que alberga la producción y distribución de las cuatro sociedades que componen la compañía: ‘El Portal Alimentación’, ‘Los Caprichos de El Portal’, ‘El Portal Export’, y ‘Cuatro Rosas’. Conversamos con él, mientras nos relata orgulloso la evolución de su negocio y constatamos, a su vez, que nos encontramos ante un profesional intachable y un gastrónomo convencido. No solo eso, porque comprobamos que de compromiso social sabe un rato, tal y como lo demuestra el hecho de que sea el máximo representante de la Asociación de Empresarios Solidarios de Aragón.
¿Qué recuerdas de los orígenes del Grupo El Portal?
Recuerdo esa primera tienda que abrió mi padre y a la que se dedicaba cuando terminaba su jornada laboral como empleado de banca. Recuerdo también a mi familia empaquetando cestas de Navidad en un local que cogían en alquiler para trabajar la campaña.
Años después, el negocio evolucionó y nos trasladamos a Utebo, donde yo ya participaba en la empresa familiar. De allí pasamos a Figueruelas, al requerir un espacio más grande y, hace cuatro años nos establecimos en estas instalaciones de La Muela.

Es evidente la evolución y expansión que ha sufrido el negocio, que cuenta en la actualidad con productos de marca propia y una línea centrada en la exportación, pero siguen manteniéndose fieles a los lotes navideños. ¿Qué supone esta actividad en el total del grupo?
Supone estar entre las cuatro o cinco empresas loteras más grandes de España y ser la primera de Aragón. Nuestro compromiso es nacional y, por eso, tenemos un centro de distribución en Madrid que registra una importante actividad en estas fechas, pues nosotros no solo repartimos aguinaldos a empresas, sino que nuestras cestas también llegan a domicilios particulares. En definitiva, la campaña de Navidad supone en torno al 80% de la facturación de ‘El Portal Alimentación’.

¡Qué responsabilidad! ¿Cómo se seleccionan los productos que se incluyen en la cesta?
Tenemos un laboratorio-cocina, donde almacenamos las muestras de los productos y probamos cada uno de ellos, teniendo en cuenta nuestros gustos y criterios. Esto coincide con la primavera porque en junio ya estamos cerrando la configuración de las cestas. Además, yo realizó catas en familia y con amigos para reforzar la calidad de lo que se incluye en el lote.

Habrá quien acuda a vosotros años tras año…
Afortunadamente, contamos con más de 1.000 clientes fijos y más de 150 distribuidores. La logística es fundamental para cumplir con el plazo de entrega, nosotros nunca podemos llegar tarde.

¿Cómo se transforman estas instalaciones de La Muela en estos días prenavideños?
Nuestra familia llega a multiplicarse por seis, con más de 120 personas en plantilla desde el primer lunes de octubre hasta que finaliza la campaña. Gran parte de estos trabajadores temporales repiten todos los años: amas de casa, estudiantes… a los que les viene bien esta ocupación estacional.

Para los que quieran sorprender estas fiestas con lo último en ‘delicatessen’, ¿cuáles son las últimas tendencias en cestas?
Se busca un maridaje que funcione bien, como el foie con gelatina, o nuestro lote de bonito, pimiento y cebolla caramelizada, las cremas de quesos también resultan… aunque los productos estrella siguen siendo el jamón con la botella de vino.
Se innova más en estuchería y ‘packaging’, con preferencia por aquellos envoltorios que vayan a tener después una utilidad, como cestas o baúles.

Ya en tiempo de los romanos se repartían regalos entre los sirvientes y súbditos del feudo para desearles los mejores deseos de cara al Año Nuevo. Solían consistir en productos básicos para la despensa o en alguna paga extraordinaria. Tal gesto era correspondido con la elaboración artesanal de algún pan o dulce que, del mismo modo, vaticinaba buenos augurios y presagios para el año entrante.
Este intercambio de dádivas ha evolucionado mucho hasta nuestros días, pero no así el propósito de que en todo proyecto o periodo se empiece con buen pie. Y este es el mensaje que subyace en una cesta de productos navideños: desear alegría y felicidad en unas fiestas entrañables y en un año venidero.
También cabría preguntarse, ¿qué motivos podría haber para no hacer este obsequio? Los trabajadores de una compañía son su principal capital e invierten su esfuerzo y dedicación a sacar adelante un proyecto del que se consideran parte fundamental. Además, aportan al día a día empresarial sus risas, sus desvelos, sus historias… y mucho tiempo de su trayectoria vital.

Celebrando la ilusión
Si alguien ha recibido alguna vez una cesta de Navidad sabrá lo ilusionante que resulta. ¿Será consciente José Antonio Ros, director general del Grupo El Portal, la empresa de lotes navideños más grande de Aragón?
Él afirma rotundamente que sí es consciente y, por eso, sus empleados también disponen a final de año de una de las cestas que ellos mismos preparan. No solo eso, sino que celebran un almuerzo en las mismas instalaciones de La Muela, donde se encuentra su nave de 16.000 metros cuadrados, y comparten un tiempo de relax y confraternización por Navidad. Porque eso sí, la tradicional cena de empresa del mes de diciembre no es posible por la carga de trabajo característica de esos días. Por eso, la suya suele organizarse en febrero, tal y como explica el director general. Así, por lo menos, no será necesario reservar mesa con mucha antelación.
Otra de las reacciones que hizo que Ros fuera consciente del papel del aguinaldo, fue la de su propio hijo al abrir una cesta de Navidad. Su ilusión fue tal que el responsable del Grupo El Portal apostó por integrar en su catálogo unas destinadas en exclusiva al público infantil. Galletas de chocolate, chuches y peluches componen un paquete cuidadosamente envuelto por personas que sufren discapacidad cerebral, lo que representa, además, un firme apoyo a su integración laboral y un paso más en el compromiso solidario de la compañía aragonesa, que forma parte de la Asociación de Empresarios Solidarios de Aragón, de la que José Antonio es presidente.

Un regalo a medida
Basta con echar un vistazo al catálogo de regalos de El Portal Alimentación para darse cuenta de que uno de sus puntos fuertes es la amplia variedad de propuestas. Desde las cestas de grandes dimensiones hasta los estuches de botellas de vino o los paquetes que incluyen sorprendentes maridajes, las opciones se adaptan a todas las circunstancias y no tienen por qué suponer un gran desembolso económico.
Se trata de un detalle que está fuertemente arraigado en España y en Hispanoamérica y que tiene mucho que ver, en la actualidad, con el bocado ‘gourmet’ o la ‘delicatessen’ que se pone en la mesa por Navidad y de la que se disfruta en familia o con amigos. Cabe destacar que la gastronomía es parte esencial de la cultura mediterránea y se relaciona con el placer, la felicidad y hasta el arte…, ¿por qué privar a tu equipo de tan elevada y, al mismo tiempo, emotiva tradición?
Y ¡cuidado!, solo hace un mes, se publicaba en ‘El Mundo’ una noticia bajo el siguiente titular: ‘El Supremo obliga a una empresa a volver a repartir la cesta de Navidad a sus empleados’. Por lo visto, la idea de cambiar el dulce de rigor por un cóctel no gustó a los empleados y tampoco a los tribunales. Quién sabe, quizá el día de mañana el lote de Navidad se convierta en un derecho adquirido de los trabajadores… hasta entonces, y en agradecimiento a los lotes de El Portal… ¡larga vida a la cesta de Navidad!

Qué sería de la Navidad sin el cardo de Nochebuena, el buen asado de carne o el reconstituyente caldo de Año Nuevo. Sin los turrones, los espumosos o las sobremesas entre mantecados y mazapanes. No cabe duda de que la cocina cobra importancia en las celebraciones navideñas, pues la reunión de familias y amigos siempre tiene lugar en torno a unas ricas viandas… ¿cómo no cuidar los menús en unas fechas tan señaladas?

Entre las preferencias, no pueden faltar los alimentos característicos del territorio y de la temporada ni aquellos de alta gama que se distinguen por su calidad ‘gourmet’ y que solo se paladean en ocasiones excepcionales. De todos ellos se nutren las cestas de Navidad, por eso son una de las sorpresas más agradables de la Navidad y, desde luego, uno de los detalles imprescindibles a la hora de preparar las fiestas desde un enfoque gastronómico.

El laboratorio del sabor

La rica selección que caracteriza a los lotes navideños arranca en un laboratorio. Así lo confirma José Antonio Ros, director general de ‘El Portal Alimentación’, una de las empresas más importantes de aguinaldos de España. Esta posición privilegiada es asumida por José Antonio con una gran responsabilidad, convirtiendo el proceso de fabricación de cestas en una delicada y cuidada cadena de producción que comienza en marzo y termina en Navidad. La cocina o ‘lab’ que el Grupo El Portal posee en las instalaciones de La Muela es un espacio donde se almacenan los productos que serán probados por la propia plantilla para decidir si formarán parte o no de las cestas definitivas. Solo unos cuantos serán fotografiados más tarde para pasar a formar parte del catálogo de productos del grupo. Y de ellos, una pequeña muestra de lo que será el catálogo final pasará al ‘showroom‘ que se ha habilitado en la nave zaragozana para que los clientes conozcan in situ el amplio abanico de opciones que ofrece la compañía.

Ros reconoce que hay ciertos proveedores con los que colaboran año tras año y que forman parte de la familia, como los relacionados con los jamones de Jabugo, los cavas catalanes, los vinos aragoneses, los chocolates suizos y los mantecados estepeños, entre otras muchas ‘delicatessen’. Además, como gastrónomo apasionado, el director general ha apostado por el lanzamiento de marcas propias que también se incluyen en los lotes navideños: las conservas Tela Marinera y La Huerta de Cristal o los vinos Matices, entre otras enseñas, garantizan el buen hacer del Grupo El Portal en cada bocado.

A mesa puesta

Bien como aperitivo bien como uno de los entrantes principales del menú, el jamón sigue siendo, junto con el vino, el producto estrella de cualquier Navidad y, por tanto, es un ‘must’ en todo lote que se precie. De la tierra o de fuera, de una gama u otra, el jamón recién cortado maridado con una copa de buen vino hace las delicias de cualquier comensal y, por eso, es uno de los clásicos en las celebraciones familiares. Los vinos también ofrecen una amplia variedad de propuestas que se adaptan a todos los paladares. Con preferencia por las denominaciones de origen aragonesas, las referencias traspasan las fronteras de la Comunidad y llegan de La Rioja y la Ribera del Duero para regocijo de los más exigentes.

En el ranquin de los más deseados, los quesos y embutidos ocupan una posición destacada. Existe cierta predilección por los productos más curados y la gama de ibéricos de chorizo, lomo y salchichón. En el caso de los quesos, resultan igual de deliciosos como entrante que como postre, aunque en este último caso, es recomendable acompañarlo con membrillo para que la mezcla sea un éxito. No hay que olvidar las novedosas cremas de queso, que se pueden poner en la mesa con pequeñas tostadas como sofisticado aperitivo. De oveja, cabra o vaca y con especias o ingredientes exóticos, representan una interesante sugerencia para los que quieran poner un toque de glamur en su mesa. Para elegancia la que marcan las últimas tendencias en aguinaldos y lotes navideños que, según relata el responsable del Grupo El Portal, traen gelatinas y foies para hacer de cualquier picoteo una experiencia muy exclusiva.

Volviendo a los alimentos que no pueden faltar en estos días de celebración, cabe recordar que los cavas, las sidras y demás espumosos tiene siempre un espacio reservado en Navidad. Refrescantes e idóneos para combinar con los típicos dulces de estas fechas, son de presencia obligada. Precisamente, los turrones, y su versión más aragonesa, el guirlache, son los aliados de una larga sobremesa. También los mazapanes, los mantecados, las frutas escarchadas o los orejones, que están muy arraigados en la tradición navideña y, por tanto, suelen incluirse en las cestas. En las destinadas al público infantil del Grupo el Portal también se incluyen chucherías y chocolates. Los licores adquieren protagonismo en la recta final de la velada y siempre viene bien contar con alguna botella que ponga el broche de oro a la comida. En las cestas más completas suele incluirse una o dos propuestas en este sentido. Otro de los detalles más valorados, especialmente si procede de Aragón es el aceite de oliva, que hará brillar a muchos aperitivos ayudando a su buen aspecto y potenciando su sabor.

«El druida subía a las ramas de un encino para esparcir sobre las cabezas de la gente las hojas de muérdago mientras decía las palabras rituales ‘a gui l’an neuf’». De esta forma se explica desde la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) el origen etimológico de la palabra ‘aguinaldo’, que en aquellos orígenes celtas ya se podía traducir como «al muérdago el Año Nuevo», y centraba la ceremonia por la que se ofrecía a los dioses la recolección de frutos silvestres.

Por su parte, la tradición de intercambiar regalos suele atribuirse a la época romana. Hay quien afirma que todo empezó con la costumbre de uno de sus gobernadores, Tito Tacio, que recogía ramos de pino cortados del bosque de Strenia, nombre que recibía la diosa de la salud, para regalarlos a familiares y amigos con el fin de obtener la divina protección durante el año siguiente.

Con un origen más o menos histórico o legendario, sí que es cierto que en tiempo de los romanos ya se repartían regalos para desear los mejores deseos de cara al Año Nuevo, y de eso da fe José Antonio Ros, director general de El Portal Alimentación, una de las referencias en lotes navideños a nivel nacional: «Solían consistir en productos básicos para la despensa o en alguna paga extraordinaria. Tal gesto era correspondido con la elaboración artesanal de algún pan o dulce que, del mismo modo, vaticinaba buenos augurios y presagios para el año entrante».

Los aguinaldos eran muy variados en cuanto a su naturaleza. Después de los ‘aguinaldos herbáceos’, se pasó a los alimentos de todas las clases; más tarde consistieron en piedras preciosas y piezas de oro, plata y bronce, luego en muebles y atuendos. Muy frecuente era, ta y como recoge la historia, regalarse grabados o dípticos que se asemejarían al de las carteras y agendas de la actualidad.

El aguinaldo hoy
Este intercambio de dádivas ha evolucionado mucho hasta nuestros días, pero no así el propósito de que en todo proyecto o periodo se empiece con buen pie, pues ese sigue siendo el denominador común de esta longeva tradición.

La cesta que se distribuye hoy en día, especialmente en los ámbitos laborales, es el aguinaldo en especie, es decir, el ‘regalo que se da en Navidad’, según se recoge en el Diccionario de la Real Academia Española. Suele consistir en un lote de productos de alta calidad, de gama ‘gourmet’, con una destacada presencia de los sabores tradicionales de cada territorio. Todos ellos van destinados a formar parte de los picoteos y menús navideños que albergarán muchos hogares en las próximas fechas.

Ros reconoce que hay proveedores con los que el Grupo El Portal colabora año tras año, como los relacionados con los jamones de Jabugo, los cavas catalanes, los vinos aragoneses, los chocolates suizos y los mantecados estepeños, entre otras ‘delicatessen’. Además, como gastrónomo apasionado, el director general ha apostado por el lanzamiento de marcas propias que se incluyen en los lotes navideños: las conservas Tela Marinera y La Huerta de Cristal o los vinos Matices, entre otras enseñas, garantizan el buen hacer del Grupo El Portal en cada bocado.

En definitiva, todos los productos se seleccionan cuidadosamente antes de pasar a formar parte de los lotes navideños. Así lo confirma el máximo responsable de El Portal, quien relata que en las instalaciones del grupo empresarial existe un espacio creado para albergar las muestras de los artículos y catar las propuestas gastronómicas.

El proceso de fabricación de cestas es una delicada cadena de producción, como apunta Ros, que comienza en marzo y termina en Navidad. Dicha cadena se lleva a cabo en una nave de 16.000 metros cuadrados de superficie que se ubica en La Muela, en la provincia de Zaragoza, donde se organiza el trabajo por áreas y se complementan las tareas de forma ordenada y eficiente.

Estas instalaciones también albergan la producción y distribución de las cuatro sociedades que componen el grupo: ‘El Portal Alimentación’, ‘Los Caprichos de El Portal’, ‘El Portal Export’, y ‘Cuatro Rosas’.

El transporte y, en general, la logística es una competencia fundamental porque «las cestas nunca pueden llegar tarde», como insiste Ros. Y es que se reparten en los hogares y empresas de toda España, gracias a los más de 150 distribuidores que trabajan para la compañía aragonesa.

Seguro que si se deja volar la imaginación, la Navidad en Suecia se asocia con un paisaje nevado, la tradicional compra del abeto en la plaza, una decoración doméstica en blanco inmaculado y una mesa, que se prepara a primera hora de la noche, y donde no pueden faltar el salmón y los arenques. Aunque esta idealización no está muy alejada de la realidad, lo cierto es que hay elementos característicos que, quizá, se pasen por alto si no se ha visitado el país escandinavo en estas fechas, como el característico gnomo, las cadenetas de papel, el licor Glögg o el jamón y las salchichas, entre otros. Pero, ¿qué hay de la cesta de Navidad que se reparte antes de las fiestas?

Curiosamente, y a pesar de que en este país el periodo de celebración navideña se prolonga en el tiempo y se vive con mucha intensidad, no existen referencias de que en el norte de Europa se practique esta tradición.

Los expertos aseguran que este apreciado lote de productos ‘gourmet’ es característico, casi exclusivamente, de la cultura mediterránea e hispanoamericana. Así lo pone de manifiesto José Antonio Ros, director general de El Portal Alimentación, una de las empresas de referencia a nivel nacional dentro del sector de los lotes navideños. El responsable del Grupo El Portal afirma con rotundidad que España es el país donde la tradición está más arraigada, pues un gran número de empresas ofrecen cestas de Navidad a los trabajadores como señal de agradecimiento y para desearles un buen principio de año.

En otros países, como Italia, las cestas de Navidad también son típicas de estas fiestas. Pero en este caso, los reyes de los lotes no son los jamones, embutidos y quesos, sino los ‘panettones’ y los ‘pandoros’, normalmente, acompañados de licores y vinos dulces. También llega a Francia esta costumbre, pero sin que se incorporen alimentos ‘delicatessen’, sino que se admiten todo tipo de regalos. Por su parte, en los países anglosajones, la tradición ya toma otra forma, y se desarrolla bajo el nombre del ‘boxing day’, que consiste en hacer regalos y donaciones a las personas más necesitadas. Entre ellas, se encuentran las cestas de Navidad.

En cualquier caso, para retomar la tradición de los lotes navideños tal cual se conoce en España, lo mejor es volver la vista a los países latinoamericanos. Allende los mares, se habla de canasta de Navidad y es muy valorada por todos aquellos que la reciben.

El sabor de la tradición
Tenga o no una proyección más o menos internacional, el aguinaldo es un detalle casi imprescindible en los países en los que está implantado.

La cesta que se distribuye hoy en día, especialmente en los ámbitos laborales, es el aguinaldo en especie, es decir, el ‘regalo que se da en Navidad’, según se recoge en el Diccionario de la Real Academia Española. Suele consistir en un lote de productos de alta calidad, de gama ‘gourmet’, con una destacada presencia de los sabores tradicionales de cada territorio. Todos ellos van destinados a formar parte de los picoteos y menús navideños que albergarán muchos hogares en las próximas fechas.

En el seno de una empresa, es un gesto hacia los trabajadores que hace mucha ilusión. Ellos son, al fin y al cabo, el principal capital de la compañía e invierten su esfuerzo y dedicación a sacar adelante un proyecto del que se consideran parte fundamental. Además, aportan al día a día empresarial sus risas, sus desvelos, sus historias… y mucho tiempo de su trayectoria vital.

Tan arraigada está esta tradición que hace poco más de un mes se publicaba en ‘El Mundo’ una noticia con el siguiente titular: ‘El Supremo obliga a una empresa a volver a repartir la cesta de Navidad a sus empleados’. Por lo visto, la idea de cambiar el dulce de rigor por un cóctel no gustó a los empleados ni a los tribunales. Hay quien piensa que la cesta debería ser un derecho adquirido de los trabajadores

Otra de las reacciones que hizo que José Antonio Ros fuera consciente de la importancia del aguinaldo que él mismo fabricaba fue, según relata, la de su propio hijo al abrir una cesta de Navidad. Su ilusión fue tal que el responsable del Grupo El Portal apostó por integrar en su catálogo unas destinadas en exclusiva al público infantil. Galletas de chocolate, chuches y peluches componen un paquete cuidadosamente envuelto por personas que sufren discapacidad cerebral, lo que representa, además, un firme apoyo a su integración laboral y un paso más en el compromiso solidario de la compañía aragonesa, que forma parte de la Asociación de Empresarios Solidarios de Aragón, de la que el director general del Grupo El Portal es presidente.

El grupo empresarial está compuesto por cuatro sociedades: ‘El Portal Alimentación’, ‘Los Caprichos de El Portal’, ‘El Portal Export’ y ‘Cuatro Rosas’. La producción y distribución de todas ellas se coordina desde las instalaciones del grupo en La Muela, con una nave de 16.000 metros cuadrados, que en estos días previos a la Navidad aumenta su actividad notablemente para llegar a toda España

Un especial de BLUEMEDIA STUDIO para Grupo El Portal Alimentación realizado por: Carolina Iglesias (redacción), Cristina Adán (coordinación), Cristina Guallar (diseño), José Javier Ramos y Rubén Torres (programación).