Conexión jota-flamenco

Se puede ser devoto del flamenco o no, como se puede ser de la mazurca o el pasodoble, estilos estos no precisamente muy florecientes en tiempos modernos, pero cuando un trabajo destila al mismo tiempo sabiduría y un profundo trabajo de investigación además de música, sea la que sea, hay que rendirse obligatoriamente ante lo que se nos pone delante de los ojos y los oídos, ante el intelecto.

Es lo que ocurre con el cedé que, bajo el título de ‘Flamenco diásporo’, ha editado la Orquesta Popular de la Magdalena de Zaragoza, un espectacular trabajo de investigación histórica y de muestra práctica de la diáspora del flamenco y su cruce con otros cantos regionales, especialmente con la jota, que aunque parezcan dos mundos tan distantes tuvieron un gran acercamiento. Desde el siglo XIX ambos géneros, según constatan tres expertos como Javier Barreiro, Javier Losilla y José Luís Cortés, conectaron entre sí, hasta el punto de producir sorpresas monumentales como que las alegrías gaditanas, por ejemplo, no son sino una derivación de la jota aragonesa.

En el jugoso libreto, ilustrado con límpidas fotografías del barrio zaragozano, Javier Barreiro, todo un mayúsculo experto en músicas pasadas, especialmente cuplé, tango y jota, expone con sucinta brevedad el trayecto que llevó al encuentro entre la jota y el flamenco debido al viaje que muchos andaluces hicieron a Aragón durante los siglos XIX y XX para hacer el obligatorio servicio militar, lo que generó cruces musicales y culturales notables y de los que hay abundantes testimonios. El camino inverso se produjo durante la guerra de la Independencia, al viajar la jota al sur y poco a poco permeabilizarse de flamenco, lo que con el tiempo, a mediados del XIX dio lugar a las alegrías, con sus variaciones o juguetillos, como escribe Barreiro, señalando a Juanito Pardo y Cecilio Navarro como dos nombres clave en esa ‘flamenquización’ de la jota. Javier Losilla remacha el asunto, trazando un mapa mínimo (por la cuestión del espacio) de las idas y venidas de las bulerías, los jaleos o los tangos por media España, influyendo en las músicas nativas y dejándose influenciar.

De ello da cuenta este disco que no solo ha sido guiado en su invención y confección como productor ejecutivo por un gran amante y conocedor del género como José Luis Cortés sino que además aporta jugosos textos introductorios a muchas de las interpretaciones del disco, protagonizadas, en realidad, no por una orquesta como sugiere el nombre sino por diversos músicos y voces aragonesas, eso sí, muchos de ellos con raíces o afines al barrio de la Magdalena: David Tejedor, Arturo Giménez, Laura de San Pío, Juan de Palma, Beatriz Bernad, Jesús Gareta, Nacho Estévez, Rafa Domínguez… y así hasta más de una treintena de nombres, raperos incluidos, lo que en absoluto puede dar pie a pensar en un disco de fusión o mestizaje al estilo Ojos de Brujo y compañía. Con sus desvíos y actualizaciones electrónicas, es un disco puro en el que hay nanas, fandangos, jotalegrías, rumbas, asturianadas, fandangos, saetas… y hasta una pieza popular de Labordeta, ‘Cantes de la tierra adentro’, embutida en flamenco.

Una obra notabilísima y curiosa, con mucha sabiduría en el libreto y mucha música insólita en la galleta, interpretada con brillo y carácter. Ya digo, guste o no el flamenco (yo lo consumo lo más puro posible), un trabajo ante el que no se deben cerrar los oídos. Y de camino un chispazo de la gran tesis doctoral que hay tras este sorprendente y elaborado disco, que, por cierto, se presenta en vivo el próximo día 27 en el Centro Cultural Las Armas.

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4 respuestas a Conexión jota-flamenco

  1. ufffff dijo:

    Mientras trabajaba lo he escuchado entero. Enhorabuena a los responsables y mi respeto a todos ellos. El flamenco que me gusta fue el de Veneno, algo de Pata negra, algo de Paco de Lucia, Miguel Poveda y algún cantaor más. reconozco que me gusta lo más fácil, aunque sé reconocer lo bien hecho, (Triana)…..Me han gustado las bandurrias de la rumba y en alguna otra. es un sonido típico jotero que queda muy bien también aflamencado. me chirriaba algo la guitarra eléctrica de “La llorona”, no acababa de fusionar. Un poco largas algunas canciones, y la adscripción a la queja continua de “La saeta” me parece ya algo forzado……todos luchamos por la justicia……
    saludos

  2. TB (anteriormente TheBoss) dijo:

    Curioso experimento de fusión de estilos y ritmos, con un resultado bastante notable que, sin embargo, es demasiado disperso para crear o tener una continuidad.
    Ya digo que el resultado es musicalmente bueno, agradable de oír, incluso para los que estamos alejados del flamenco.

    La continuidad del experimento como unidad creo que no se producirá. No por la cantidad de músicos participantes, sino por esa dispersión de estilo. Si de aquí saliera algún tipo de formación mas o menos estable, iría seleccionado o alineándose con alguna o algunas de las propuestas. Lo cual no es malo, sino bueno.

    No he apreciado en exceso la “joterización” y, a diferencia de ufffff, las bandurrias de la rumba (mezcla de varias tradicionales de nuestra tierra típicas del repertorio gaitero) me suenan muy integradas en la canción sin recordarme a la jotas cantadas para nada.

    Y sobre la jota cantada, me sorprende (y molesta un poco) esta ¿manía?¿deseo? de pretender fusionarla con cualquier cosa.
    En este disco han usado jotas cantadas, incluso me ha parecido alguna zarzuelera, y por cierto las han integrado muy bien en las canciones. Aunque la técnica de canto jotero sigue siendo “estrecha” y mantiene el uso de la garganta-explosiva, lo que le quita dulzura y posibilidades, en esta ocasión ha conseguido que encaje en las canciones bastante bien, sin duda merito de los músicos flamencos abiertos y acostumbrados a la mezcla y la adaptación de las voces que las cantan, que seguro han participado en esa apertura. Para mi gusto a esas voces les ha faltado un puntico más de adaptación.

    Pero lo de que la jota llego a Cadiz durante la guerra de la Independencia me parece más que dudoso, teniendo en cuenta sobre todo la falta de noticias de que se cantaran jotas en ese momento histórico (bailar si, pero eso es otro tema). Tengo muchas ganas de leer el libreto a ver que explican, porque la voz que sale hablando al principio desde luego no es de esa época, ni su explicación…….
    Probablemente hubo influencias, mutuas, pero por alguna causa sospecho que es al revés y el origen de la jota cantada viene del sur…. Lo de las jotas dedicadas a la virgen del Pilar es cosa del siglo XIX y sobre todo XX después de la guerra civil, potenciado por cuestiones políticas (o es que Aragón era una isla en la península en cuanto a la tematica de las canciones populares? pues no)

    Pero las músicas peninsulares, todas ellas, han tenido influencias mutuas desde hace siglos. Por un lado la música no tiene fronteras en realidad, y las gentes de antes se movían mucho más de lo que se piensa, y había comercio, mercados, ferias, transhumancias, etc.
    Me resulta muy mosqueante pretender sacar pecho alardeando de “origen” de un estilo influenciado por algo de otra comunidad. Es como si dijéramos, llevándolo al ridículo, que el Rock and Roll tiene su origen en la jota, porque se usan acordes de guitarra.
    El rollo este del “origen” de algo me mosquea. Todo es evolución, todo es suma de lo anterior con el condimento de cada músico, y así ha sido desde las cavernas.
    Solo se reivindica tanto aquel que se siente inferior, y los aragoneses no somos inferiores.

  3. Brand Old Sound dijo:

    Excelente concierto y excelente apuesta. Allí se estuvo y alguna lagrimica cayó. Música de gran calidad y cuerpo como se escucha ya poco. Mucho trabajo detrás y mucho gusto y cariño por la música, la poesía y las tradiciones renovadas con mucho respeto. Excelente sustento central por parte de Ruben Jiménez clave de bóveda del asunto con esos compases siempre bien cuadrados. Mención especial para el tono jotero de Beatriz Bernad -los pelos como escarpias- y para la bandurria versatil de Sergio Aso, y también para la voz de raíz de David Tejedor. Curioso, y no tan curioso, que un argentino como Alberto Gambino coordine algo tan ambicioso y arriesgado como difícil y bonito. A pesar de algún desajuste que otro, me recordó en su saber estar y presencia a Gato Barbieri. ¡ Qué bonito! De verdad, no sé si pudisteis asistir, y si no fue así, no os perdáis la próxima…

    Detalle antiespeculativo con el canje de la entrada por el CD…qué lejos estamos de Chambaos y otras con”fusiones”. El disco, bien, no me chirría casi nada aunque me guste más en directo. No sé si habrá continuación o si la semilla germinará como señala TB, pero el esfuerzo es loable, y desde luego, exportable. Ojalá se haga, pues campo y público hay.

    La saeta. Quizás lo más flojo, sí. ¿Quejas? Es “Madalena style” y al que no le guste que se ubique en Romareda, Montecanal o Leon XIII que de allí también sale música, pero rara vez tan buena. Sí, todo el mundo lucha por la justicia, unos recortando en cultura, educación y sanidad; otros creando centros comerciales vacíos, aeropuertos, declarando en Suiza, Andorra, etc, etc, etc… Cada cual elije su idea de justicia…

    Magníficos textos en el libreto: poco se sabe si fue la gallina o el huevo, pero allí se señala lo evidente, a saber, la influencia mutua y la riqueza de músicas y culturas peninsulares, ahora que tantas vallas se quieren poner…El aragonés, de menos…o de más, depende de en qué y de hasta dónde orine, que de todo hay, y malo será que nos envolvamos en otra bandera o en cachirulos diversos.

    La única pega: las fotos, en las que no veo ni el barrio, ni la idea general, ni lo “diásporo”, y el pegado de la última página, manchilla para una edición de lujo, regalada. Aún con todo, de diez.

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