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La Guardia Civil comienza a interrogar a los trabajadores de la planta que resultaron ilesos

Los agentes tratan de concretar qué hacía cada uno de los empleados cuando se produjo la gran explosión.

M.A. Coloma. Zaragoza Actualizada 01/10/2015 a las 08:10
Un camión cargaba ayer el producto acabado que no resultó dañado por la explosión para trasladarlo a un almacén del grupo Etienne Lacroix en Francia.oliver duch

La Unidad de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil se enfrenta a un difícil reto: averiguar qué inició la cadena de explosiones que el pasado lunes arrasó la planta de Pirotecnia Zaragozana en Garrapinillos.

Sin embargo, la destrucción causada por la potente onda expansiva ha sido tal que los agentes apenas cuentan con material probatorio con el que intentar reconstruir con cierta fidelidad los hechos. Porque del gran polvorín de producto base que saltó por los aires –alcanzando "por contagio" a dos vehículos y a cerca de 70 casetas de trabajo– tan solo queda el solar donde se levantaba.

A falta de elementos o escenarios tangibles sobre los que sustentar su investigación, la Guardia Civil ha empezado a interrogar a los empleados que se encontraban en la planta cuando se produjo la tragedia y resultaron ilesos. Según ha podido saber HERALDO, se trataría de no más de diez personas que se encontraban en las oficinas o en zonas más alejadas de la denominada "zona cero" o epicentro de la cadena de detonaciones.

El mismo día del accidente, los agentes de la Benemérita tuvieron un primer contacto con los responsables de las instalaciones: entre ellos, el director de operaciones de la empresa y el encargado de la preparación de espectáculos. Aunque se encontraban en estado de ‘shock’, estos pudieron facilitar planos e información suficiente para empezar a trabajar en el rescate de la víctimas. Ahora, la Unidad de Policía Judicial quiere volver a hablar con ellos para, con más tranquilidad, poder concretar qué hacía cada persona que se encontraba en las instalaciones en los momentos previos a la tragedia.

Según las pesquisas iniciales de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Zaragoza, que ha abierto un expediente administrativo sobre el accidente, la empresa cuenta con un total de 43 trabajadores. En un principio se hablaba de que a las 14.15, cuando se desencadenó la gran explosión, en la planta del Camino de Bárboles había unas doce o trece personas. Sin embargo, parece que en total eran algo más de 20. De hecho, además de los seis fallecidos y los seis heridos, hubo un grupo de "entre ocho y diez personas" ilesas.

La Comandancia de Zaragoza confirmó ayer que la ronda de declaraciones de testigos ya ha comenzado, aunque nada ha trascendido sobre sus testimonios. En cualquier caso, parece difícil que ninguno de ellos aporte una información sustancial, ya que se encontraban alejados del lugar de la detonación. Sin embargo, la suma de las explicaciones de todos ellos debería servir a los agentes para saber qué hacía cada trabajador en el momento del accidente: ¿quién estaba en los polvorines?, ¿quién elaboraba cohetes en las casetas?, ¿quién transportaba mercancía?... O lo más importante, si en el momento del siniestro se estaba desarrollando alguna actividad no habitual o especialmente sensible.


Concluye el traslado de cohetes

Al margen de las pesquisas de la Unidad de Policía Judicial –con la que también ha colaborado de forma desinteresada la empresa zaragozana Drone Visión Aragón, para tomar fotos aéreas de la zona siniestrada–, durante la jornada de ayer continuaron las labores de limpieza y traslado de material en la planta de Garrapinillos. Como hicieran el miércoles, los técnicos en desactivación de artefactos explosivos (Tedax) del Instituto Armado estuvieron supervisando la carga en camiones del material pirotécnico que no resultó dañado.

El primer día, varios operarios recuperaron de los almacenes productos químicos y materia prima, material que fue trasladado a un almacén que el grupo francés Etienne Lacroix, propietario de Pirotecnia Zaragozana, tiene en España. A lo largo de este jueves, se retiraron las cajas de producto acabado –cohetes y otros fuegos de artificio– que resultaron indemnes para llevarlos a otros almacenes del grupo en el sur de Francia.

Con el apoyo de los Bomberos de Zaragoza, ayer se volvió a supervisar la "zona cero" para limpiar cualquier rastro de pólvora o material peligroso. Sin embargo, en esta ocasión no fue necesario organizar una quema controlada. Al parecer, con estos trabajos se pone fin a las labores de campo y ahora serán los investigadores quienes tengan que armar el atestado que enviarán al Juzgado de Instrucción número 10, que se ha hecho cargo de las pesquisas.







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