Ceci n’est pas un article

Hola, esto no es un artículo.

Solo es para publicar algo. No está bien dejar tanto tiempo abandonado un blog.

La última entrada se queda como petrificada, y hay que darle su tiempo, el fluir de las cosas.

En ese sentido, sí que es un artículo. Un post. Una minientrada.

La jerga de los blogs, tan antiguos y tan útiles. La década de los blogs, más o menos.

El artículo anterior, ahora ya en la inmortalidad del Archivo, ¡del Heraldo! era un obituario.

A un amigo. Quizá por eso lo he dejado más tiempo. O me ha dejado él a mí.

El anterior, del 2 de junio, era sobre la abdicación del Rey. Un año con otro monarca. ya ha llovido aunque a destiempo, y el secano ha dado poco. Ordio, que es cebada.

Se ha consumado el vuelco electoral en las municipales y autonómicas. Casi llega la república.

Ahora estamos en días de asesores, chóferes, etc.

No llega el dinero público para mucho más.

El único que reconoce que tienen mucho dinero en el banco es el nuevo presidente de la DPH -Diputación Provincial de Huesca: Miguel Gracia se queja de que el gobierno central no les deja gastar el superávit. Es un caso singular, dinero en el banco y no poderlo invertir. Tal vez estamos en un corralito público.

La otra gran novedad es que el Zaragoza casi casi sube a Primera. Le faltó un golazo. La Romareda volvió a vibrar. Y que el Huesca sí que ha subido a Segunda.

Todo este emparedado, entre dos lonchas: Grecia vota en referéndum (quizá el más rápido del mundo) las propuestas de la Troika (que reniega de ese nombre infamante) y los tarados asesinos que matan en nombre del califato islámico: no merece la mayúscula.

Y la ola de calor: dicen que viene del aire caliente, pero quizá es la propia desesperación, quizá el calor lo producimos a fuerza de apretar los pulsos para salir de este atolladero mundial, íntimo, abismo sin fondo o agujero negrísimo.

Si fuera así habríamos encontrado la energía barata: sólo hay que desesperarse un poco, o un mucho, para generar 40 grados a la sombra. A ver si podemos conectarnos a una pila de Tesla y el gobierno nos deja vender esos kilowatios o kilopondios al mercado global.

 

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