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El hospital Obispo Polanco cumple 10 años implantando marcapasos

​La creación en 2005 de una unidad propia acabó con los desplazamientos de turolenses para operarse en Zaragoza.

M Ángeles Moreno. Teruel Actualizada 21/10/2015 a las 07:34
De izquierda a derecha, Orea, Gato y Montón, que integran la Unidad Funcional de Marcapasos.j. escudero

La Unidad Funcional de Marcapasos del hospital Obispo Polanco de Teruel cumple una década con un balance de actividad más que redondo. Desde que echara a andar en 2005, el número de estos dispositivos reguladores del ritmo cardíaco implantados en pacientes supera por 20 la rotunda cifra de 500.

El aniversario supone la consolidación, o lo que es lo mismo, la mayoría de edad, para el servicio de implantación de marcapasos, como destacan los tres profesionales sanitarios que integran la unidad: el cardiólogo Manuel Gato, el intensivista José María Montón y el enfermero Enrique Orea.

Su puesta en marcha hizo más cómodo a los pacientes turolenses el proceso de colocación de estos aparatos, puesto que antes tenían que desplazarse al hospital Miguel Servet de Zaragoza –a 181 kilómetros de distancia– para ser sometidos a la intervención correspondiente.

El hecho de que Teruel sea en Aragón la capital más alejada del Servet es uno de los motivos que, a juicio de José María Montón, hicieron que el Obispo Polanco tomara la delantera al hospital San Jorge de Huesca a la hora de empezar a colocar marcapasos. "Hace 10 años –explica Montón– implantaban solo el Servet y el Clínico, en Zaragoza; después siguió el hospital de Teruel, más tarde el San Jorge de Huesca y, por último, el Royo Villanova, también de Zaragoza".

Pero no fue solo eso. La dispersión de la población turolense, con decenas de pueblos situados en zonas de montaña y comunicados por tortuosas carreteras que complican los viajes, evidenció la necesidad de ofrecer el servicio en el Obispo Polanco. También el envejecimiento poblacional avivó la iniciativa. Teruel es la provincia aragonesa con mayor índice de personas de más de 65 años de edad, un 23,6%, según estudios recientes.


Menor demora

Para el doctor Manuel Gato, otra ventaja que ha traído consigo la creación en Teruel de una unidad específica de marcapasos es la disminución de la demora en la colocación de los dispositivos desde que esta es indicada por el médico. Actualmente, los enfermos no esperan más de dos días una vez que el facultativo ha dado la orden. "Al no depender de otro hospital más grande, tenemos más autonomía y la respuesta es muy rápida; el plazo de demora se ha acortado; ", señala el cardiólogo.


La rápida evolución de la tecnología aplicada a la sanidad permite que el control periódico de los pacientes que llevan marcapasos se realice de forma mucho más rápida y fácil que antes. Un 25% de los enfermos de Teruel que actualmente llevan implantado el dispositivo –un centenar– son revisados por el personal sanitario sin necesidad de que acudan para ello al Obispo Polanco.

Algunos solo tienen que presentarse en su centro de Atención Primaria, donde un enfermero, valiéndose de un aparato específico, enviará los datos al hospital. Otros ni siquiera eso, pues por seguimiento remoto la información es transmitida desde su propia casa a la consulta de cardiología. En ambos casos, la única condición es que exista cobertura de telefonía, móvil o fija, en el lugar en que se encuentran.

Junto con Tenerife, el hospital turolense fue pionero en España a la hora de trabajar con centros de salud para la transmisión vía telefónica de datos de enfermos tratados con marcapasos a la consulta del especialista. En Teruel, son los ambulatorios de Utrillas, Monreal del Campo, Calamocha y Cella los que han sido habilitados para esta función. El sistema es especialmente práctico para aquellos que residen en municipios distantes de la capital turolense o que tienen problemas de movilidad.

Como explica el enfermero Enrique Orea, los pacientes "valoran enormemente" la cercanía de la Unidad Funcional de Marcapasos, tanto a la hora de la implantación del aparato como en el seguimiento clínico posterior de cada usuario. "Hay ancianos a los que los viajes les sientan fatal. Son para ellos una incomodidad", señala. "Además, –continúa– en el caso de personas muy mayores, no solo es el enfermo quien tiene que desplazarse, sino también sus hijos u otros familiares, que trabajan y deben reorganizar el día a día para poder acompañarle".

La Unidad Funcional de Marcapasos de Teruel invierte anualmente en material alrededor de 200.000 euros, habida cuenta de que el coste de cada uno de estos aparatos, que prolongan la vida de pacientes con determinadas patologías del corazón, oscila entre los 2.000 y 2.500 euros.







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