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Toros

"El toro acaba poniendo a cada uno en su sitio"

Jiménez Fortes llega a la Feria del Ángel dos meses después de una cogida que a punto estuvo de costarle la vida.

Javier Clavero. Zaragoza 11/07/2015 a las 06:00
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A Saúl Jiménez Fortes (Málaga, 1990) la vocación torera le viene de familia. De padre banderillero y madre novillera, desde bien pequeño supo que quería una vida dedicada al toro. Se formó en la escuela taurina de su ciudad natal donde, bajo las órdenes de Fernando Cámara, despuntó como lo que siempre ha sido: un diestro de encomiable valor.

Tras una prometedora trayectoria como novillero, tomó la alternativa en agosto de 2011 en Bilbao, con el Juli como padrino. Sabe lo que es triunfar en plazas de la importancia de Pamplona, Valladolid o Zaragoza, pisando los terrenos que otros eluden. También lo que es sentir en sus carnes hasta 14 cornadas. La última y más grave estuvo a punto de costarle la vida el pasado mes de mayo, con el público de Las Ventas como testigo horrorizado. 

-¿Dos meses después de la cogida, vuelve a ser el Jiménez Fortes de antes?
-Físicamente sí. Estoy totalmente recuperado de las heridas y he entrenado duro para volver a adquirir mi mejor nivel. A nivel mental, estoy incluso mejor. Contratiempos así sirven para aprender a valorar todo lo que te rodea y hacerte fuerte de cara al futuro.


-¿Recuerda el momento de la cornada?

-Perfectamente. Fue una tarde intensa y de muchas emociones. Percibí que Madrid, después de mucho tiempo, había entendido mi toreo y estaba conmigo. Vi el triunfo cercano y puse todo de mi parte en busca de la Puerta Grande. Entonces, llegó la cogida. Fueron momentos de tremenda angustia porque sabía de la gravedad de la situación, pero intenté mantener la calma en todo momento. 

-Tranquilidad que también quiso transmitirle el doctor García Padrós cuando entró en la enfermería...
-Así es. Me dijo que solo era un corte y que no iría a más. Noté tal seguridad en sus palabras que quise salir a redondear la tarde. Le pedí que me cosiera unos puntos para ir a matar al toro, pero al desvestirme y ver la gravedad de la herida recuperé la calma. 

-Usted la osadía la lleva en la sangre. Su madre Mary Fortes llegó a torear embarazada de su hermana Verónica.
-Ella es un ejemplo para cualquiera. Fue de las primeras que toreó en los años 70 y 80, cuando se comenzó a permitir que las mujeres entrasen en este mundo. Quiso que sus hijos heredasen desde pequeños su pasión y mi hermana lo comprobó ya desde el vientre y en los años posteriores. Yo no había nacido, pero me siento muy orgulloso de todo lo que hizo por la Fiesta y por nuestra familia.

-Pero a usted quien acabó de hacerle torero fue su padre, ¿no es cierto?
-Diría que los dos por igual. Desde muy pequeño, jugaba al toro y me entusiasmaba la profesión. Después, con 12 y 13 años, me aburrí y me olvidé un poco del tema. Cuando recuperé la chispa ahí estaba mi padre Gaspar, que en su día fue banderillero, para regalarme un novillo a los 15 años. Cuando lo toreé tuve claro que iba a acabar siendo matador.

-Un matador de los llamados de valor. ¿Cree que se le reconoce en exceso la actitud y no tanto la aptitud?
-A veces sí, y es inevitable porque, por momentos, me lo he ganado a pulso. El valor debe servir para hacerte saltar a la plaza y no más allá de eso. Tengo otras condiciones que se han visto eclipsadas y es mi deber demostrar que puedo torear despacio, profundo y con calidad. 

-¿Dónde cree que podría estar su techo si logra combinar ambos lados?
-No me preocupa hasta dónde puedo llegar, me preocupa quedarme estancado. Simplemente quiero sacar todo lo que llevo dentro como torero y si consigo eso me retiraré tranquilo. Quisiera tener una carrera en la que los aficionados, que son los que realmente tienen que quedar satisfechos, consideren que he estado a la altura de las circunstancias.

-¿Qué le falta para acceder al primer escalafón?
-Tiempo, disciplina y seguir trabajando duro. Hasta el momento, mi peor enemigo he sido yo mismo, pero ahora estoy convencido de que lo conseguiré. Creo en mis posibilidades y eso es algo muy importante porque antes no pasaba. 

-¿Es justo el mundo del toro con matadores jóvenes como usted?
-Si lo analizas de forma rápida, no es justo. Cuando estás abajo y no cuentas con suficientes oportunidades, piensas que se te trata mal sin motivos, pero realmente no es así. Hay que hacer examen de conciencia, ver cuáles son tus errores y no poner excusas. Al final, el toro pone a cada uno en su sitio.

-Teruel ha apostado fuerte por su toreo. ¿Cómo llega a la cita?
-Con mucha ilusión. Tuve la oportunidad de estar aquí como novillero y la verdad es que se crea un ambiente muy especial. Además, el cartel de esta tarde, con diestros consagrados como Abellán y el Fandi, me parece de un nivel excepcional.

-¿Qué puede esperar el aficionado de la Feria del Ángel de Jiménez Fortes?
-Personalidad. Espero que se lleven una buena imagen de mí y marchen de la plaza diciendo que a partir de hoy son 'Fortistas'.





 







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