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Día Mundial de la Tuberculosis

La tuberculosis sigue siendo una de las infecciones más mortíferas del mundo

Son los países subdesarrollados los que suman la mayoría de los casos.

Europa Press. Madrid Actualizada 24/03/2014 a las 18:06
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El grupo de investigación que participa en el desarrollo de la vacuna contra la tuberculosis

En los últimos 20 años la mortalidad por tuberculosis se ha reducido un 45%, sin embargo "la erradicación mundial es un objetivo difícil", explica el responsable de la Unidad Clínica de Tuberculosis del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, el doctor Miguel Miguel Santín, quien alerta de que siendo una de las infecciones más mortíferas del mundo.

Aunque los datos que anualmente da la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que tanto el desarrollo de nuevos casos como la mortalidad han descendido, la enfermedad sigue siendo un problema importante de salud global atendiendo a que hay un tercio de la población infectada.

Actualmente, son los países subdesarrollados los que suman la mayoría de los casos y nuevas infecciones, concretamente 22 países contribuyen al 80% de casos nuevos cada año, siendo África Subsahariana y algunos países de Asia los que más casos reportan. Del mismo modo, el 95% de las muertes por tuberculosis se producen en países en vías de desarrollo, lo que se explica por la falta de recursos y tratamientos, así como las escasas medidas de prevención.

No obstante, "la mortalidad ha disminuido a nivel mundial", advierte con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, sin embargo pese a que el descenso progresivo puede ser de un 2 o 3 por ciento al año, deja claro que "hoy en día con las pautas de tratamiento no tendría que morirse muchas personas con la enfermedad".

Por el momento, ningún país del mundo ha conseguido erradicar por completo la enfermedad, no obstante, según explica, el objetivo de la OMS para el 2050 es reducir las nuevas infecciones a un caso por cada millón de habitantes; algo que para el experto "será difícil de conseguir".

En el caso de los países desarrollados, como España, las nuevas infecciones han descendido y la mortalidad es residual si la enfermedad es tratada a tiempo. "En España el descenso tiene una evolución natural como ocurre en países de nuestro entorno", los últimos años los datos muestra una reducción progresiva de los nuevos casos; en 2012 se notificaron 6.046 casos de tuberculosis en España, un 11% menos que en el año anterior.

El descenso más acusado de casos en España se ha dado en la tuberculosis pulmonar y aunque también se observa una mejora en los indicadores relativos a la tuberculosis infantil, los expertos aconsejan ser cautos en este aspecto. Por otro lado, se registró un ligero aumento en la tasa de meningitis tuberculosa.

No obstante, advierte de que este descenso no puede verse ligado a un avance en la investigación o en el desarrollo de nuevos tratamientos, ya que en lo últimos 50 años no habido un avance destacable nuevos fármacos o en el conocimiento de la enfermedad; tampoco cree que pueda ser debido a un interés de las Administraciones a desarrollar esfuerzos preventivos contra la infección, ya que llevan años demandado un Plan Nacional contra la enfermedad.

"Dentro de que no se hace todo lo que se tendría que hacer en España no nos va mal", advierte este experto, que además es miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). A su juicio, "y sin entrar en la crisis que no nos ha ayudado a luchar contra la enfermedad", el problema de base es que "no se aúnan esfuerzos" entre las diferentes comunidades para coordinar el trabajo que se realiza en prevención.

En el mismo sentido se manifiesta secretaria de GEIM, la doctora Francisca Sánchez, entiende que, a semejanza de lo que ha sucedido con otras experiencias coordinadas por un plan nacional, el Plan Nacional de la Tuberculosis sería la vía para conseguir los objetivos exigidos por la OMS para 2015.

"En estos objetivos también está implicada Europa, puesto que consisten en detener e invertir la incidencia mundial de la tuberculosis y reducir a la mitad el número de fallecimientos por la enfermedad desde que fue declarada emergencia sanitaria mundial en 1990", ha explicado. 


Piden no bajar la guardia

La causa de la tuberculosis es la progresión de la infección ocasionada por la transmisión del 'Mycobacterium tuberculosis'. Tras la exposición a ésta, presentan más riesgo de desarrollar tuberculosis activa (o de reactivarla en el futuro), los niños, personas de tercera edad y los inmunodeprimidos por cualquier causa, especialmente los infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

La infección puede ser latente pero no desarrollarse, "una gran mayoría de los infectados no desarrollará la enfermedad como tal", sin embargo existe un 10% de los infectados que sí desarrollará la enfermedad; del mismo modo el contagio solo se produce de personas con la enfermedad no con la infección.

La infección se transmite por vía respiratoria, entre el 70 y 80% de casos aproximadamente anida a nivel pulmonar, pero puede causar lesiones en cualquier órgano del cuerpo. Los síntomas más frecuentes son la tos, la expectoración (que puede ser con sangre), la fiebre, el cansancio y la pérdida de peso.

Al respecto, el presidente de GEIM, el doctor Jaime Esteban, señala que "es importante mantener un alto índice de sospecha en todas las personas que, por historia personal y factores ambientales o sociales, se hallen en una situación de riesgo elevado".

El tratamiento de la tuberculosis implica la combinación de por lo menos 3 fármacos en un periodo no inferior a 6 meses. "El uso inapropiado o incorrecto de los fármacos antituberculosos es la principal causa de multirresistencia (MR). El problema radica en que la tuberculosis MR no responde a tratamientos convencionales y su curación es difícil y muy costosa", señala Esteban.

En líneas generales aunque el mensaje es positivo, Santín pide cautela ante el temor de que "ante las buenas noticias se baje la guardia en la lucha contra la enfermedad". Como profesional prefiere no dar un mensaje optimista para que aquellos que pueden invertir en la enfermedad no dejen de hacerlo, no obstante el mensaje que quiere enviar a la población es que "la tuberculosis es una enfermedad que se puede curar, se cura y es prevenible".







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