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Madrid

Aplicaciones por decreto popular

Los teléfonos móviles son la última herramienta para controlar a los políticos. El proyecto Apps4citizens busca generar vías para la participación de los ciudadanos en la vida pública.

Michael Mcloughlin. Colpisa Madrid 02/05/2016 a las 06:00

Haga un breve repaso mental sobre para qué utiliza su teléfono móvil. Habrá un buen número de aplicaciones a las que cuelga la etiqueta de indispensables. A saber: WhatsApp, algún gestor de correo electrónico como Gmail y un puñado de redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. Una o dos dedicadas a notas, otras de retoque de imagen, juegos y alguna de noticias suelen completar la nómina más habitual. Sin embargo, hay quien ve en los smartphones un instrumento para revolucionar nuestro día más allá del ocio y la productividad de nuestro día a día.

Apps4citizens. Una traducción 'gruesa' de este nombre sería el de aplicaciones para ciudadanos. Y es que precisamente eso es lo que persigue este proyecto: generar vías para la participación de las personas en la vida pública de sus países a través de un instrumento tan recurrente como sus teléfonos inteligentes. Su última propuesta es la de movilizar a los vecinos de Madrid con un objetivo común: reducir los niveles de contaminación de la capital bajo el nombre de 'GoApp 2016'.

Para ello se ha aliado con el Ayuntamiento de Madrid, así como con Google. El objetivo de la iniciativa no es otro que que se propongan tecnologías vinculadas al móvil que permitan a los habitantes de la ciudad tomar decisiones en su vida diaria que ayuden a mantener a rayas los índices de emisiones, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático global. "Son retos globales que se deben afrontar desde lo social, lo ambiental y lo tecnológico", afirman los promotores del proyecto, que llegará a otras grandes ciudades españolas en los próximos meses.

Apps4citizens cuenta con un gran repositorio de ejemplos en lo que ellos llaman la 'appteca', donde se pueden hallar múltiples ideas que persiguen fomentar la cultura ecológica en el ambiente de las grandes urbes. Así, uno se puede encontrar con Mr. Iglú, que se sirve de la cámara de los móviles y la realidad virtual para que uno pueda interactuar con los contenedores de reciclaje.

OpenTreeMap es por así decirlo el gran atlas de los mapas urbanos. Lo que pretende este programa es que los usuarios vayan identificando los árboles de la ciudad creando un gran plano con el que poder hacer estimaciones del ahorro de energía o la calidad del aire. Otras creaciones persiguen estudiar, gracias a los datos que aportan la comunidad, el daño que provocan las inundaciones en distintos terrenos.

Sin embargo, el medio ambiente no es la única categoría de lo que han venido a llamarse aplicaciones ciudadanas. Es el caso de Hackity App. Se trata de una webapp que se puede utilizar tanto en ordenadores como en teléfonos a través del navegador con la que se pretende optimizar la gestión municipal. De esta manera, los vecinos tienen una manera sencilla y rápida de reportar problemas y desperfectos en las calles con una simple imagen y una descripción de la incidencia.

Lejos de ser una mera ventanilla de atención vecinal, los usuarios pueden proponer ideas, debatirlas o respaldar otras con el fin de conminar a las autoridades locales a llevarlas a cabo. Aunque Hackity App surgió en España, ya se han llevado a cabo exitosas pruebas al otro lado del océano en países como Argentina.

Sin embargo, este movimiento supera los límites municipales. Desde que Barack Obama inaugurase la política del 'social media' con su campaña de 2008, la presencia de herramientas digitales en este ámbito se han multiplicado exponencialmente. En España plataformas como '¿Qué hacen los diputados?' o 'El Indultómetro' utilizan datos públicos para controlar la actividad del Congreso y del Gobierno, respectivamente.

Siguiendo la senda de la 'tecnopolítica' aparece Electorability, una idea de Acuerdo.us que nació a raíz de la campaña para las elecciones municipales de 2015. Lo que persigue esta aplicación es que los votantes puedan huir del ruido mediático y que tengan material y elementos de juicio para valorar los programas electorales de los distintos partidos sin tener que hacer un 'ejercicio de fe'.

La aplicación trata de hacer un análisis de la viabilidad de las propuestas e incluye una interfaz para que la comprensión de los datos sea mucho más digerible. Por último, ofrece al usuario, una vez consultados estos apartados un test de afinidad política. Pero todo no acaba con el paso de las urnas.

La intención de sus creadores es convertirse en una plataforma de verificación. Controlar de qué manera se han ido cumpliendo los puntos del programa y las distintas promesas electorales, evaluando paralelamente cómo cambios sociales y financieros han podido incidir en la ejecución de esas iniciativas. Otra las cosas que proponen medir es el "factor coherencia": ver de qué manera se comportan dos partidos que teniendo la misma promesa en campaña se tienen que enfrentar en las bancadas de Gobierno y oposición.







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