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Salud

​Una proteína asociada al alzhéimer puede transmitirse a través de procedimientos médicos

La Sociedad Española de Neurología aclara que esta enfermedad no es contagiosa.

Efe. Londres Actualizada 10/09/2015 a las 16:40
La proteína beta-amiloide, asociada con la enfermedad, ha sido encontrada en la glándula pituitaria.Jaunmuktane et al. Nature 525, 247–250 (2015)

El alzhéimer aparece de forma espontánea o por predisposición genética, pero un grupo de investigadores ha descubierto que la proteína beta-amiloide, asociada con la enfermedad, puede transmitirse durante ciertos procedimientos médicos por la contaminación de instrumentos quirúrgicos.

La investigación que publica este miércoles la revista 'Nature' es aún incipiente, debe completarse con pruebas adicionales y "no significa que el alzhéimer se transmita por contacto entre humanos", subraya John Collinge, director del equipo del University College London que firma es estudio.

"Lo que debemos considerar es si, además del alzhéimer esporádico y el hereditario o genético, podría haber formas adquiridas", como sucede en el caso de la enfermedad neurodegenerativa de Creutzfeldt-Jakob (ECJ), afirmó.

El equipo de científicos hizo el importante hallazgo precisamente cuando investigaba un tipo de ECJ yatrogénico (contraído durante la actuación médica).

Mediante una autopsia, los expertos analizaron el cerebro de ocho personas de entre 36 y 51 años que habían muerto de ECJ contraída tras someterse en los años ochenta a un tratamiento con hormona del crecimiento extraída quirúrgicamente de cadáveres.

Se ha comprobado que miles de personas que fueron inyectadas con hormonas del crecimiento extraídas quirúrgicamente de las glándulas pituitarias de cadáveres, un procedimiento médico que se realizó en el Reino Unido entre 1958 y 1985, han acabado desarrollando ECJ.

Se cree que las hormonas transportaban los priones de la ECJ, que se habrían adherido a los instrumentos quirúrgicos durante el proceso de extracción.

Al estudiar esos ocho cerebros, el equipo de Collinge descubrió que en seis de ellos había beta-amiloides, asociados con el alzhéimer.

En cuatro casos, los depósitos de amiloides estaban extendidos, apuntan los científicos, que aclaran que ninguno de los pacientes presentaban signos de padecer alzhéimer hereditario de aparición temprana.

Los expertos creen que el tratamiento con la hormona del crecimiento que se hizo a todos los pacientes pudo estar en el origen de la aparición del alzhéimer así como de la ECJ, debido a esa transmisión por neurocirugía.

Los fragmentos de la proteína beta-amiloide pueden adherirse también a las superficies de metal y resisten la esterilización convencional, argumentan. "Es posible que haya tres maneras de que se generen las semillas de estas proteínas en el cerebro -explica Collinge-. Pueden aparecer espontáneamente con la edad, que haya un gen defectuoso o que surjan tras haber sido expuesto a un accidente médico". "Esta es nuestra hipótesis", afirma el científico.

Los expertos descartan que los rastros de alzhéimer procedieran de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, pues, en otro estudio, 116 pacientes afectados de este mal que no habían sido tratados con la hormona del crecimiento extraída de cadáveres no presentaban marcadores de alzhéimer.

Collinge advierte de que, en el caso de las proteínas del alzhéimer, "potencialmente, las semillas podrían adherirse a la superficie de cualquier instrumento de metal", lo que incluye los utilizados por el dentista en procedimientos que afectan al tejido nervioso.
El experto subrayó, no obstante, que no hay pruebas de transmisión epidemiológica que sugieran que la enfermedad pueda contagiarse por transfusiones de sangre y señaló que el mal de Alzhéimer "no es una enfermedad contagiosa".

"No puede contraerse por vivir con una persona con alzhéimer o por cuidarla", aseveró. Otros expertos han advertido de que, aunque interesantes, las conclusiones de este informe son prematuras, pues solo se refieren a ocho pacientes.  

El alzhéimer no es una enfermedad contagiosa


En relación al eco que se han hecho algunos medios de esta noticia, la Sociedad Española de Neurología ha remitido un comunicado en el que aclara que el alzhéimer no es una enfermedad contagiosa. El Grupo Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología destaca que "la trasmisión y contagio son palabras totalmente distintas en el campo de la medicina. Contagio es cuando existe la posibilidad de la propagación de una enfermedad de un individuo a otro y en ningún caso se ha hablado de ello en dicho estudio". Además, Alzheimer y demencia tampoco son sinónimos.

Añade que este estudio ha analizado los cerebros de unos pacientes que de niños fueron tratados con hormona de crecimiento humana obtenida de cadáver. Una práctica que se realizaba mucho antes de poderse obtener de forma artificial, como se hace hoy en día. Según detalla el estudio, un grupo reducido de estos niños obtuvo dicha hormona de unos cadáveres que tenían una enfermedad priónica, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ). La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es una enfermedad tremendamente rara y muy diferente a la Enfermedad de Alzheimer. Para esta enfermedad, que condiciona una demencia rápidamente progresiva, existen casos tanto genéticos como otros esporádicos que se contraen de forma iatrógena (por transmisión). Los casos analizados en el artículo (sólo 8 pacientes), desarrollaron la enfermedad décadas después, con todos los cambios cerebrales peculiares que la enfermedad priónica conlleva.

En el estudio dirigido por los investigadores John Collinge y Sebastian Brandner no se menciona en ningún momento la palabra Alzheimer. Hace mención a una proteína llamada “beta-amiloide plegada de forma anómala”. Tener esta proteína alterada no es sinónimo de tener una Enfermedad de Alzheimer, pues existen otras enfermedades en las que también está alterada (como por ejemplo en la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob) y no son una Enfermedad de Alzheimer. Además, no se menciona la existencia de otra alteración en los cerebros de estos pacientes, muy característica de la Enfermedad de Alzheimer, que son los ovillos neurofibrilares, por tanto no se puede extrapolar que estos sujetos tengan Alzheimer.

Además, desde el punto de vista clínico, estos 8 pacientes desarrollaron una demencia asociada a su enfermedad priónica, no una enfermedad de Alzheimer. Por tanto, se trata de una interpretación desacertada que debe ser aclarada por el bien de todos.

Según la Sociedad Española de Neurología, han existido, por lo tanto, varias malinterpretaciones del trabajo realizado los investigadores John Collinge y Sebastian Brandner haciendo equivalentes las placas de amiloide con la Enfermedad de Alzheimer y también entre transmisión y contagiosidad.
Además, aunque el artículo publicado es muy interesante porque habla de la posibilidad (teórica) de que la introducción de proteína beta-amiloide en un cerebro sano pueda generar una amiloidosis, tampoco es definitivo. Hay que analizar los datos con cautela, como todo en medicina, y ver si son reproducibles.

El Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología pide, a la vista de este tipo de informaciones, cautela a la hora de tratar de simplificar términos científicos y más si se trata de medicina. 

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