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Fotografía

Los Pirineos y el arte de Enrique Carbó

El artista se centra en la gran cordillera montañosa en una fotografía llena de conceptos.

Ricardo García Prats Actualizada 23/06/2015 a las 20:48
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Enrique Carbó lleva el manejo de la técnica y el dominio del paisaje a este diálogo:belleza solitaria del paraíso, infinito horizonte.Enrique Carbó.

Enrique Carbó (Zaragoza, 1950) es un fotógrafo y catedrático de la fotografía que si bien se centra en el paisaje como motivo de expresión artística, sus preocupaciones intelectuales se orientan en múltiples vías, lo cual enriquece su mundo y lo hace más fecundo. Si bien las fotografías se centran en la fotografía de paisaje en su orientación conceptual, en el land art, cuando veo la grandeza de algunas de sus fotografías, cuando me detengo en sus relatos en blanco y negro, en muchos paisajes, me producen la sensación de inmensidad, de misterio y de abismo que puedan producirnos los paisajes de Friedrich. La inmensidad del mar que contemplaba el monje del romántico alemán, el hombre que de espaldas al espectador se asomaba a la inmensidad. El gran tríptico de Carbó llamado ‘Infraleve (cascada romántica)’ es a la vez un relato de la misma cascada en un breve espacio de tiempo, un primer plano pero a la vez los contrastes de agua, vegetación y rocas sugieren aquella inmensidad misteriosa de los románticos. Una intención parecida encontramos en ‘La columna sin fin’, otro tríptico en el que los cambios de luz relatan mensajes diferentes. Las luces y las sombras ayudan a la reflexión.

Enrique Carbó conoce palmo a palmo los Pirineos, los del sur y los del norte. Recordemos que la línea divisoria, con sus mugas o hitos de señalización, de España y Francia fue motivo de una exposición que reflexionaba sobre esas divisiones artificiales pero que existen. Si bien el Moncayo, los Monegros, Calanda y Horta de San Juan han sido objeto de temas y estudios fotográficos, los Pirineos son el espacio en el que centra sus estudios de paisaje. Recordemos que el paisaje, el arte y la naturaleza son los hitos y las preocupaciones temáticas del artista. Además de obras pertenecientes a ‘Estudios románticos’, presenta fotografías de otros apartados. ‘El balcón negro (¡Viva la República!)’ es un homenaje a la Jaca de 1930 y a los capitanes Galán y García Hernández que proclamaron la República y llegaron a las puertas de Huesca, anticipándose unos meses a lo ocurrido el 14 de abril de 1931. Se trata de fotos con texto y una especie de memoria a través del paisaje.

Podemos seguir con ‘La palombe’, unas casetas que recuerdan los puestos de caza para la paloma torcaz. ‘Fictional Primitive Sculptures’ alude a lo que podrían ser algunos monumentos magalíticos hallados en el Pirineo aragonés, si bien el aspecto lo produce el encuadre y la cámara fotográfica, en concreto, el punto de vista. Existen esas piedras, aunque sin especial relevancia. La fotografía las hace grandes y alusivas al paso del hombre histórico. Un planteamiento conceptual, sin duda. ‘No Landscapes’ plantea caminos de piedras, helechos, la niebla. Interesante resulta el planteamiento del horizonte, en el que tomas parecidas dan resultados diferentes cambiando la altura de la línea de horizonte.

Enrique Carbó plantea el paisaje con exclusivo protagonismo, es raro que veamos personas en los paisajes. Sin embargo sí que vemos sus huellas. En ‘Signos de vida’ vemos esas señales de los puntos geodésicos como intervenciones humanas, o esa creación de resultados impresionantes llamada ‘El peso del techo del mundo: peña Oroel’ en la que dos fotografías, invertida la superior, cambian el significado de la realidad.

Los ‘Inmemoriales’ rememoran monumentos megalíticos como los dólmenes, si bien algunas de esas piedras nunca han tenido esa función, pero la rememoran. Las piedras se expresan con la interpretación, nos rememoran el paso del tiempo y el paso del hombre actuando sobre el territorio.

Muchas de las fotografías expuestas son de gran formato y, sin duda alguna, es un signo de picturalidad, una forma de llegar al estatus de cuadro fotográfico. También los temas de historia en el romanticismo solían ser de gran formato como una forma de magnificar los hechos o personajes históricos.

Enrique Carbó logra con la fotografía, con sus largas caminatas por el territorio y con sus planteamientos unos resultados impresionantes en los que se recoge el peso del arte, de la fotografía y de los planteamientos actuales del arte.







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