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Ébola

"La tecnología permite adelantar el diagnóstico del ébola, pero aún se hacen las cosas como hace 30 años"

El virólogo español Juan Lama, fundador de una empresa en San Diego que desarrolla medicinas experimentales para virus hemorrágicos, da su visión científica sobre la epidemia de ébola.

Paola Berné. Zaragoza 08/10/2014 a las 06:00
1 Comentarios
El virólogo español Juan Lama lleva más de 18 años trabajando como investigador en San Diego (EE. UU.).

El virólogo español Juan Lama es fundador de Retrovirox, una empresa estadounidense que investiga en la actualidad virus hemorrágicos similares al ébola -como el lassa-, que produce síntomas parecidos a los de un paciente infectado con ébola. 

"A pesar de que estemos en el año 2014 y de que existen métodos para determinar de modo temprano la infección que tiene una persona, en la mayoría de los casos se está posponiendo el uso de estos métodos hasta que el paciente muestra síntomas, incluidos la existencia de fiebre alta", lamenta este investigador, para quien esta "virulenta" epidemia debe servir para tomar conciencia, incentivar los ensayos clínicos y monitorizar con precisión el nivel de virus de los pacientes, así como entender mejor cómo se transmite el virus, de modo que la ciencia pueda usar ese conocimiento en la lucha contra futuras epidemias.

¿Cree que los países desarrollados han subestimado este brote de ébola?

Ha pasado con el ébola y pasará con otros virus muy patogénicos descubiertos en los últimos 30 años: el modo en que los gobiernos están tratando el problema deja mucho que desear. Ahora mismo hay siete mil millones de personas, la gente viaja… que algo ocurra en África no significa que se vaya a quedar allí. No se puede controlar ni poner una prohibición de viajar porque incluso la gente que está tratando a los enfermos tiene que ser capaz de llegar a ellos y entrar y salir del país. Los protocolos que están establecidos son escasos y no se implementan del modo correcto. Sin duda, se ha subestimado el problema y nos olvidamos de que los virus como el ébola están dentro de una lista de posibles agentes de bioterrorismo.

A través de los diversos ensayos clínicos con sueros experimentales, ¿se abre una esperanza para la cura de la enfermedad?

Ahora mismo hay varias alternativas para tratarlo, pero son todo pruebas experimentales que no se han ensayado en humanos para saber si son efectivas contra el ébola. Hay también drogas que han pasado por ensayos aclínicos de tipo 1 en humanos para tratar otras enfermedades y en algunos casos se sabe que tienen capacidad antiviral contra el ébola en el tubo de ensayo, pero desconocemos su grado de efectividad en pacientes. Por ejemplo, al paciente nuevo que ha llegado a EE. UU. no le podían poner el Zmapp y le han administrado una droga, en desarrollo por la compañía americana Chimerix, que es también experimental y ha pasado ensayos de tipo 2 para el tratamiento de otros virus distintos al ébola. Se sabe que es un antiviral de “broad-activity” (amplio espectro) y parece que también tiene actividad contra el ébola en el tubo de ensayo.

¿Considera ético el uso de medicamentos no probados en humanos o lo justifican las circunstancias (como el rápido avance de la enfermedad y las elevadas tasas de mortalidad del ébola)?

En estos casos es importante evaluar el posible riesgo y beneficio de las terapias. Con una esperanza de vida estimada en aproximadamente el 50% en tan solo unas semanas después de la diagnosis, el posible beneficio es enorme, mientras que los riesgos asociados serán menores cuanto más avanzados estén los fármacos en el proceso de ensayos clínicos en humanos. Los Instituos Nacionales de la Salud (NIH) en EE.UU están probando contra reloj multiples terapias en el tubo de ensayo y con modelos animales. De hecho, algunos de los ensayos que estaban previstos en nuestra compañia para que el NIH probara su actividad antiviral contra el virus de Lassa, se han tenido que posponer debido a la urgencia de evaluar más terapias contra ébola. Uno de los problemas más grandes que hay con el virus del ébola es que no ha habido tiempo de hacer estudios clínicos ni seguimiento de ningún tipo porque cuando ha habido brotes no se ha brindado tanto apoyo por parte de la comunidad internacional y se han quedado en epidemias locales en África ecuatorial.

Otra vía de investigación que se está probando es el tratamiento con plasma de convalecientes que han superado la enfermedad.

En algunos casos esto realmente funciona y se puede utilizar aquí. La droga lo que introduce son anticuerpos naturales que, a diferencia de los que componen Zmapp que se han diseñado in vitro y se producen en plantas, en este caso vienen de pacientes que se sabe que fueron infectados con ébola y que sobrevivieron a la enfermedad. En tal caso se supone que el paciente que ha sobrevivido tiene anticuerpos contra ese virus y que estos anticuerpos han jugado un papel importante en sobrevivir a la infección. En estos casos se trata de una inmunización pasiva: se transfiere el suero de esa persona al suero de la nueva persona contagiada con el objetivo de que esos anticuerpos ataquen al virus.

¿Cómo explicaría que haya pacientes que con la administración de este suero sobrevivan y otros fallezcan? 

Siempre hay un factor genético en todo tratamiento, y el momento en el cual se administra la medicina es muy importante. Cuanto antes se suministra, mejor es el efecto de la medicina. Además, en algunas personas el virus puede ser más agresivo y en otras se puede curar solo, como de hecho ocurre en casi la mitad de los casos. Es complicado hacer conclusiones basadas en ensayos tan pequeños donde las personas se tratan en diferentes ambientes y no se han seguido protocolos estrictos para comprobar si funciona o no funciona un fármaco. Hasta que se traten decenas de personas bajo condiciones muy similares y se compare la efectividad de una y otra droga, no podremos afirmar que tengamos una cura realmente efectiva para el ébola.

¿Cree que se está informando bien a la gente y al personal sanitario sobre la epidemia?

El problema más grave ahora mismo en el caso de Estados Unidos viene por una falta de "comunicación" que acabó convirtiéndose en un error tremendo. Se supo que el ciudadano estadounidense había estado en Liberia visitando a familiares y, a pesar de que nos llegan decenas de e-mails diciendo cómo hay que actuar, resulta increíble que ante un caso tan evidente de sospecha que debería haber activado el protocolo se le mandara a su casa dos días y pueda haber infectado a tantísima gente. Incluso aquí en los Estados Unidos la información dada por el Gobierno no es siempre correcta y a veces es mínima, sobre todo para aquellos que no entienden del tema.

En el caso de España, ¿cómo se explica ese primer contagio si se han adoptado todas las medidas de seguridad pertinentes?

Si no estás acostumbrado a trabajar con el virus y la persona no ha sido entrenada, es muy fácil cometer errores y contagiarse aunque se intenten seguir todos los protocolos a rajatabla. En EE. UU. para trabajar con ébola se utiliza el grado más alto de bioseguridad (“nivel 4”). La gente tiene que estar metida en un traje totalmente aislado y tener un respirador donde el aire se filtra a través de una fuente externa. No creo que la persona que ha tratado con estos pacientes haya trabajado en condiciones tan seguras... 

¿Es posible el contagio si la persona "infectada" no presenta síntomas?

Decir que no se puede transmitir por aire o sólo cuando hay síntomas es una simplificación que tiene poco apoyo con datos clínicos. Esto no es un sí o un no, es una curva gaussiana, donde siempre hay individuos resistentes en un lado y en otro unos muy sensibles al virus. Ahora hay una tendencia a hablar de ébola diciendo que es imposible que algo ocurra, o que uno se contagie de un modo u otro y lo único cierto es que el virus es muy contagioso y probablemente es más estable que otros en condiciones de humedad y alta temperatura. El sudor, la saliva de una persona, incluso su ropa puede contener fluidos infecciosos y si la tocas o tocas sus pertenencias próximas, al final, cuando introduces esos líquidos o fluidos en tu organismo vía nasal, bucal o por los ojos o los oídos, también puede haber contagio. Pero de nuevo, quiero recalcar que se conoce muy poco sobre los modos de transmisión del virus.

¿Dónde deben concentrarse ahora todos los esfuerzos de la industria farmacéutica y de los gobiernos?

Lo más triste ahora mismo es que ni siquiera en Estados Unidos se están haciendo ensayos suficientes para determinar si alguien tiene el virus mucho antes de que desarrollen síntomas de fiebre, y tampoco se ensayan en paralelo otros virus que tienen síntomas muy parecidos al ébola (fiebre alta). Hay gente que aquí se está quejando de que no se les han hecho pruebas, incluso cuando vivían en el complejo del apartamento del paciente infectado en Liberia. Eso es vergonzoso porque si se ensaya se va a ser capaz de diagnosticar a los enfermos que tienen ébola días antes de que muestren los síntomas y esto es crítico para tratar al paciente y también para parar la transmisión del virus. Si al paciente se le trata temprano, la posibilidad de supervivencia es más elevada. 

¿Cuál es el procedimiento más común que se lleva a cabo ante un caso de sospecha?

El protocolo que se sigue ahora mismo es que si eres posible contagiado, como primera medida se te toma la temperatura todos los días. Estamos haciendo las cosas como hace 30 años. La tecnología existe y hay otros modos para determinar con precisión si el genoma del virus está presente, incluso a etapas mucho más tempranas. También se pueden hacer cultivos y luego hacer estudios inmunológicos para ver si hay antígenos de ébola, aunque sea más lento. La tecnología permite adelantar el diagnóstico al desarrollo de los síntomas de la enfermedad pero para eso hace falta aprobar los ensayos que ahora existen a modo experimental.

De hecho, estamos viendo que en muchos casos hay confusión entre ébola y malaria por esos síntomas comunes.

Y no solo ocurre con la malaria. Se dice que en hospitales de Sierra Leona y Liberia hasta el 15% de los casos que llegan son de lassa. Es posible que haya casos que se estén confundiendo allí y el problema más grande es que a pesar de que estamos en el año 2014 y de que existen métodos para averiguar lo que tiene una persona, ahora mismo en la mayoría de los casos se está determinando si alguien tiene ébola solamente después de que presente fiebre alta. Es difícil saber de primeras qué porcentaje de estas fiebres es por ébola o por gripe o por malaria, y en los países del hemisferio norte este problema se hará más grave cuando la época de gripe empiece. Por eso, esta epidemia debería ser utilizada como una oportunidad para estudiar el virus, su modo de transmisión y cómo tratarlo.

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  • Pablo15/10/14 09:37
    Da gusto la claridad con que se expresa este señor. Resulta más informativo que las supuestas informaciones periodísticas o gubernativas. Pero la sencillez tiene un límite y Heraldo debería aclarar expresiones como "ensayos aclínicos de tipo 1" o "ensayos de tipo 2" cuando aparecen.





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