Secuela de 2006

No es una rivalidad clásica aunque tiene visos de poder serlo. Dallas Mavericks y Miami Heat vuelven a verse las caras en unas Finales de la NBA por segunda vez en su historia. En la primera, en 2006, la moneda cayó, contra pronóstico, del lado de los de Florida. El primer título para una franquicia que, tras la adquisición de LeBron James y Chris Bosh este verano, espera poder formar una dinastía.

Muchas cosas han cambiado en estos cinco años. Tantas que nada hacía prever que ambos conjuntos pudiesen volver a verse las caras a estas alturas de la temporada. Al menos no tan pronto.

Hace un quinquenio, los texanos llegaban a la cumbre como máximos favoritos pese a que se trataba de la primera vez que ambos conjuntos aguantaban hasta el desenlace de la película. Comandados por Dirk Nowitzki, los Mavs iniciaron la serie con un imponente 2-0. Sin embargo, con los bártulos trasladados a Miami, no pudieron hacer frente a la explosión anotadora de Dwyane Wade que condujo a los de South Beach a ser los primeros en remontar dicha desventaja. Finalmente, 4-2 en el global y el primer anillo para un Flash que, además, fue distinguido con un MVP gracias a sus más de 34 puntos por noche.

Paradójicamente, ninguno de los dos conjuntos pudo retomar el nivel mostrado y desparecieron paulatinamente de la terna de candidatos. Los Heat, porque su columna vertebral, basada en jugadores veteranos como Shaquille O’Neal, Antoine Walker, Gary Payton o Jason Williams, dijo basta. Los Mavericks, en cambio, sufrieron el golpe moral y acabaron protagonizando uno de los mayores descalabros cuando, la temporada siguiente, y tras haber logrado el mejor registro de la Liga Regular, fueron eliminados por los Warriors en primera ronda.

Wade Nowitzki

Wade y Nowitzki vuelven a verse las caras cinco años después

Un corto peregrinaje por el desierto al que ambos han logrado colocar punto y final. Aunque, como no podía ser de otra manera, mediante dos diferentes vías. Mientras Dallas representa al equipo de los veteranos, la última oportunidad de jugadores como Nowitzki, Kidd o Terry por hacerse con un campeonato, Miami luce como el inicio de uno de los proyectos más ambiciosos de la historia. Clásicos contra “noveles” -nótese el uso de comillas-, la clásica dualidad que tantas superproducciones ha alimentado en Hollywood.

Aunque no solo queda ahí la contraposición de estilos. Mientras que los Mavs apuestan por un juego coral y un movimiento rápido de balón en ataque, los Heat articulan su juego en la superproducción anotadora de sus tres estrellas, apoyadas por una de las transiciones más rápidas de la historia en caso de robo. Wade y James son capaces de cruzar la cancha con tal velocidad y fuerza que cada balón perdido suele transformarse en dos puntos en contra en el marcador. Además, la recuperación de Udonis Haslem, superviviente de la batalla de 2006, otorga un punto de intensidad interior de la que han adolecido a lo largo del curso.

Las Finales de la NBA ya están aquí.

Esta entrada fue publicada en NBA y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *