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Entrevista

"No parece lógico que las ayudas sean mayores donde más se producía"

El ingeniero agrónomo Francisco Martínez, experto en Política Agraria Comunitaria, conoce a la perfección los entresijos de la nueva PAC. Contrario a las referencias históricas de las ayudas, está convencido de que 2020 llegará con tarifa plana.

Chus García 07/03/2015 a las 06:00
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Francisco Martínez Arroyo, Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid, durante su conferencia en Ibercaja.G. M.

Se lleva hablando de la nueva PAC casi cuatro años. ¿Que más se le puede explicar a los agricultores y ganaderos?

Aunque la nueva PAC está en marcha desde hace un año, lo que ahora empieza es lo que tiene que ver con el régimen de ayudas directas a los agricultores, que se retrasó un año, y que sufrió cambios de última hora y por sorpresa a finales de 2014. Por eso estamos en un momento clave en el que los agricultores no conocen todavía el detalle de cómo va a funcionar esta PAC durante esta campaña.


En las pasadas siembras ya se tuvieron que tomar decisiones. Con esos cambios de última hora que ha mencionado, ¿habrá quienes se arrepientan de lo que hicieron?

Las decisiones que se tomaron en el momento de la siembra no van a afectar en gran medida en lo que a pagos directos se refiere. Sí que es cierto que la definición de agricultor activo que aprobó en un primer momento cambió radicalmente en diciembre y eso sí que provoca una situación que modifica los planteamientos que se hicieron los agricultores en mayo de 2014. Ellos adaptaron sus explotaciones a lo que se les dijo, es decir, para garantizar que al menos el 20% de los ingresos agrarios procedieran de la venta de sus productos. Eso era el requisito para recibir las ayudas, pero ya no es así. Ahora este requisito no es limitante sino que se recomienda su cumplimiento, lo que significa que todos los que no lo cumplan pueden también recibir pagos directos, únicamente se les controlará con más recelo. Claro, los agricultores que tomaron en su momento la decisión de transferir derechos, de modificar contratos de arrendamiento, de creación de sociedades agrupando distintos derechos... tomaron una decisión que ahora mismo, en muchos casos, no les ha servido para su objetivo que era cobrar las ayudas, porque las hubieran cobrado igual si no hubieran adoptado esas decisiones. Esto es un problema de coordinación entre el Ministerio de Agricultura y la UE.


¿Cree que es un error?

Entiendo que es mejor que exista un criterio para seleccionar a los beneficiarios de los pagos directos, que se debería apostar por que fueran los profesionales del sector los que principalmente recibieran las ayudas directas de la PAC. Pero lamentablemente no se va en esa dirección sino en la de mantener el sistema vigente en el que hay 900.000 perceptores de ayudas en España cuando probablemente tendríamos que estar en torno a los 300.000 o 400.000 si se aplicará un criterio verdadero de agricultor profesional.
 

¿Qué aconseja al agricultor para que haga una buena PAC?

En primer lugar, ante cualquier duda, asegurarse de que lo que van a hacer está en orden con la normativa. Buscar el consejo de las oficinas de extensión agraria o de las dependencias que para tal fin tiene el Gobierno de la comunidad y, en su caso, de las organizaciones agrarias. En segundo lugar, les recomendaría que no se queden solo con aquella parte que tiene que ver con los pagos directos, sino que tengan en cuenta todo lo relacionado con las políticas de mercado. En esta cuestión hay diferentes propuestas encaminadas a mejorar el peso y el papel del sector en la cadena de valor y que son muy relevantes porque lo que pretenden es que el ingreso de los agricultores dependa de la venta de sus productos en una proporcion mayor que la actualidad.
 

La PAC está muy ligada a los planes de desarrollo rural que, por cierto, han recibido muchas críticas de Bruselas. ¿Tan mal lo hacen las comunidades autónomas?

Es complicado. Uno de los problemas que tienen estos planes es que no plantean el desarrollo rural desde un enfoque territorial, pensando en el territorio en su conjunto. Este es un problema que existe en la planificación del desarrollo rural en España desde hace muchos años y que se pone de manifiesto programación tras programación. Independientemente de esto, es verdad que la UE ha devuelto los programas con muchas observaciones, como siempre ocurre, entre otras cosas porque para ellos es muy difícil entender las características de las regiones de cada Estado miembro y a veces eso provoca una negociación muy compleja. Pero, el principal problema del desarrollo rural es que lleva un retraso importante y sería muy interesante que dichos planes se aprobaran cuanto antes para no perder anualidades porque estamos hablando de incorporación de jóvenes, de inversiones en las industrias agroalimentarias...


Y a pesar de su importancia, ¿se le presta menos atención?

Sí, así es. Probablemente el debate de los pagos directos oculta el debate de las políticas de mercados y del desarrollo rural cuando estos contribuyen más a la reestructuración y modernización del sector.


Ya se habla de la revisión en 2017, ¿se dará la vuelta al calcetín?

En 2017 se anuncia una revisión a medio plazo, que es un clásico de la PAC, en la que se intenta ver qué es lo que no funciona. Lo que parece que es una línea clara en el funcionamiento de la politica comunitaria es que la mayor parte de las ayudas no se vinculan a la producción sino al cumplimiento de unos requisitos medioambientales que pueden ser más o menos exigentes. Y también es cierto que el camino trazado es aquel en el que se van abandonando las vinculaciones históricas en el reparto de las ayudas. En España no hemos conseguido abandonarlas por completo, pero otros países de la UE ya tienen un sistema de pagos que olvida completamente estas referencias. Se va en esa dirección porque la UE quiere esa dirección, lo que significa que se camina hacia un futuro en el que una hectárea tendrá la misma ayuda en toda la UE, independientemente del cultivo o del país.
 

Es decir, una tarifa plana.

Sí, exactamente, se va en esa línea. De todos modos una revisión a medio plazo no rompe con la reforma, serán posiblemente pequeños ajustes. Tendremos que esperar a 2020 para ver una reforma con más profundidad que creo que irá en ese camino.
 

¿Es partidario de ese café para todos? ¿Terminaría así con situaciones como la que las referencias históricas han generado en Aragón donde han provocado el enfrentamiento entre productores?

Seguir vinculando las ayudas a los derechos históricos es un error, habría que eliminarlo. Otro caso es que se diferencie entre orientaciones productivas (cultivos leñosos, secano, regadío y pastos), como se ha hecho en la regionalización de las ayudas. Esa planificacion no es perfecta, pero estamos hablando de orientaciones productivas muy diferentes. Lo que no me parece lógico es que los pagos directos sean más altos en las comarcas que producían más y tenían más rendimientos por hectárea si lo que queremos es que las ayudas tengan una finalidad ambiental e incluso social. Además, la vinculación histórica nos sigue dejando por detrás de otros Estados de la UE y es un poco contradictoria con los objetivos de la PAC.
 

¿A usted le gusta esta reforma?

Es difícil de decir. Tiene cosas buenas y cosas malas. Creo que ofrecía la posibilidad de ser ambicioso en la orientación de las ayudas a los agricultores profesionales y de olvidar las referencias históricas y considero que ese objetivo no se ha conseguido. Pero hay otros logros, que pueden ser menores pero son importantes. Por ejemplo, se establece la posibilidad de que las organizaciones de productores puedan comercializar un porcentaje muy amplio de la producción de un determinado sector. El objetivo es conseguir aumentar la capacidad de negociación de agricultores y ganaderos en la cadena alimentaria y eso no sería posible si no existiera la PAC porque se estaría contradiciendo la normativa de Competencia.
 

No se deja de dar charlas al sector sobre la PAC, pero ¿no se debería explicar también a los consumidores?

Sí, efectivamente. Se hace muy necesario transmitir a la ciudadanía que estas ayudas son necesarias; que la agricultura no recibe, ni mucho menos, más ayudas que otros sectores económicos; que son ayudas legítimas porque los ciudadanos queremos unos mercados con unos productos a precios reducidos. Pero, es cierto, que nos falta mucho en esa labor de pedagogía para lograr que la agricultura sea una cuestión relevante en todos los ambitos. Tenemos otros países a nuestro alrededor en los que podríamos fijarnos porque ellos lo han conseguido.

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  • jafc07/03/15 21:40
    La tarifa plana es la que se debería haber adoptado en esta reforma de la PAC del 2014, pero se sigue con el error y la injusticia de las referencias históricas, sólo que ahora es el 2013 en vez del 2000, y en consecuencia las explotaciones que inician su actividad en el 2014, 2015 y siguientes años, no tienen ayudas. Con lo sencillo que sería considerar el año en curso y el que explota la agricultura o la ganadería recibiría las ayudas y el que deja de explotarlas ya no. No entiendo por qué se ligan las ayudas a la actividad de 15 años atrás, que popularmente denominan la mochila.


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