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Fiestas del Pilar

Protagonistas de la Ofrenda de flores por partida doble

El día grande de las fiestas lo disfrutan miles de zaragozanos y visitantes porque otros tienen que trabajar esa jornada. Cuando terminan, aprovechan para participar en la Ofrenda.

M. Sádaba/ M. Tragacete. Zaragoza Actualizada 12/10/2016 a las 17:55
Beatriz Romanos es enfermera y trabaja y pasa por la ofrenda todos los años que puede

Para la mayoría de los aragoneses, el día del Pilar es un día de fiesta. El gran acontecimiento en esta tierra es la Ofrenda de flores que se celebra en Zaragoza para honrar a la Virgen del Pilar. Si el día 12 de octubre se madruga, no es para ir a trabajar si no para tener los trajes y detalles listos y no dejar nada al azar.

Pero para que la mayoría disfrute la Ofrenda es necesario que otros pasen la jornada trabajando. Esto es algo que saben bien en el Ayuntamiento de Zaragoza que, a través de Zaragoza Cultural, organiza cada año la Ofrenda. De acuerdo con los datos facilitados por esta sociedad municipal, el dispositivo que hará posible que esta tradición tan arraigada en Aragón, admirada por el resto de España y cada vez más en el extranjero, estará formado por más de 200 personas.

Entre ellas se encuentran 16 jardineros, que se encargarán de confeccionar el manto y a los que ayudarán 85 auxiliares de jardinería, que tendrán entre sus misiones recoger las flores de los oferentes. Pendientes de la estructura también estarán tres personas que tienen como labor principal la retirada de escaleras y accesos al manto a medida que este se vaya completando. A todos ellos habrá que sumar en torno un centenar de personas que se desplegarán por todo el recorrido y controlarán el paso de los grupos y los accesos.

Además, en torno a una veintena de trabajadores de Zaragoza Cultural estarán movilizados durante toda la jornada. Se encargarán de la comunicación, la fotografía, los vídeos y las redes sociales para que la Ofrenda de flores 2016 quede documentada y ningún ciudadano interesado pierda detalle.

No son los únicos trabajadores del Ayuntamiento de la capital aragonesa a los que el 12 de octubre les tocará dar el callo. Cientos de policías, empleados de limpieza o los bomberos de la ciudad estarán movilizados durante este día para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Trabajarán coordinados con personal de Cruz Roja y otros dispositivos de preventivos.

El Ayuntamiento ha querido homenajear a todos estos trabajadores en el marco de las fiestas. Para ello ha diseñado la campaña 'Las caras del Pilar 2016'. Se trata de una estrategia de redes sociales con la que se quiere dar a conocer la labor de estos ciudadanos que hace posible el disfrute de miles de personas. Lo hacen publicando una foto suya junto a su nombre y su dedicación. Se puede ver en los perfiles oficiales de Facebook, Twitter e Instagram.
 

 

El personal sanitario trabaja y ve a la Virgen

Otro de los ámbitos que no descansan durante esta festividad (y ninguna otra) es el sanitario. Según los datos facilitados por el Hospital Miguel Servet, alrededor de 1.660 personas tendrán algún turno de trabajo durante este 12 de octubre, “un servicio exacto al que se se ofrece cualquier domingo”. En esta cuenta se incluyen tanto los estrictamente sanitarios (médicos, enfermería...) como los no sanitarios (cocina, mantenimiento, limpieza...).

La mayoría de los servicios se organizan por turnos de siete horas. La mayor diferencia radica en los médicos que tengan guardias de 24 horas. También hay lo que se llama guardias localizadas, que es tener gente localizada por si son precisos refuerzos”, especifican desde el centro hospitalario. Los facultativos de guardia serán casi los únicos que no podrán acudir bajo ningún concepto podrán acudir a ver a la Virgen y a dejarle flores. El resto de turnos sí que permiten, aunque sea a costa de un gran esfuerzo.

Este es el caso de Beatriz Romanos, enfermera en el Servet y que, como casi todos los años, pasará por la Ofrenda y trabajará. “Desde pequeña ha sido un día muy importante para mí y he intentado pasar siempre que he podido, aunque cuando llegué a la adolescencia, lo dejé durante un par de años”. Cuando no ha pasado, cuenta, es como si “me faltara algo”. “El año pasado trabajé de noches y cuando salí, acudí a la Ofrenda. Este año lo haré al revés. Trabajo por la mañana, salgo a las 15.00 y me iré a casa para arreglarme para a las 19.40 estar preparada con los miembros de mi antiguo servicio, la UCI Coronaria”, explica.

A pie de calle, justo al lado de la Ofrenda, se encontrará con cientos de compañeros de profesión. Según Cruz Roja, este día se involucran más de 200 voluntarios: los que están dando cobertura en los servicios, los que pasan a los niños por la Ofrenda o les atienden si se han extraviado y aquellos que atienden las comunicaciones en el Centro de Coordinación. “Para intentar que nadie tenga que dejar de pasar por la Ofrenda por estar como voluntario, en estas semanas previas nos han indicado su disponibilidad y con ella hemos podido llegar a todos los servicios”, afirma Ángel Martínez, responsable de los servicios preventivos sanitarios de Cruz Roja. Este año, el grupo de la organización en la Ofrenda pasará a las 7.33, un horario que no genera problemas de compatibilidad. Desde el punto de vista de Martínez, trabajar o colaborar el día del Pilar es otra manera de disfrutarlo. “Ayudar a que alguien se sienta mejor porque ha tenido algún percance, o solamente ver la sonrisa de los niños cuando llevan sus flores, lo compensa”, recalca.

De manera similar se organizan en el servicio de ambulancias DYA. “Organizamos el operativo para que no tengan que trabajar ese día o para que se puedan escapar un par de horas antes”, especifica Ivonne Santander, responsable de servicios en Zaragoza. Durante esta jornada y la anterior son más de 30 personas las que trabajan en las carpas del River Sound (de 19.30 a 6.00).
 

Día grande (de trabajo)... también en los bares

El sector de la hostelería vive estos días las mejores jornadas del año. De hecho, tal y como detalla Pedro Jiménez, portavoz de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza, durante el día del Pilar y la víspera se logra hacer el doble de caja que un fin de semana normal: “Todo el mundo sale a la calle y se sienta en una terraza o cena en un bar o restaurante, pero los establecimientos realmente beneficiados son aquellos que están cerca del recorrido”. Por ello, para hacer frente a esta gran demanda se contrata hasta un 70% más de personal.

De este modo, cientos de camareros y otros empleados asociados a la hostelería trabajan durante el día grande de la capital aragonesa. “El que se dedica a este sector ya está acostumbrado a que cuando hay fiesta y la gente sale a divertirse, nosotros debemos trabajar. Por ello, el convenio contempla una paga extra adicional, que se cobra para el Pilar como compensación al exceso de trabajo”, especifica. En este caso, poder disfrutar de la Ofrenda es casi una utopía, pero es el precio a pagar para que miles de zaragozanos y turistas disfruten de la mayor celebración del año. 







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