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China deprecia de nuevo su moneda y genera fuertes caídas en los mercados bursátiles

El miedo a una guerra de divisas lleva al Ibex 35, que pierde un 2,44%, a su mayor retroceso del verano.

J. M. Camarero/Z. Aldama. Madrid/Pekín Actualizada 11/09/2015 a las 07:28
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Varios transeúntes, en una calle de Tokio donde una gran pantalla ofrece información bursátil.franck robichon/efe

Lo peor que le puede ocurrir a la bolsa en pleno mes de agosto –cuando los volúmenes de contratación descienden por las vacaciones estivales– es un acontecimiento inesperado, como una guerra de divisas. A un conflicto de tal envergadura se está dirigiendo la economía mundial después de que China haya depreciado por segundo día consecutivo su moneda, el yuan.

Ayer lo hizo otro 1,62% tras el 2% que lo devaluó por sorpresa el lunes. Poco a poco, se acerca el fantasma de una espiral en el que cada país pueda recurrir a la intervención de sus monedas. Y ese tipo de conflictos monetarios asustan mucho. La reacción no se hizo esperar en los mercados bursátiles de medio mundo. En especial, los europeos: el índice español Ibex 35 perdió en una sola jornada un 2,44% de su valor, hasta los 10.880 puntos.

Es la mayor caída registrada por el selectivo español de todo el verano, a excepción del 4% que perdió a finales de junio en medio de la crisis griega. En el último mes y medio, ningún retroceso había sido tan considerable como el de ayer, lo que ocurrió también en otras plazas. Además, es la cuarta mayor caída diaria que registra el parqué español en lo que va de este año.

La decisión del Banco Popular de China "preocupa principalmente en Europa, ya que China es una de las principales potencias importadoras de productos manufacturados", indican desde Banca March. De hecho, las caídas bursátiles, mucho más pronunciadas en Alemania (el DAX perdió un 3,27%) y Francia (el CAC se dejó un 3,40%), estuvieron lideradas por las principales exportadoras europeas, como automovilísticas, bienes de lujo, distribuidoras y materias primas. Si China consigue impulsar sus exportaciones con la devaluación de su moneda, estos dos países serían los más afectados en Europa. También cayó con fuerza el Eurostoxx-50 (-3,35%), el MIB italiano (-2,96%) y el FTSE londinense (-1,40%).

Los analistas explican que una guerra de divisas no es precisamente lo que mejor le viene a la economía en estos momentos. "En un mundo en el que la demanda ya es lenta, estas políticas de empobrecer al vecino podrían tener un impacto duradero en el crecimiento y las ganancias", recuerda Patrice Gautry, economista jefe de UBP.

Pero el dólar ya se cambia a 6,33 yuanes, su máximo en cuatro años. Y todo apunta que la depreciación continuará a pesar del discurso oficial del Banco Popular de China. "Creo que una devaluación del 10% es suficiente, de lo contrario no será capaz de estimular las exportaciones", afirmó a Reuters un economista que trabaja para el Gobierno del país.

"¿Por qué debemos tener un yuan fuerte?", se preguntó otro funcionario del Ministerio de Comercio que tampoco quiso dar su nombre pero que vaticinó una caída hasta las 6,7 unidades por dólar, lo que supondría un 9% con respecto al cambio del lunes.
 

Efectos en otras monedas

La devaluación china se trasladó también a los cambios en las principales monedas internacionales. El euro subió hasta los 1,11 dólares, el nivel más alto desde finales de junio. La moneda comunitaria asciende al mismo tiempo que el dólar estadounidense se fortalece frente al yuan. Pero algunos expertos atisban en estos movimientos algunas ventajas para la economía mundial. Por ejemplo, desde Banca March apuntan que mientras que el dólar esté más fuerte, "la Reserva Federal se abstendrá de subir los tipos de interés demasiado pronto" en Estados Unidos.

A pesar de las voces oficiales que llaman a la calma en el mercado chino, muchos ciudadanos esperan que estalle una guerra de divisas. Ayer mismo, el Banco Central de Vietnam decidió duplicar la horquilla diaria del 1% en la que se mueve el cambio de su divisa, el dong, de forma que pueda caer más rápido. Y es que los datos de China siguen siendo decepcionantes. Ayer, por ejemplo, se conoció que las manufacturas del gigante asiático crecieron un 6% en julio, el mínimo en los tres últimos meses, y la inversión en inmuebles aumentó un 11,2%, el ritmo más lento de los últimos 15 años.

La caída del yuan, según informa Carlos A. Moreno desde Brasil, también eleva la presión sobre las economías de América Latina, ya en desaceleración, porque reducirá sus exportaciones de materias primas y sus ingresos de divisas. China es uno de sus principales destinos de exportaciones.




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