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Salud

Actividades para mejorar la vida del cuidador del paciente con cáncer

La Asociación de Oncología Integrativa recomienda dedicar tiempo a uno mismo y evitar, entre otras cosas, la angustia dando paseos.

Europa Press. Madrid Actualizada 26/09/2016 a las 13:41
La enfermera aragonesa Marisa de la Rica, atendiendo a una paciente en su domicilio.HA

El cuidador del paciente con cáncer es clave su tratamiento, pero no se le presta la atención que se merece y, por esta razón, la Asociación de Oncología Integrativa han propuesto una serie de actividades para que el cuidador pueda mejorar su propia calidad de vida.

El rol del cuidador es vital, puesto que sustenta a diario a los pacientes y su tarea va desde controlar la medicación, hasta asearles cuando se encuentran impedidos. Sin embargo, la enfermedad también afecta emocionalmente al cuidador puesto que puede sufrir ansiedad, jaquecas u otras patologías.

"Al diagnosticarle cáncer a mi padre, la piel empezó a dolerme y el simple roce de la ropa me quemaba. En la cabeza sentía el cabello como si de centenares de miles de agujas se trataran y llamé a mi doctor en medicina integrativa quién me recetó un remedio homeopático", ha comentado la presidenta de la Asociación de Oncología Integrativa, Míriam Algueró Josa.

"Por la noche la pena, el miedo y la sensación de estar al borde de un abismo seguían allí, pero el dolor en la piel había desaparecido completamente. Me limitaba a acompañar tanto a mi madre como a mi padre y fue en la enfermedad de mi madre cuando sí tuve claramente un rol de cuidadora", ha añadido.

En primer lugar, desde la asociación recomiendan dedicar tiempo a uno mismo y evitar la angustia dando paseos, por ejemplo. "Mantener la atención plena en todo lo que pasa a nuestro alrededor nos ayudará a salir de nosotros y de nuestros problemas y hará que nos sintamos más relajados cuando lleguemos a casa", han señalado.

Meditar todos los días tiene beneficios en el estado de ánimo de la persona, sobre todo con la meditación 'mindfulness'. "No intentes meditar una hora al día si no has meditado nunca antes, empieza por algo sencillo durante 10 minutos y ve alargando el tiempo", ha indicado. 

Cambiar la alimentación y compartir experiencias
Existen ciertos alimentos como el azúcar blanco o las harinas refinadas que facilitan el nerviosismo. Por ello, en lugar de azúcar blanco, es más recomendable tomar integral de caña y, en lugar de harinas refinadas, cereales integrales.

"Procura que tu dieta cuente con gran cantidad de verduras, hortalizas, legumbres, fruta, frutos secos y cereales sin gluten. Elimina los platos preparados y los alimentos precocinados ya que llevan conservantes, colorantes y acostumbran a llevar grandes cantidades de azúcar blanco", ha detallado la presidenta de la asociación.

Por otra parte, al cuidar a un paciente crónico o terminal es normal que "nos aislemos de nuestro entorno a causa del estrés que nos genera la situación". Es esencial hablar con personas externas a dicha situación, que no sean familiares y no tengan implicación directa, al menos una vez a la semana.

En este sentido, hay que intentar alejarse de las "personas tóxicas", que son aquellas que "te ponen de mal humor y te roban la energía". No obstante, en los malos momentos se tiende a encerrarse en uno mismo, pero el contacto físico "nos lleva a una cercanía a todos los niveles y rebaja las hormonas del estrés", indica. 

Bailar, ver películas o llorar
El uso de la música facilita la concentración y mejora el estado de ánimo porque ayuda a controlar la presión arterial, disminuye el estrés y mejora la higiene del sueño. Bailar, por su parte, mejoran el tono muscular, la confianza, el bienestar general y la salud de los huesos.

Una forma de entretenimiento es leer un libro o ver películas y vídeos cómicos. "Tras reírnos, hay un breve período durante el cual la presión sanguínea baja y el corazón se desacelera. Esto es algo que puse en práctica al poco de que le diagnosticaran la enfermedad a mi madre", argumenta.

"Llorar también nos ayudará a sentirnos mejor, igual que reír, llorar también es necesario. Al llorar, nuestro cerebro segrega hormonas que tiene un papel calmante natural que nos tranquilizan y nos relajan, algo muy necesario cuando sentimos angustia o un dolor profundo", ha explicado.

Además, las lágrimas poseen efectos terapéuticos puesto que previenen la deshidratación de las membranas mucosas de los ojos, eliminan toxinas, disminuyen el estrés y mejoran el estado de ánimo.

Por último, es indispensable que, cuando la muerte está cerca, "demostremos nuestro amor al paciente con gestos, abrazándolo si es posible o cogiéndole la mano y que hablemos con el enfermo de posibles temas pendientes que nos hayan quedado como antiguas disputas o cosas que creemos que es importante que sepa y que le puedan aportar paz para fallecer de forma tranquila", ha concluido.

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