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Jotas

La jota de baile se lleva un tozolón en el Certamen

El jurado declara desierto el premio Extraordinario, al que concurrían este año cuatro parejas. Lorena Palacio y Javier Soriano ganaron su tercer campeonato en la modalidad de canto.

Mariano García. Zaragoza. Actualizada 10/10/2016 a las 12:20
Certamen oficial de jota.Maite Santonja

Volvió ayer el Certamen Oficial de Jota al formato antiguo, el que reclamaban los joteros, el que permite a cualquiera que haya ganado el título llegar directamente a la final sin pasar pruebas. Y no ocurrió gran cosa. No se abrieron los cielos, ni aparecieron los cuatro jinetes del Apocalipsis, ni sobre el público cayeron las diez plagas de Egipto. Al contrario: hubo más de cinco horas de buena jota aragonesa; competencia y rivalidad en todas las categorías; fallos inesperados; cantadores que tras perder el paso abandonaron el escenario; nervios, emoción, sorpresas; y, cómo no, polémica. Vamos, lo que es un Certamen de toda la vida. Aunque no se haya recuperado aún el Principal.

La polémica llegó al final, cuando el bailador Carlos Gil comunicó, en representación del jurado, que se había declarado desierto el Extraordinario de baile "para preservar la pureza de la jota". Y esa frase desató la tormenta, porque se entendió que el jurado afirmaba que ninguno de los concursantes había bailado lo que tenía que bailar, que todos habían hecho de su capa un sayo. Y no era esa la intención.

Bailadores y bailarines

Concurrían al Extraordinario de baile cuatro parejas, más de lo que se acostumbra en los últimos años, y se esperaba una competición muy disputada. Y en cierta medida lo fue. Al parecer, a dos de las parejas se les vieron fallos que impedían darles el premio; y las otras dos se descartaron porque enriquecieron sus jotas (el sorteo deparó que la de Andorra acompañara a la de Zaragoza) con adornos que el jurado consideró espurios.

"Las cuatro parejas son muy buenas técnicamente –aseguraba un miembro del jurado al término del certamen–. Todas bailan de categoría, pero algunas tienen el concepto equivocado. El premio es para bailadores, no para bailarines, y hay cosas que están muy bien en un escenario pero no aquí. El certamen es la medida de muchas cosas y aquí se viene a bailar jota. Había que cortar esto y evitar el desmadre". Lo cierto es que el fallo del jurado, recibido con sonoros pitos en la sala Mozart, fue al mismo tiempo vigorosamente aplaudido por varios bailadores con premio Extraordinario presentes en sala, al entender que se había hecho lo correcto.

Las voces del año

En canto, el triunfo fue para Lorena Palacio y Javier Soriano. Para ambos era su tercer galardón (Palacio lo había ganado ya en 2007 y 2014, y Soriano en 1996 y 1999). Las mujeres tenían de estilo obligado ‘Si es enero o febrero’ y los hombres ‘No llores más, madre mía’. Lorena Palacio ganó porque estuvo verdaderamente imperial (dedicó el triunfo a su maestro Vicente Olivares "por haberme enseñado a vivir cantando y ser feliz") pero quizá le hubiera disputado el título Ángela Aured si no hubiera cometido un fallo en su última rondadera: ‘Ya está la ronda en la calle, que no tiene competencia. Lo mismo es tirarle balas...’. Hasta ese momento la cantadora de La Muela había estado magistral en afinación, fraseo, pausa... Pero en el Extraordinario, ya se sabe, cualquier fallo se paga.

Afinación, fraseo y pausa tuvo también Javier Soriano, que es caso aparte en esto del certamen. Genio y figura. Años atrás, cuando le obligaron a pasar prueba para disputar la final, se vengó cantando dos jotas de principiantes. Ayer, casi se equivocó al entrar al escenario, se puso donde le dio la gana y se movía mientras cantaba, proyectando la voz por toda la sala Mozart. Pero su interpretación fue soberbia.

Podía haber ganado el Extraordinario también Julio Latorre, que quizá ya lo acarició el año pasado. Su ‘Canto al campo, canto al aire’ fue una de las mejores cosas de la jornada. Gustó mucho Roberto Plo, voz bella y en ascenso continuo, que parece lanzada hacia el Extraordinario.

El Ordinario tuvo varios nombres propios. Como los de Virginia Pola y Jesús Gimeno, que llegaban como favoritos claros desde las semifinales, donde tuvieron las máximas calificaciones, y que hicieron buenos los pronósticos. Dos interpretaciones inolvidables. En baile, el triunfo fue para Guillermo Val y Elsa Medina. La pareja zaragozana redondeaba así un gran año, que empezó en enero ganando el Ciudad de Huesca. Enrique Martínez, Pilar Martín, y David Claver y Lucía López quedaron segundos. Pero la jornada tuvo varias buenas noticias más. Una se llama Isabel Rocatín, la elegante y emotiva cantadora alcañizana; otra, Irene Alcoceba, quizá aún joven para ganar el premio pero que arriesgó y sorprendió con una rondadera de Balbino Orensanz. Acompañaron el canto José Luis Urbén, Yolanda Larpa y la rondalla, dirigida un año más por Sergio Aso. Y presentó la final Sara Comín.







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