C. FONTENLA. Zaragoza
Casi un 15% de los pisos que el Ayuntamiento de Zaragoza tiene censados en la capital aragonesa están sin ocupar. Esto supone que 43.357 de las más de 300.000 viviendas contabilizadas por los servicios municipales por medio del padrón están vacías. Las Delicias y el centro son las dos zonas que más casas deshabitadas acumulan.
Los datos facilitados por el consistorio zaragozano demuestran que el problema de los inmuebles "cerrados" en la capital aragonesa todavía está sin resolver. El tirón de la Expo solo ha conseguido sacar al mercado algunas de esas viviendas vacías.
De hecho, según las mismas fuentes, hace tres años se encontraban en esta situación 44.109 pisos (752 más que actualmente). Parece que la tendencia es positiva, aunque para solventar el problema todavía falta mucho camino por recorrer y las administraciones no encuentran una respuesta clara.
En concreto, de los 43.357 inmuebles cerrados, 7.130 se ubican en el distrito de Las Delicias (un 16%). Precisamente, en esta zona se ha notado la proximidad a la muestra internacional y es donde más pisos desocupados han salido al mercado. Hace tres años, se contabilizaron 7.565.
A este sector, le siguen de cerca, el centro de la ciudad y el Casco Histórico, donde precisamente se concentran también los edificios más antiguos y con necesidad de un buen lavado de cara. Solo hay que darse una vuelta por algunas calles de estos dos puntos para darse cuenta de qué pisos o incluso edificios enteros están vacíos y desocupados. Un caso especialmente llamativo son algunas fincas del Casco Histórico. Sus propietarios prefieren dejarlas vacías, a la espera incluso de su deterioro, antes de arriesgarse a alquilarlas o venderlas.
Precisamente, la crítica de muchos colectivos sociales es que no se intervenga en este paquete de pisos sin uso para solventar el problema de la vivienda para los jóvenes. La mayoría, según algunos estudios llevados a cabo sobre este asunto, revelan que la mayoría de inmuebles están en buen uso y reúnen condiciones adecuadas para ser ocupadas.
De hecho, algunas entidades ciudadanas consultadas consideran que esta bolsa inmobiliaria evitaría tener que desarrollar convenios urbanísticos en el extrarradio de la capital aragonesa que conllevan trastornos añadidos de transporte, equipamientos o servicios.
Intervención de las instituciones
La comunidad aragonesa y, en concreto, la capital aragonesa no disponen de ninguna fórmula para ayudar a mover el mercado de los pisos vacíos. Algunos ayuntamientos españoles sí que han puesto en práctica medidas para controlar esta cuestión y han utilizado la ordenanza del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) para aprobar un recargo, en algunos casos de hasta un 50%, sobre los pisos vacíos. No obstante, está pendiente un reglamento estatal que determine exactamente qué se entiende por una casa vacía. De hecho han sido muchos los municipios españoles que han pedido al Gobierno central una determinación al respecto.