La procesión del Encuentro Glorioso, a cargo de la
Real Hermandad del Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo, ha puesto el broche final a los actos de la Semana Santa 2012 en la capital aragonesa.
El sol brilló en la mañana del
Domingo de Resurrección y el cierzo quiso hacer de las suyas, pero no deslució en absoluto el Encuentro Glorioso que tuvo lugar en la
plaza del Pilar entre el
Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo. Los pasos salieron de la iglesia de
Santa Isabel de Portugal, a las 11.15, en dirección a la calle Alfonso, camino del Pilar.
El Paso del
Cristo Resucitado es una talla de abedul de Finlandia, elaborada en 1977 por
Jorge Albareda Agüeras. Su tamaño es superior al natural y está ligeramente policromado. El de
Santa María de la Esperanza es obra del mismo autor, data del año 1981, e incluye sus vestiduras talladas: túnica y manto de color verde, símbolo de esperanza.
A las 12.00, tras la colocación de los pasos, el Encuentro fue predicado por el arzobispo de Zaragoza, Monseño
r Manuel Ureña; y el párroco de Santa Rita,
Timoteo Maraña, en un acto que congregó a cientos de personas.
Pasiones entroncadas
La jota también fue protagonista en la mañana de Resurrección y
sonó al ritmo de bombos y tambores. Y como la jota también es baile, tres parejas de mozos y varias niñas y niños dieron cuenta de esta fusión de sentimientos tan fuertemente arraigados en Aragón.
Con una puntualidad solemne, la procesión continuó su recorrido por las calles de
Don Jaime I, Coso, Santa Catalina, plaza de Los Sitios, paseo de lo Constitución, San Ignacio de Loyola –aquí hubo que afanarse para sujetar algunos estandartes, sacudidos por la fuerza del viento-, y Pedro María Ric, hasta llegar al
colegio San Agustín, en el Camino de las Torres.
La procesión fue cumpliendo cada tramo del recorrido en el horario estimado, perfectamente sincronizada. Mientras, discurrían por los laterales procesiones paralelas de espectadores, visitantes, curiosos, amigos y familiares que intercambiaban miradas y saludos cómplices con los cofrades de la Hermandad.
En el colegio de los
Agustinos, poco antes de las 14.30, los pasos se reunieron de nuevo, y el acto concluyó con la solemnidad con la que había comenzado, dando fin a la
Semana Santa zaragozana, con el pensamiento y el corazón puesto en una
Semana Santa 2013 con unas condiciones atmosféricas más favorables. Si Dios quiere.