La nueva hornada ya está aquí (I)

La ceremonia del ‘draft‘ traza la delgada línea que distancia el fin de una temporada baloncestística con el inicio de otra. Una noche en la que las 30 franquicias de la NBA eligen a aquellos jóvenes talentos del baloncesto mundial con los que quieren contar los próximos años. Se trata de un acto en el que los Managers Generales comienzan a trazar las líneas maestras de sus próximos proyectos. Expectativas, ilusiones e intercambios de jugadores aderezan el show, de más de dos horas de duración.

Por razones de logística, la organización elige solo a 15 jugadores para que estén presentes en la elección. Se trata de los principales favoritos en todas las quinielas para ocupar las posiciones más altas, a los que se recluye en la llamada habitación verde a la espera de que David Stern, máximo dirigente de la liga, les nombre.  Tres españoles han llegado a figurar en esta ceremonia: Pau Gasol, Ricky Rubio y Fran Vázquez. Todos ellos elegidos en posiciones de lotería, como se conocen a las 14 primeras posiciones.

Estos son algunos de los elegidos para este año (el resto, en la siguiente entrada).

Kyrie Irving (Universidad de Duke). Base, 19 años

Pese a que sólo ha disputado 11 partidos esta temporada a causa de una lesión en su pie derecho, es el máximo favorito para salir elegido en primera posición. Una circunstancia que no habla bien del nivel medio de esta generación. Su juego responde al arquetipo de base puro, diferenciándose del patrón actual que dicta unos armadores de portentoso físico y alto perfil anotador. Aunque se encuentra más cómodo a la carrera, no desentona en estático y lee con inteligencia el bloqueo y continuación. Eso sí, la experiencia dicta que para ser un buen ‘playmaker’ hacen falta años de profesión.

Derrick Williams (Universidad de Arizona). Alero, 20 años

El otro destacado de la camada. Con algo más de dos metros de altura, alterna los puestos de alero y ala-pívot, aunque durante su periplo universitario ha explotado más su faceta de hombre interior. Esto le ha valido un buen ramillete de movimientos de espaldas a la canasta, aunque prefiere atacar de frente. Su asignatura pendiente se encuentra en el tiro exterior, donde, sin embargo, progresa adecuadamente. Este último curso ha promediado un 56% de acierto desde más allá de la línea de tres puntos llegando a anotar, al menos, un triple por partido.

Enes Kanter (Universidad de Kentucky). Pívot, 19 años

Su historia es la más atípica de todas las que se presentan, y aun así tiene posibilidades reales de salir elegido en las primeras posiciones. Y es que el poste, de origen turco, no ha podido participar en ningún partido por problemas con su visado. Una circunstancia que le convierte en una incógnita. Sus buenas actuaciones con el combinado otomano le avalan como un jugador dominante en ataque y solvente en el rebote. Algunos informes indican que ha dedicado el curso en blanco a mejorar su tiro desde fuera de la pintura, una evolución necesaria que le permitiría sobrevivir entre los atléticos físicos que conviven en la NBA.

Brandon Knight (Universidad de Kentucky). Base/Escolta, 19 años

Con la vitola de ser el último producto salido de la factoría Calipari, Knight cumple con todas las virtudes, y varios vicios, que se presuponen a los jugadores reclutados por el veterano entrenador. Su perfil se adapta a la hegemonía exterior de la liga. Dotado de una gran explosividad y manejo de balón, enfoca su juego a la anotación y tiene en la defensa su mayor debe.

Kemba Walker (Universidad de Connecticut). Escolta, 23 años

Una carrera contra las dudas. Con su último año, en el que ha llevado a los Huskies al título nacional, nadie puede prejuzgar a este ‘combo guard’ con hechuras de jugador callejero. Capaz de liderar a un equipo repleto de jugadores novatos hasta la cumbre más alta del baloncesto universitario estadounidense. En ataque, posee mil y un movimientos destinados a enviar la pelota dentro del aro. Así lo atestiguan los más de 23 puntos que ha asegurado cada noche durante este curso. Pero, además, ha demostrado ser generoso y no dudar en delegar en un compañero más acertado si la ocasión lo requiriese. Un crecimiento personal que le debe ayudar en su adaptación a la mejor liga del mundo.

Jonas Valanciunas (Lituania). Pívot, 19 años

Talento, coordinación y unos interminables brazos (230 centímetros de envergadura). La joya lituana presenta unas condiciones privilegiadas que lograron auparle como el mejor jugador del pasado Europeo sub 18. Una facilidad innata que le lleva a llenar la hoja estadística con una pasmosa facilidad. Sin embargo, su potencial se antoja todavía lejos de su cúspide. Su situcación laboral, tiene contrato en vigor con el Lietuvos Ritas, y su delgado físico le pueden restar algunas posiciones en la elección.

Klay Thompson (Universidad de Washington State). Escolta, 21 años

Poseedor de una muñeca de seda, el de los Cougars es un tirador al uso. Fiable desde la línea de tres puntos, ha acabado con un porcentaje cercano al 40%, parece condenado a abrirse un hueco en el mercado de los especialistas. A pesar de sus dos metros de altura, puede sufrir defendiendo a aleros más corpulentos que él.

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