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Concurso Adopta tu molécula

Reto químico. Aquí huele a Navidad

Bienvenidos al último ‘Adopta tu Molécula’ del año. Este mes, el oro, compañero de viaje navideño de dos moleculicas presentes en el incienso y la mirra, es el encargado de dar, con mucha gracia, todas las pistas.

Fernando Gomollón Bel y José Ignacio García Laureiro 23/12/2016 a las 06:00
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Buscamos dos moléculas muy navideñas: la responsable del aroma del incienso y la responsable del aroma de la mirra

Un noble narrador

Las calles están decoradas, la tele repleta de anuncios de colonia, la gente hace cola en las administraciones de lotería… No soy muy buen detective, pero me parece que la Navidad está cerca. ¡Ah, que no sabéis quién soy! Soy el oro. Sí, sí, el metal. No me han dejado participar en el reto de Tercer Milenio porque, por lo visto, técnicamente no soy una moleculica, soy un átomo. Bueno, el oro que veis vosotros son muchos átomos juntos, pero yo soy solo uno. Uno bien gordito, que viene a plantearos el reto de hoy.

Yo, por motivos obvios, les tengo mucho cariño a los Reyes Magos. Sobre todo a Melchor, que me eligió como presente para el Mesías. Los otros dos llevaron incienso y mirra: ambientadores. Hay que ser cutre. Aunque, bueno, los historiadores dicen que en aquella época eso era lo más de lo más. Vale, me fastidia reconocerlo, pero en aquel entonces yo no era el regalo más caro. Gaspar y Baltasar también se lo curraron, ya que el incienso y la mirra estaban muy pero que muy cotizados.

Ambientadores regios

Hoy vengo a hablaros de dos moleculicas presentes en estos dos regalos. Tanto el incienso como la mirra son resinas aromáticas que se quemaban en ceremonias religiosas, debido al perfume que emiten sus humos. Ambientadores, ¿qué os había dicho? Por cierto, ¿nunca os habéis preguntado de dónde viene la palabra ‘perfume’? Del latín ‘per fumum’, por el humo. Es lo que tiene ser un metal noble y culto… El caso es que estas dos resinas contienen cientos de moleculicas distintas, así que es difícil encontrar aquellas que son responsables de su aroma característico.

Incienso

En el caso del incienso, se desconocía la moleculica olorosa hasta hace bien poco. Los científicos no sabían quién era la responsable de ese olor tan característico de las iglesias (y de algunas casas, ahora que las barritas esas están tan de moda). Pero, a finales de este año, un grupo de químicos franceses e italianos lo lograron, aunque no fue fácil. Usaron varios aparatos de nombres rarunos como cromatógrafos o espectrómetros de masas, pero ninguno fue lo suficientemente sensible. Resulta que solo hay un miligramo de moleculica por cada tres kilos de incienso. ¡Imaginaos si es potente! Para detectarla tuvieron que recurrir a un sensor químico mucho más sofisticado, un apéndice nasal sayón y escriba. Una napia. La nariz, vaya. Y dieron con la clave. Como los tres Reyes Magos, esta moleculica tiene un corazón muy característico compuesto por tres átomos de carbono. ¿Lo veis en la imagen?

Mirra

Con la mirra pasa algo parecido. Los químicos han identificado decenas de moleculicas volátiles distintas utilizando la cromatografía de gases, pero, ¿cuáles son responsables de su particular aroma? Tras concienzudos análisis, al final lograron averiguar que ese intenso olor a madera proviene de una familia de moleculicas bautizadas con el nombre de –agarraos– furanosesquiterpenos. ¡Caray con los químicos y sus nombrecitos! Una de estas moleculicas, muy abundante en la mirra, es nuestra segunda protagonista de hoy.

Efectos saludables

Por cierto, que la mirra no solo era el regalo estrella del siglo I. También se ha usado tradicionalmente para curar heridas y como agente embalsamador en el Antiguo Egipto. Investigaciones recientes están descubriendo que algunas moleculicas de la mirra pueden actuar como agentes antibióticos, mientras que otras tienen efecto analgésico.

Otras moleculicas que se encuentran en el incienso poseen efectos antiinflamatorios y antiartríticos. Incluso hay una, conocida como acetato de incensol, que tiene el efecto de aliviar la ansiedad y la depresión. A ver si por eso se usa el incienso en ceremonias religiosas…

¿Sabes qué moléculas son?

Y es que los seres humanos me codiciáis a mí, el oro, pero no os dais cuenta de cuánto dependéis de las moleculicas para vuestro bienestar. Por cierto, ¿ya habéis descubierto a nuestras aromáticas moleculicas de hoy? Manda tu respuesta y tus datos a milenio@heraldo.es con el asunto Adopta tu molécula. Sortearemos un premio entre los acertantes. Fecha límite: 20 de enero.

Fernando Gomollón Bel químico y divulgador científico y José Ignacio García Laureiro Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea




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