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Salud

Un neurocirujano aragonés, pionero en España en tratar la depresión resistente con una nueva técnica

Fernando Sanjuán es el único del país que trata a sus pacientes con el sistema de estimulación magnética transcraneal profunda.

Nuria Casas. Zaragoza Actualizada 13/10/2015 a las 14:48
El neurocirujano aragonés Fernando Sanjuán coloca el casco de estimulación magnética transcraneal profunda a una paciente en la Unidad de Neuromodulación del Hospital La Milagrosa de Madrid.

Es difícil olvidar la imagen de las descargas eléctricas con electrodos aplicadas a Jack Nicholson en ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’. Hasta hace menos de una década, las técnicas de electroshock y el suministro de fármacos eran las únicas armas en la lucha contra las enfermedades psiquiátricas.

Actualmente hay un método innovador no invasivo para tratar algunas de estas dolencias, en especial la depresión resistente que no responde a ningún tratamiento farmacológico. Se trata de la estimulación magnética transcraneal profunda, y en España solo existe un neurocirujano que aplica este método: el doctor zaragozano Fernando Sanjuán Martín, quien adquirió la herramienta hace apenas unos meses y desde entonces él y su equipo, agrupados en la firma Neurocavis, tratan a sus pacientes aquejados de depresión resistente y de otras patologías en la Unidad de Neuromodulación del Hospital La Milagrosa de Madrid.

Esta tecnología de vanguardia, recientemente incorporada por la Marina estadounidense para aliviar el estrés postraumático y la depresión de su personal, fue aprobada en 2013 por la FDA, la Agencia del Medicamento estadunidense que da vía libre a los fármacos, alimentos y dispositivos médicos, después de pasar por rigurosos controles. Previamente, en 2008, la misma FDA dio luz verde a un estimulador magnético transcraneal de superficie, es decir, que incidía únicamente sobre la corteza cerebral.   

Diversos estudios de investigación demuestran que la estimulación magnética transcraneal profunda beneficia hasta el 71% de los pacientes con depresión aguda tratados, bien porque se curan (quedan libres de síntomas durante seis meses tras finalizar el tratamiento) o bien porque presentan una mejoría clara, entendida como tal la reducción del número de fármacos necesarios para poder controlar la enfermedad.
Así lo asegura el neurocirujano zaragozano, que lleva trabajando en el ámbito de la estimulación magnética del cerebro con su equipo desde 2004.   


¿Cómo funciona la máquina? El doctor Sanjuán explica que se basa en la aplicación de pequeños pulsos de energía, semejantes a los producidos por la resonancia magnética, sobre el cráneo mediante unos cascos acolchados, de manera que penetran simultáneamente en la superficie y la profundidad del cerebro normalizando la actividad de los neurotransmisores.


El neurólogo aragonés apunta que aplicar la estimulación magnética profunda no requiere hospitalización ni cirugía ni la administración de fármacos, y carece de efectos secundarios, salvo, excepcionalmente, una ligera molestia en la zona del cuero cabelludo donde se coloca el casco. “El paciente puede compaginar su día a día con el tratamiento”, consistente en sesiones de 20 minutos al día durante cuatro semanas, más una visita cada quince días durante tres meses.

Una esperanza para luchar contra la "muerte silenciosa"


El doctor Sanjuán defiende que este método supone una esperanza para frenar una de las epidemias modernas que más compromete la calidad de vida del afectado. En España hay unos dos millones de personas que sufren depresión, y aproximadamente, el 2,5% de ellos no responde a ningún tratamiento farmacológico años después de iniciarlo, por lo que se considera que sufre depresión resistente.

“Es una muerte silenciosa, como una sombra que se filtra por debajo de la puerta de casa e invade la estancia dejándola sin luz, infundiendo en el afectado el deseo de querer morir a cada momento, un dramatismo que sufren también todos los que le rodean”, describe Fernando Sanjuán.

La depresión se cronifica y acaba por minar las expectativas de vida de los pacientes, que en algunos casos se ven abocados al suicidio. No en vano, según los datos que aporta el neurólogo Fernando Sanjuán, cada día se suicidan en España 10 personas, es decir, 3.650 vidas se pierden anualmente por no saber dar una respuesta eficaz a este tipo de enfermedades.

La historia de la estimulación magnética transcraneal

Sufrir una depresión aguda guarda relación con la plasticidad neuronal, es decir, con la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas conexiones nerviosas a lo largo de la vida, en respuesta a la información nueva que recibe, a la estimulación sensorial, al desarrollo, a la disfunción o al daño. Al investigar la neuroplasticidad, que se conoce también como la renovación del cableado cerebral, se ha observado cómo las nuevas neuronas van a las áreas del cerebro que más usamos, lo que demuestra que la actividad puede moldear la mente.

Otro elemento clave, apunta Sanjuán, es el circuito de recompensa, neuronas que se encuentran en la parte profunda del cerebro y establecen conexiones con sistemas cerebrales relacionados con la recompensa, las emociones y el aprendizaje.

Estos avances en el conocimiento del cerebro han sido claves para desarrollar la nueva técnica de estimulación magnética transcraneal profunda.

El neurólogo Fernando Sanjuán se remonta a las investigaciones de Michael Faraday, quien en 1831 describió la inducción electromagnética, principio por el que la corriente eléctrica puede ser transformada en campos magnéticos y estos, a su vez, en energía eléctrica, lo que dio lugar a la conocida como ‘era farádica’ de la electromedicina.

En 1985, Anthony Barker desarrolló una técnica no invasiva que permitía la estimulación de la corteza cerebral. Pasaron 23 años hasta que la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) reconociera y aprobara su utilidad terapéutica. Fue entonces, en 2008, cuando se bendijo el uso de la estimulación magnética transcaneal, pero su acción se limitaba a la corteza cerebral y con el tiempo se ha demostrado que su eficacia no supera el 31% de los casos de depresión resistente tratados.

Pero ese método ya supuso un gran avance en la forma de atajar las enfermedades psiquiátricas, al modificar la plasticidad del cerebro.

La nueva técnica de estimulación magnética transcraneal profunda, a diferencia de la convencional, permite incidir de forma tridimensional, mediante las bobinas embutidas en el casco, en los nodos afectados por la dolencia, de forma que se reconstruye el circuito de recompensa que ha sido alterado por la depresión persistente. “Sabemos qué puntos del área del cerebro hay que estimular dependiendo de la dolencia que se trate”, apunta Fernando Sanjuán.
 

Pasos a seguir con el paciente


El paciente debe pasar un test previo para conocer si la estimulación magnética transcraneal profunda es adecuada en su caso. Tras colocarle el casco similar al de un motorista, en el que van incrustadas las bobinas, se le mide su umbral motor en reposo (cada persona tiene uno distinto) colocándole dos electrodos en la mano para saber a qué dosis de miliamperios responde su cerebro.

Un instrumento llamado electromiógrafo es el que detecta la diferencia de potencial eléctrico que activa las células musculares cuando éstas son activadas neuralmente o eléctricamente. Así se sabe a qué cantidad de miliamperios se puede estimular su cerebro, así como la frecuencia de estimulación, es decir, los pequeños pulsos de energía electromagnética que hay que aplicar.

Los trenes de ondas electromagnéticas se lanzan a 20 disparos en un segundo, con descansos de 30 segundos.

En Europa se autorizó el método de la estimulación magnética transcraneal profunda hace justo un año, en octubre de 2014, para el tratamiento de la depresión resistente, y también fue validado para el trastorno obsesivo compulsivo, la esclerosis múltiple y el ictus.  

¿Cómo valoraría el insigne neurólogo aragonés y premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal este método? En opinión de Fernando Sanjuán, diría que la ciencia ha dado un paso adelante. El neurocirujano aragonés concluye: "Si con esta nueva herramienta evitamos tan solo una muerte, el esfuerzo habrá merecido la pena". 







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