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especial empresas familiares de aragón

Una cita para pedir reformas de calado y pactos para acelerar la recuperación

El Instituto de la Empresa Familiar, que aglutina a más de 100 grandes compañías con una facturación que equivale al 16% del PIB del país, celebró esta semana su XXIII congreso, en el que auguraron que la travesía del desierto de la economía española se va a prolongar en el tiempo.

Los empresarios familiares apostaron en la cita por un uso eficiente de los fondos europeos que recibirá España para afrontar la recuperación.
Los empresarios familiares apostaron en la cita por un uso eficiente de los fondos europeos que recibirá España para afrontar la recuperación.

El lunes y martes de esta semana se celebró el XXIII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, organizado por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF) con la colaboración de KPMG y Banco Santander y que contó con la participación de casi 1.000 empresarios familiares de todo el país.

Una cita que se celebró de manera telemática debido a la crisis del coronavirus y que fue inaugurada por el rey Felipe VI y el presidente del IEF, Marc Puig. Las jornadas contaron además con las intervenciones de responsables de algunas de estas organizaciones, como Gestamp, Corporación Financiera Alba, Grupo Iberostar, Grupo Antolín, Adolfo Domínguez, Acciona o Volans.

Teniendo en cuenta la actual situación marcada por los efectos de la crisis sanitaria, los empresarios del IEF, que representan a más de 100 grandes compañías cuya facturación equivale al 16% del PIB, auguraron que la travesía del desierto de la economía española se va a prolongar en el tiempo.

En concreto, el 68% de los empresarios encuestados en la jornada inaugural el lunes prevé que el PIB experimentará un crecimiento frágil y que no habrá creación de empleo en 2021. Asimismo, solo el 1% de los encuestados se alinea con la posibilidad de un ‘rebote’ y otro 31% apuesta por un moderado aumento de la actividad con una limitada creación neta de empleo.

Por otra parte, y preguntados sobre cuáles son las previsiones que manejan para 2021, el 42% cree que obtendrá una cifra de negocio igual a la de 2020 y un 27% anticipa que incluso podría ser más baja que la registrada en un ejercicio en el que la pandemia paralizó la economía nacional durante tres meses. Solo el 31% cree que será superior.

Por todo ello, las empresas familiares consideran prioritario la adopción de reformas estructurales de calado, acuerdos políticos para aplicarlas con rapidez y soluciones sanitarias a la pandemia.

Objetivos

Por otra parte y en cuanto a las conclusiones positivas, en la cita se reflexionó sobre el acierto que ha supuesto la incorporación de criterios de sostenibilidad, sociales y de gobierno corporativo en la agenda de las empresas familiares, pues ello ha ayudado a gestionar la crisis y seguirá siendo un factor diferencial. En cuanto a los fondos europeos que recibirá España para afrontar la recuperación, se abogó por un uso eficiente y efectivo de los mismos con el fin de contribuir a incrementar la competitividad del tejido productivo, creando un marco favorable al crecimiento empresarial y a la inversión.

Por último, se concluyó que sin un tejido productivo sólido no habrá recuperación posible. Y que precisamente en la conservación de ese tejido productivo están desempeñando una labor fundamental las empresas familiares, motores de la economía nacional y principales generadoras de empleo del país.

En su discurso, Puig fijó el principal objetivo para estas compañías en el corto plazo: "Una estrategia para hacer frente a la crisis, que asuma el capitalismo inclusivo y haga de forma ordenada la transición generacional". "Para salir de la crisis, estamos obligados a cambiar un nuevo rumbo económico con un capitalismo más inclusivo y no todo se puede reducir al beneficio. Las empresas deben crear prosperidad económica y valor social a través de nuevas formas de relacionarse con los clientes, con los trabajadores o con los proveedores", resumió el presidente del IEF.

4,1 sobre 9 a la economía

Los empresarios familiares concedieron una nota de 4,1 sobre 9 a la situación económica del país en el encuentro, lo que supone un retroceso sobre los años anteriores, en los que habían recuperado la confianza desde 2015. Así, el año pasado otorgaron una calificación del 5,33 y los anteriores, el 5,48 y el 6,22, la más alta de la serie histórica de esta encuesta que se hace entre los empresarios que acuden al Congreso de la Empresa Familiar. En la anterior crisis, no obstante, entre 2008 y 2012, no pasó del 3.

Este cambio en la confianza se refleja también en que más de la mitad de los empresarios (un 53%) no espera recuperar los niveles de facturación previos a la crisis hasta 2022 (un 26%, en el segundo semestre).

- Ir al especial 'Empresas familiares de Aragón'.

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