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Entrevista a Fernando Marcén

Fernando Marcén: "Podemos liderar la recuperación, pero no podemos hacer milagros"

Conoce bien el sector, desde la presidencia de las cooperativas, y a pie de campo, en las tierras que cultiva en Zuera. Por eso defiende que ya es hora de que la agroalimentación, "que no contribuyó al desaguisado económico", tenga el apoyo que merece.

Chus García. Zaragoza 05/04/2014 a las 06:00
1 Comentarios
Fernando Marcén, en la sede de las cooperativas aragonesas

Las empresas agroalimentarias reciben últimamente muchos halagos. Rajoy las calificaba hace no mucho como la punta de lanza de la recuperación. ¿Se han generado excesivas expectativas?

No, lo que sucede es que ahora nos piden mucha prisa cuando hasta hace poco parece que no hacíamos tanta falta. Lo que necesitamos es tiempo para cambiar estructuras, adaptarnos a los nuevos tiempos, llegar a mercados internacionales, y eso necesita decisión, aciertos, financiación y, sobre todo, tiempo. No podemos hacer milagros.


¿Ha conseguido el cooperativismo quitarse ese sambenito de organización obsoleta, del medio rural con nombre de santo?

Eso lo tenía solo para algunas personas y en según qué sectores y es verdad que lo sigue teniendo. Es una cuestión cultural, de aquellos cuya formación y trayectoria profesional está muy alejada del medio rural y que chocaba con lo que realmente son las cooperativas, es decir unos agentes sociales, que están en los pueblos desde hace muchos años y cuyas estructuras no son tan bonitas ni tienen tantos cristales como las grandes empresas situadas en los grandes centros urbanos, pero que son muy necesarias para que estas últimas funcionen. Este medio si no te acercas a él es muy difícil estudiarlo, conocerlo y compartirlo.


¿Cómo es el cooperativismo actual?

Está cambiando muy rápidamente, estamos lejos de lo que podemos llegar pero estamos en un proceso de cambio y de evolución constante. Las cooperativas, no las muy pequeñas que con sobrevivir tienen bastante, han cambiado mucho hasta convertirse en agentes imprescindibles para el desarrollo de la actividad agraria. Hoy en día, solo por la burocracia que el productor tiene que cumplimentar para estar al día es imposible trabajar tranquilo en este sector si no tienes cerca una cooperativa.


El cooperativismo ya tiene ley de integración. ¿Ha comenzado a ponerse en marcha?

La ley se aprobó en julio pero lo que va a darle vida a esa norma es el reglamento, todavía en estudio, que es el que realmente marca las reglas del juego. Pero ya adelanto que va a ser muy, muy difícil que las cooperativas aragonesas puedan acogerse en estos momentos a los beneficios de esta ley.


¿Por qué?

Porque no se van a cumplir los parámetros que exige. Aunque las cifras todavía no están concretadas, por eso prefiero no hablar de ellas, se va a exigir una determinada facturación mínima y que un porcentaje de actividad se realice fuera de la comunidad autónoma. De todas formas, el objetivo de la ley es "forzar" la cooperación entre cooperativas mediante incentivos y discriminación positiva, pero eso no obliga a que haya cooperativas que tengan que desaparecer, sino a que se creen organismos que comercialicen juntos, que compren juntos lo que necesitan para producir o vendan juntos lo que han producido.


¿Tan lejos están las cooperativas de Aragón de esas exigencias?

Creemos que es posible que en un año o dos o tres puedan darse este tipo de acuerdos también en el cooperativismo aragonés. Pero es cierto que para eso esta ley nacional tiene que ir acompañada de un proyecto autonómico que camine a orientar a las cooperativas aragonesas a acercarse a los objetivos que marca la ley. Necesitamos dimensión, sobre todo en cuestiones de comercialización.

 


La ley de la cadena alimentaria no gusta a consumidores ni a productores ni a la gran distribución. ¿Tampoco a las cooperativas?

Es que la ley prometía mucho pero se ha quedado muy descafeinada, con lo que no contenta a nadie. Al final se va a quedar en una declaración de intenciones, pero su aprobación tiene que interpretarse también como una voluntad de que las cosas cambien. Sucede como con la ley de integración, al final es un mensaje político muy claro del que no había precedentes en nuestro país porque hemos conseguido que se mire hacia nuestro sector, se tome opinión del mismo y se legisle para solucionar algunos de sus problema, como así lo ha recomendado la propia Unión Europea.


¿Cómo se entienden los elogios del Gobierno al sector al que después grava con unas tarifas eléctricas desorbitadas o una reducción de prima a la cogeneración que ha hecho cerrar las plantas de purines?

Es un error muy grave, muy grave, y si no se toman decisiones vamos a tener, como ya estamos viendo, serios problemas tanto los regantes como las industrias, las cooperativas e incluso las empresas que colaboran con el sector. No se entiende por ejemplo que quieran reducir las primas a la energía obtenida por cogeneración y cada vez nos estén cobrando más cara la luz. ¿Que hay casos en los que hay abusos? Pues muy bien, que los controlen, que es su obligación, pero que no se mezclen churras con merinas. Las reinvidicaciones son justas, porque es el momento de que los sectores realmente productivos, como el agroalimentario, tengan un trato diferenciado si no quieren que nos sumemos al problema cuando dicen que podemos ser la solución.


¿Confían en que el ministro Montoro no tenga en cuenta a los expertos cuando proponen una subida del IVA de los alimentos?

No sabemos a qué atenernos, la verdad. Primero nos dicen que hay una clara intención de subir el IVA de los alimentos y las cooperativas, junto con la industria y la distribución, presentamos al Ministerio un estudio serio y riguroso demostrando las graves consecuencias que tendría esta decisión para el consumo, la producción, los puestos de trabajo y los precios. Después Rajoy lo niega rotundamente, al día siguiente hay informaciones en sentido contrario que vuelven a ser negadas por el ministro. Esto es un intermitente, sí, no, sí, no... y lo que no sabemos es si cuando se pare estaremos en el sí o en el no. Lo que está claro es que subir el IVA de los alimentos sería un error mayúsculo, gravísimo, porque lo único que conseguirá es fomentar la economía sumergida, que la hay y mucha, con la que no pueden competir muchas cooperativas.


¿Y el impuesto para el vino?

Otro añadido que retraería el ya bajo consumo interno. Si decimos que en España nos falta esa cultura de respetar una producción que es nuestra, que tiene altísima calidad y que forma parte de nuestro patrimonio, es una contradicción absurda castigarla con más impuestos.


Siempre quedará la exportación.

Claro, y hacia allí es donde se está yendo una buena parte de la producción, pero es que no queda otra, primero porque producimos más de lo que consumimos, pero es que cada día nos obligan a exportar más y más porque aquí no obtenemos los suficientes ingresos como para poder cubrir los costes de producción.


¿Nota el sector esa recuperación de la que ahora tanto se habla?

No, no lo notamos, llevamos una marcha distinta, nosotros estamos intentando exportar, consolidar mercados seguros... Nos vendría muy bien esa recuperación, pero de momento nosotros no lo notamos, aunque es cierto que ni notamos las vacas tan gordas como estuvieron en su día ni las hemos notado tan flacas, ni ahora notamos el proceso de engorde. Lo que nos gustaría es que hubiera políticas claras y de verdad para las empresas que, como las cooperativas agroalimentarias, no contribuyeron al desaguisado de la economía o a la confusión de lo que muchos creyeron que era crecimiento cuando en realidad era engorde.

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  • Pablo B.05/04/14 00:00
    Enorme Presidente de Cooperativas AGROALIMENTARIAS Aragón y Cooperativas AGROALIMENTARIAS España. Grandísima labor la que ha hecho en beneficio de las cooperativas y de sus socios y familias. Siempre que habla deja todo clarísimo y su capacidad de análisis de la realidad, de los problemas y de las soluciones del medio rural es muy superior a la de los malos políticos que actualmente deciden. Fernando Marcén sabe cómo defender a los agricultores y ganaderos, grandes productores de nuestra alimentación. 





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