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Gastronomía
Dietas y nutrición

Mitos y realidades sobre las carnes rojas y procesadas

La OMS ha hablado y su mensaje no ha dejado indiferente a nadie. Con ayuda del nutricionista Juan Revenga, analizamos diferentes cuestiones.

Heraldo.es. Zaragoza Actualizada 27/10/2015 a las 19:45
Desde los años 60 ha aumentado un 50% el consumo de carne en España.

La OMS ha hablado y las conclusiones de su último informe, en el que se relaciona el consumo de ciertos tipos de carne con el riesgo de desarrollar cáncer de colon, no han dejado indiferente a nadie. 

Con ayuda del nutricionista Juan Revenga, uno de los ponentes que participarán el próximo mes de noviembre en el V Foro de Gastronomía y Salud que se celebrará en la capital aragonesa, analizamos diferentes mitos y realidades en torno a dos grupos de alimentos (carnes rojas y carnes procesadas) que desde este lunes vuelven a estar en el punto de mira.


1. ¿Hay que declararle una guerra a la carne?

"Si se le declara ahora una guerra a la carne será una guerra que ha tardado 20 años en llegar después de estar declarada ya. De los datos difundidos ayer se viene haciendo uso en las recomendaciones alimenticias desde hace quince o veinte años", afirma tajante el conocido 'nutricionista de la General' Juan Revenga, para quien la noticia difundida este lunes, lejos de caer en el "sensacionalismo", se suma a una información ya consolidada en la comunidad científica: tanto los hombres como las mujeres que tienen un alto consumo de carnes procesadas se enfrentan a un mayor riesgo de muerte prematura, más en concreto debido a las enfermedades cardiovasculares y también al cáncer, como se recoge en un artículo ya publicado por este en 2013.

"Si a costa de este revuelo se consigue de alguna forma reconducir los hábitos alimentarios de la población en virtud de esas recomendaciones que se hicieron hace 20 años, bendito sea. Pero no hay que alarmarse", sentencia. 


2. La relación de la carne procesada y la carne roja con el cáncer. ¿Cuál es el riesgo?

Revenga hace hincapié en una serie de aclaraciones -generalmente obviadas tras el informe de la OMS- que ejercerían un efecto balsámico sobre la opinión pública. Una de ellas, en relación al riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por el consumo de carne procesada. "El riesgo sigue siendo bajo, pero el problema es que se está consumiendo tanto entre la población general que al final el riesgo de salud pública aumenta".
 

3. La carne NO es tan cancerígena como el tabaco o el alcohol.

Esta comparación es, a juicio de este nutricionista, una de las cuestiones más "alarmantes" que se han podido leer desde este lunes en los medios. Un enunciado que desde el punto de vista científico es "equivocado", y que es fruto de "un mal ejercicio de transmisión de la información".


"En el estudio de la OMS se ha contrastado que todos esos elementos -la carne procesada, la carne roja, el tabaco o el alcohol- tienen un efecto cancerígeno, pero el riesgo en ningún caso es el mismo. Para empezar, tanto el alcohol como el tabaco tienen un carácter adictivo, mientras que la carne roja no. Aunque uno coma este tipo de carnes, el cuerpo no le va a pedir seguir aumentando la dosis de estas. Comparar el riesgo de la carne roja con el del tabaco o el alcohol es como comparar el uso de un cuchillo para matar con una bomba de neutrones", declara.

 

4. El papel de la carne en la dieta mediterránea.

"El consumo de carnes, independientemente de su origen o de su naturaleza, es uno de los consumos más penalizados en lo que se considera el patrón mediterráneo", subraya Revenga, preocupado por el consiguiente abandono de los patrones de alimentación saludables que promueve esta dieta. Paradójicamente, y en contra de las recomendaciones de los expertos, el consumo de carne en España ha aumentado en los últimos años y, según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (Enide), elaborada por el Ministerio de Sanidad, alcanza ya los 163,8 gramos diarios. ¿A qué se debe ese incremento? El consumo de carne a diferencia de otros alimentos -explica Revenga- está vinculado a un cierto estatus social y económico, y en líneas generales su consumo denota una mayor renta per cápita. "Es triste, pero muchas veces, los avances en nuestro estado de bienestar se reflejan de una forma contraria a lo que sería conveniente en relación a los hábitos alimentarios. Dejamos así de lado alimentos humildes como las verduras, las legumbres etc. en favor de otros alimentos como las carnes", añade.

A la hora de proporcionar al organismo las proteínas que precisa una dieta sana, Revenga asegura, por tanto, que es "mejor" apostar por la inclusión en nuestra dieta de legumbres, pescados -sin ningún tipo de distinción- y huevos.


5. ¿Hay que suprimir la ingesta de estas carnes de la dieta? NO.

Revenga se niega a fijar una cuantía exacta del consumo de carne semanal, que otros expertos sitúan en no más de "dos veces por semana", y resume en dos líneas su mejor consejo: "disminuir el consumo de carne roja y evitar en la medida de lo posible el de carnes procesadas, sin necesidad de prescindir de ellas", remarca. 

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