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Aquí hay ciencia

Burkini no es nombre de atolón

Miguel Barral 26/08/2016 a las 06:00
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Hongo atómico durante la prueba nuclear Able en el atolón de Bikini en 1946.US Navy

Hace apenas unos días, Paco Sánchez, uno de mis mentores en esto del periodismo, despotricaba en su habitual columna de opinión sobre la omnipresencia del burkini en los medios de comunicación; y afirmaba que la palabra misma estaba “mal inventada porque sustituye el 'bi' de 'bikini' por 'burka' de manera fraudulenta. Probablemente alguien pensó que ese bi significa dos sin caer en la cuenta de que Bikini es un topónimo, un atolón de las islas Marshall”.

Un atolón, una historia y una elección que merece la pena revisitar. Vayamos por partes:

Un atolón es un tipo particular de arrecife de coral 'circular' generalmente conformado por una serie de islotes y en cuyo interior alberga una laguna. Los atolones se forman como consecuencia de la actividad volcánica submarina. Cuando uno de estos volcanes submarinos entra en erupción, comienza a expulsar lava que al solidificarse se acumula y hace crecer al volcán hasta que este emerge sobre la superficie del mar, convirtiéndose la cima del mismo en una isla oceánica. Y en torno a la cual, una vez apaciguada, se establece una comunidad de corales dando lugar a un anillo coralino. A lo largo de (millones de) años, el mar va erosionando lentamente la isla hasta que esta vuelve a quedar sumergida, quedando solo el atolón propiamente dicho, integrado ahora por un anillo de islotes coralinos, separados por estrechos canales creados por la acción del mar y con una laguna interior que, a consecuencia de las condiciones y proceso de su formación, presenta un ecosistema particular y distinto al oceánico vecino.

La región sur del océano Pacífico es especialmente rica en atolones al estar surcado por el denominado Cinturón de fuego del Pacífico y la consecuente gran actividad volcánica submarina. De hecho, Micronesia, al igual que sus vecinas Polinesia y Melanesia, es un territorio constituido por miles de pequeñas islas de origen volcánico y coralino, es decir, atolones. Entre ellas, las Islas Marshall, en las que se incluye el atolón Bikini.

Un atolón tristemente famoso porque entre 1946 y 1958 fue el escenario escogido, atendiendo a su localización remota y su despoblación, por el gobierno de EE. UU. para efectuar 23 pruebas nucleares. Entre las que destaca la explosión de la primera bomba de hidrógeno de la historia, el 1 de noviembre de 1952. Liberó una energía de 10,4 Mtones (la energía liberada por 10,4 millones de toneladas de TNT), unas 700 veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima. Y en el apellido está la explicación. Las bombas atómicas liberan su energía mediante una reacción en cadena de fisión, o escisión, o rotura de átomos grandes en otros más pequeños. Por el contrario, en las bombas de hidrógeno la energía surge de una reacción de fusión, es decir, la unión o adhesión de átomos ligeros (y los de hidrógeno son los más ligeros) para dar otros más pesados.

Pero retrocedamos a 1946. Y en concreto al 1 de julio, que esa es la fecha clave. El Able Day. El día escogido para efectuar el primer test nuclear tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, en la laguna del atolón Bikini. O más concretamente a 156 metros sobre el nivel de sus aguas. Esa fue la altura a la que se hizo explosionar la bomba atómica 'Able', de 21 Ktones. En lo que 'oficialmente' era una prueba para estudiar los efectos destructivos de un arma nuclear sobre una flota de barcos. Un test al que, en una decisión de la que de inmediato se iba a arrepentir, el Gobierno estadounidense permitió que tuviesen acceso los medios de comunicación de todo el mundo.

La consecuencia de ello es que la onda expansiva informativa de la prueba alcanzó todos los rincones. propiciando una reacción en cadena de indignación y presión popular en contra de los ensayos nucleares.

Por supuesto, la noticia también alcanzó Francia, donde los diseñadores Jacques Heim y Louis Reard competían por ser el primero en presentar sus prototipos de los modernos bikinis. El 5 de julio, apenas cuatro días después del Able Day, Reard presentaba en la Piscina Molitor de París su diminuto traje de baño de dos piezas al que bautizó como bikini porque estaba convencido de que iba a causar el mismo impacto y horror que la prueba atómica efectuada en el atolón.

Como curiosidad, decir que si el que se hubiese llevado el gato al agua hubiese sido Heim, estaríamos hablando de átomos y… ¿burkátomos? Pues el nombre escogido para su traje de baño de dos piezas era 'Atome'. Lo que cuesta creer es que lo llamase así en honor al “recientemente descubierto átomo", como señalan muchas fuentes. Porque para 1946, este ya era más que conocido. De hecho, su estructura interna, constituida por un pequeño núcleo masivo con carga positiva en torno al cual giran en órbitas los electrones, ya había sido elucidada por Rutherford en 1911 en su célebre y celebrado experimento de la lámina de oro. Así pues, lo de 'atome' se intuye que más bien debía atender, precisamente, a que para 1946 la era atómica estaba en pleno despegue.







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