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Historias de Innovación

Cómo se construye un jardín vertical

Cualquier espacio, sobre fachadas o paredes interiores, puede convertirse en un vergel. Boogaloo encuentra muchos motivos para cubrir los muros de plantas; entre ellos: generan oxígeno, atrapan el polvo, filtran gases nocivos y reducen decibelios.  

Carmen Serrano 05/09/2016 a las 06:00
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Jardines verticales

¿Pensabas que las plantas no pueden vivir sin tierra? Existe un sustrato mineral, una especie de musgo, especialmente dispuesto a absorber agua, que da resistencia a las plantas ante enfermedades y parásitos e impide que crezcan entre ellas las malas hierbas. Es el sustrato que emplea en sus jardines verticales la empresa Boogaloo, instaladora exclusiva en Aragón del sistema Singular Green. ¿Que cómo es un jardín vertical? Pasa por el 29 de la zaragozana calle Pedro María Ric y verás uno; imponente, altivo, majestuoso y, sobre todo, tremendamente refrescante.

Da entrada al establecimiento de Boogaloo. En éste, como en todos sus jardines verticales, el sustrato sphagnum magellanicum mantiene vivas las plantas hidropónicas (que viven del agua). Junto a él, Pilar Aguerri, paisajista y propietaria de Boogaloo, señala las partes que lo componen y explica cómo se construyen estos tapices vegetales siempre abrazados a la arquitectura. “Sobre fachada o pared interior se coloca primero la estructura metálica que soportará el peso del jardín, pero hueca por dentro para garantizar el aislamiento”.

“Y esta estructura metálica soporta la instalación de riego -aclara Aguerri-. Una pequeña bomba sube el agua hasta la parte más alta del jardín y desde ahí, y por gravedad, el agua cae y riega las plantas manteniendo húmedo el sustrato. El agua que sobra vuelve al depósito colocado en la parte baja del jardín y vuelve a reciclarse".

“Es la misma agua, claro”, así que la sostenibilidad está garantizada. Sobre la instalación de riego, un fieltro, “mezcla de poliamida, polietileno, poliester y lana de roca”, siempre mojado, acoge directamente las plantas. De estas, podemos elegir las que queramos, aunque Boogaloo aconseja unas para interior, como el helecho Nephrolepis exaltata o las cintas Chlorpphytum comosum 'variegatum', y otras para exterior, según la orientación de la fachada, como la Cineraria o jacobea marítima y la  Peperonia argyreia u hoja de sandía.

“Pequeños cortes en el fieltro, ves, como pequeños bolsillos, permiten colocar ahí las plantas una a una con su puñado de sustrato mineral”. Pilar Aguerri se ha propuesto introducir en Aragón esta tendencia paisajista, decorativa, inexistente por estos lares, tan arraigada en la Comunidad Valenciana y actualmente tan de moda en Sudamérica, donde están construyendo jardines verticales de hasta ochenta metros de altura. La diseñadora zaragozana tiene motivos sobrados para este empeño.

Reducen contaminación

“Por un lado -explica-, ocupan muy poco espacio, resisten temperaturas extremas y consumen muy poca agua. Además de actuar como aislantes frente al frío o el calor. Y, por otra parte, aportan numerosos beneficios a la salud: generan oxígeno, atrapan el polvo, también los metales pesados en suspensión, filtran gases nocivos y reducen decibelios”. Auténticos agentes activos contra la contaminación.

Sin embargo, a pesar de lo aplastante de estos argumentos, Aguerri destaca uno por encima de todos: “Mejora el rendimiento y reduce el malestar de las personas en los lugares de trabajo”. Cita, en este caso, sendos estudios firmados por Lohr y Bringslimark, de 1996 y 2007 respectivamente, y varios ejemplos de jardines verticales instalados en Madrid en oficinas. Con el mismo sistema se han levantado otros en Castellón, Mallorca, Barcelona, Londres, incluso en Denver (EEUU), donde el hotel Sheraton ha dispuesto las plantas en la fachada formando su logo. Otra idea para empresas.

¿Un jardín en la oficina? Por sus clientes, Boogaloo ha comprobado que esto va despertando ya el interés de algunas empresas. Desde luego, color, aroma y frescor son tres regalos que brindan estos muros llenos de vida.
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