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Infancia

Las enfermedades que hay que contar en el colegio y las que es mejor callar

Las escuelas solo deben advertir a los padres de enfermedades contagiosas graves o molestas, como la varicela, o casos de piojos.

Zaragoza Actualizada 16/09/2016 a las 10:16
Hay muchas enfermedades que se pueden contraer en el colegio en época escolar, sin necesidad de causar alarma.Raquel Labodía

El colegio ha comenzado y con ello la rutina de muchos niños y padres que tienen nuevos horarios, tareas y relaciones alrededor de la vida de sus hijos. El doctor García-Sala, pediatra de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria, comenta el caso de una madre que le enseñaba en consulta un mensaje de un grupo de whatsapp de padres en el que avisaban de que un niño de clase tenía la enfermedad 'mano-pie-boca'. La mujer enseñaba el mensaje y preguntaba si veía conveniente enviar a su hijo a clase.

El colegio -puntualizan los pediatras- es un gran centro de distribución de enfermedades, como lo es cualquier otro lugar al que pueda acudir mucha gente". En consecuencia, estos profesionales recomiendan concienciar a los niños para que cuiden su higiene como un hábito o rutina. "Deben lavar sus manos de forma frecuente porque hay muchas enfermedades que se pueden contraer en el colegio en época escolar, sin necesidad de causar alarma", añaden los pediatras.

Algunas de ellas son la herpangina y la enfermedad 'mano-pie-boca', una infección muy común en edades tempranas. Se reconocen por la aparición de puntitos rojos en la parte posterior de la boca, que se convierten posteriormente en pequeñas llagas algo dolorosas, explican los pediatras. La enfermedad mano-pie-boca tiene los mismos síntomas, pero como indica su nombre, en la boca, manos y los pies. También pueden aparecer en la zona del pañal, y en uno y otro caso, ambas enfermedades están causadas por el mismo virus. Sus síntomas, informan los expertos, son fiebre, dolor de garganta y malestar antes de la aparición de los puntos en la boca. "No existe un tratamiento contra este virus, que se propaga por contacto o respiración", advierte el doctor García-Sala. Los puntos y úlceras desaparecen en 10 días y su periodo de incubación es de 3 a 6 días durante el cual se puede contagiar a otros. Para aliviar la fiebre y el dolor, los especialistas aconsejan administrar antitérmicos.

Enfermedades comunes de las vías respiratorias
Los catarros y faringitis son las infecciones de vías aéreas superiores más frecuentes. Suelen cursar con fiebre, mocos y congestión nasal, de carácter leve, aunque se acentúa la sensación de dificultad respiratoria en los más pequeños. En el caso de los catarros, los pediatras señalan que puede disminuir el apetito y aparecer vómitos y, en el caso de la faringitis, cursar con dolor de garganta y tos asociada a secreciones. "Estas infecciones no tienen tratamiento específico y desaparecen en cuestión de días", matizan para tranquilidad de los padres. Para controlar la fiebre y reducir el malestar general, los especialistas recomiendan usar antitérmicos; y, por el contrario, no recomiendan los antitusivos, pues "la tos es un mecanismo de defensa del cuerpo necesario para limpiar de secreciones la vía aérea".


Gastroenteritis e infecciones de oído, muy frecuentes en los más pequeños

Otra enfermedad muy común es la gastroenteritis, bastante frecuente entre los niños en los primeros años de escuela, si bien la más habitual es la provocada por el rotavirus, contra el que ya se incluye vacunación. Sus síntomas son diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal. Los pediatras advierten de que resulta fácil su transmisión por vía fecal-oral en cambios de pañal o cuando los niños se limpian, y por ello es necesario enseñarles bien las medidas de higiene a seguir. "El tratamiento consiste en buena hidratación y una dieta astringente, solo en caso de que no mejore su pediatra puede recetarle antibióticos", subraya el doctor García-Sala. Los probióticos son también un aliado "muy eficaz" en estos casos para aumentar la flora bacteriana buena para el niño y disminuir los gérmenes más patógenos, según indica este especialista en Pediatría.

Otro clásico en la escuela son las Infecciones de oído. La otitis es una inflamación del oído medio, habitualmente derivada de un cuadro infeccioso respiratorio previo por acúmulo de secreciones mucosas. "Los niños son más vulnerables a esta infección porque sus trompas de Eustaquio son más cortas, horizontales y anchas", explican desde la Sociedad Española de Pediatría. Además de mocos en las fosas nasales, la otitis puede presentar fiebre y dolor de oídos. En muchos casos, esta infección se cura en 2 o 3 días con un tratamiento de gotas óticas con antiinflamatorios, que ayudarán a bajar la inflamación del tímpano y los tejidos circundantes para que el moco pueda salir. Además, si así lo considera el pediatra, en determinados casos puede recetarse tratamiento antibiótico.

Otra enfermedad habitual en el aula es la roseola o exantema súbito. El cuadro empieza con fiebre muy alta (puede alcanzar los 40.5 grados centígrados) unos días antes de que aparezca una erupción cutánea que comienza en el tronco y se extiende a las extremidades. La erupción, de pequeños puntitos rosados que no pican, durará entre 3 y 7 días, durante los cuales la fiebre va disminuyendo de intensidad. "El niño puede, además, tener bastante mucosidad nasal, dolor de garganta y enrojecimiento de ojos. No existe tratamiento específico y la enfermedad finaliza, por lo general, por sí sola sin complicaciones", detalla García-Peña. La fiebre, aunque es alta, responde bien a los antitérmicos.

Rojez ocular por alergia o infección
En edad escolar, es frecuente encontrarse también con casos de conjuntivitis. Se trata de una inflamación de la conjuntiva, la membrana que envuelve el ojo por la zona esclara (parte blanca del ojo) y el párpado por dentro. Los expertos explican que se trata de una infección frecuente en edades tempranas que se produce por irritación, ya sea por alergia o por infección: "La irritación produce rojez y el ojo aumenta la producción de lágrima como mecanismo de limpieza. Cuando las lágrimas se sobreinfectan aparecen las legañas, lo que agrava la sensación de arenilla, y un dolor leve, que suele sentirse como si fuera picor", describen los pediatras. Su tratamiento requiere generalmente menos de una semana de antibiótico en colirio hasta que el niño amanezca al menos dos días consecutivos sin secreciones y con los ojos normales.

Desde la Sociedad Española de Pediatría aseguran que, como norma general, un niño pasará alguna de estas enfermedades a lo largo del año. "El pasarlas mejorará su sistema inmunológico, que creará anticuerpos para estas enfermedades. Si ve que se encuentra débil o tiene fiebre, déjele en casa hasta que mejore. Estas enfermedades son comunes y no necesitan ser comunicadas a otros padres", afirma el doctor García-Peña, quien alude a una situación similar para explicar por qué es mejor no alarmar en estos casos. "En su propio trabajo, nadie iría comunicando a unos y otros que tiene conjuntivitis, otitis o diarrea. Simplemente, se extreman la higiene y las precauciones para tratar de no contagiar a nadie", añade.

Enfermedades que sí deben comunicarse a la escuela
Además de estas patologías frecuentes, existen una serie de enfermedades ante las cuales sí se debe avisar en la escuela. Es el caso de los piojos, "unos parásitos bastante molestos que se adquieren de forma casi aleatoria y que no tienen nada que ver con la higiene, el nivel socioeconómico o los hábitos de vida", aseguran los pediatras. Es más, diferentes estudios muestran cómo estos parásitos tienen cierta preferencia por el pelo limpio. "En el caso de que nuestros hijos tengan piojos basta tratarse e informar al centro educativo, sin ausentarse de las clases, para evitar que la infección pase de contagiados a sanos cíclicamente. Para su tratamiento, es suficiente utilizar un producto protector", confiesa el doctor Jesús García Pérez, vocal de la SEPEAP.

Se debe notificar también al colegio, y este al resto de los padres, cuando un niño haya contraído enfermedades como la meningitis, el sarampión, las paperas y la varicela, infecciones que pueden ser graves o potencialmente mortales. "Afortunadamente la mayoría de los niños están vacunados contra estas patologías, pero lamentablemente no todos lo están y es mejor prevenir", concluyen los pediatras.

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