Siga a ese argentino

21 julio, 2010 por Sergio del Molino

Ojito al otoño que viene, que se anuncia una nueva invasión latinoamericana. En concreto, argentina.

Ya sabían que la novela negra era la nueva novela histórica. Desde el boom nórdico de hace dos o tres años, los detectives han destronado a los reyes y a las princesitas enamoradas de los moros de la morería. Dénse un garbeo por cualquier gran superficie y comprobarán cómo el espacio antes rotulado como novela histórica se llama ahora policiaca o de suspense, según los gustos del jefe de marketing. La etiqueta novela negra se prodiga mucho menos, porque los gurús del negocio todavía piensan que ese nombre está asociado a cierto lector culto, masculino y entrado en años y en carnes, y que su uso puede espantar a los lectores de cultura más pedestre, femeninos, jóvenes y flacos.

Sutilezas que, cuando cuelan, sirven para vender media docena más de ejemplares.

Bien, esto no es nuevo: lo negro domina el mercado. Los fabricantes de best sellers apuestan por este género antañón -que, tal y como lo conocemos, no tiene ni cien años, pero suena a viejuno en cualquier caso- y los editores que lo han cultivado con primor y cierta discreción estas últimas décadas (como Tusquets, que tiene una de las mejores colecciones del mercado en España) se apuntan al carro. Lo que es nuevo es el sutil giro que se ha escenificado en la última Semana Negra de Gijón: la llegada de los argentinos.

Y los escritores españoles saben que, cuando llegan los argentinos, lo mejor es apagar el ordenador y ponerse a leer. No hay nada que hacer contra esos tipos: escriben condenadamente bien, se les da mejor ligarse a las españolas y son capaces de pasarse el día comiendo asados y empanadas sin engordar ni un gramo.

Dos argentinos, dos, se han llevado los premios gordos de la feria más importante del género en España -y seguramente, en todo el mundo de habla hispana-. Javier Sinay ha ganado el Rodolfo Walsh, y Guillermo Orsi, el Hammet, que es la palma de oro del certamen.

Todos los opinadores y cazatalentos han subrayado el poderío de argentina en el género, que se traslada con timidez y lentitud al cine (la ya veterana Nueve reinas o la más reciente El secreto de tus ojos, ambas con Ricardo Darín al frente, son ejemplos destacados).

En España, un argentino le está tomando el pulso al género: se llama Carlos Salem.

Argentina manda. Los detectives de esta temporada vosearán y recorrerán un Buenos Aires sucio, oscuro y corrupto (como dirían muchos porteños: un Buenos Aires realista, vaya).

Tomen nota, cojan a un taxi y ordenen al taxista: “¡Siga a ese argentino!”.

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En la categoría Literatura internacional

One Response

  1. Mario

    Cómo se te nota, cabra… Que tiras al monte… El Salem, además, un tipo de los que no puedes dejar de coger cariño…

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