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Videojuegos

Análisis | This War of Mine: The Little Ones - PS4 - Xbox One

La exploración del conflicto bélico desde el otro lado de la trinchera.

Actualizada 28/01/2016 a las 18:31

La guerra y los conflictos bélicos han sido uno de los escenarios más representados dentro de la industria del videojuego. Cientos de propuestas cohabitan en todas las plataformas disponibles, donde los jugadores encarnan soldados que deben poner fin a ejércitos maquiavélicos, terroristas cuyos ideales discrepan con los de la facción protagonista, e incluso bandos radicales de las potencias más importantes en la vida real. El género es de sobra conocido, y la mayor parte de estas propuestas confluyen en un sistema de juego muy manido en los últimos años: acción en primera persona; género que ha llenado el cupo mensual de lanzamientos durante los últimos meses y que, sea por el motivo que sea, la mayor parte termina con esa sensación de déjà vu tan poco agradable para el jugador.


11 bit studios, un pequeño estudio polaco, decidió hace tiempo dar una vuelta de tuerca a los acontecimientos que tan acostumbrados nos tienen las confrontaciones en el campo de batalla virtual. Así, evitando recoger ideas frecuentes, la desarrolladora ha decidido explorar el conflicto bélico desde el otro lado de la trinchera: la historia de los supervivientes y cómo éstos deben ingeniárselas para continuar con vida, sea robando, utilizando la fuerza, colaborando o comerciando. Este es el elemento distintivo de ‘This War of Mine’, título original de PC que nos ocupa en el día de hoy en su conversión a PlayStation 4 y Xbox One. El título, aterriza en las domésticas de nueva generación convirtiéndose en todo un imprescindible para los usuarios de las plataforma. Bienvenidos a la guerra desde el punto de vista más emocional.

Un grupo de supervivientes con mucho trabajo por hacer

La premisa principal del videojuego es clara: mantener los personajes con vida. El usuario tiene a su cargo entre tres y cinco supervivientes que deben colaborar para llegar a ver el sol día tras día. Como en cualquier conflicto bélico, las necesidades básicas aumentan mientras los bienes escasean y se convierten en un preciado tesoro para cualquiera que respire y camine. Para colmo, los grupos radicales se alzan en rebelión, el ejército no ayuda en absoluto y la desconfianza se apodera de la población convirtiéndola automáticamente, en un grupo de personas deshumanizadas. Bajo este planteamiento, nace y se desarrolla una historia que sin concretar nada lo dice todo.

Como en la guerra, donde no hay instrucciones ni indicaciones, la ausencia de tutoriales en el juego obliga al jugador a buscarse la vida desde el primer minuto, ‘This War of Mine’ comienza con nuestros supervivientes llegando a un refugio desolado que tendremos que limpiar y examinar para conseguir nuestros primeros materiales. El título divide su jugabilidad en dos fases: día y noche, con objetivos completamente distintos en función de nuestras necesidades.


Así, de día tocará poner a punto nuestro refugio a través de multitud de herramientas que tenemos para ello. Un banco de trabajo, una pequeña cocina destartalada, un depósito de agua de lluvia, un espacio para preparar medicinas y un par de camas serán los primeros elementos a construir en nuestro espacio.


Por supuesto para todo este tipo de empresas es necesaria una cantidad ingente de materiales, que se dividen en: madera, piezas electrónicas, materiales genéricos y algunos ítems específicos. Todo esto, por supuesto, sin olvidar la salud de los protagonistas, que necesitarán comer cada día y descansar en un lugar adecuado para evitar síntomas de fatiga que puedan derivar en un movimiento lento, depresión u otra sintomatología.


Sin embargo, cuando cae la noche la cosa se pone más interesante. De entre los supervivientes podemos escoger a uno para que vaya a buscar materiales, comida y vendajes en otras localizaciones que van abriéndose a medida que pasan los días.

Cada localización cuenta con una pequeña descripción donde se ofrece información de antemano sobre qué podemos esperar en cada fase: peligro, medicamentos, comida, un posible intercambio con otros personajes, etcétera. Prepararnos para cada salida será vital, ya que el tiempo siempre juega en contra.

De hecho, el tiempo y la estrategia tienen un peso muy grande dentro del título de 11 bit Studios. Tanto el día como la noche tienen unos toques de queda, por lo que habrá que gestionar el tiempo adecuadamente para evitar sorpresas de última hora.

Cuando salimos del refugio el jugador dispone hasta el amanecer para recolectar todos los objetos posibles, siempre teniendo en cuenta que cada personaje cuenta con una mochila limitada de espacio. Así, por ejemplo, Marko acumula 15 huecos de espacio para recolectar madera y materiales necesarios para construir, por ejemplo, una pala -que ayudará a limpiar los escombros rápidamente-, mientras que Katia, otra de las protagonistas, tendrá 12 huecos junto a la habilidad de negociar, por ejemplo. Y es que cada uno de los 12 personajes controlables en el juego cuenta con una habilidad determinada.

Por ejemplo, Bruno es un cocinero experto, importante para suministrar eficazmente la escasa comida de la que dispongamos para cocinar varios platos; Katia tiene habilidades de negociación, imprescindible cuando recibimos visita al refugio de un comerciante; Zlata cuenta con la habilidad de tocar la guitarra, importante para levantar la moral en los momentos más depresivos del juego; y, Roman, por ejemplo, es un experto en combate. Con esta mezcla de habilidades, y en función de los supervivientes que habiten la casa, el jugador debe actuar para mantener vivos al mayor número de personajes día tras día.

La importancia de las necesidades básicas y el combate

‘This War of Mine’ no se reduce únicamente a lo comentado, ya que además explota el concepto de supervivencia desde una visión más amplia.

Así, durante las noches de búsqueda en otras regiones se abre la posibilidad de llegar a otros barrios residenciales donde la guerra no ha impactado en exceso.

Podemos hablar con ellos y recoger los materiales sobrantes, o, si las necesidades imperan, podemos optar por robar sus pertenencias: comida enlatada o verduras, por ejemplo. Cabe destacar en este aspecto que nuestras decisiones a la hora de robar, atacar o pasar desapercibido siempre tendrán un impacto dentro del refugio.

Como supervivientes, todos los personajes están conectados de una u otra manera, por lo que si decidimos robar los medicamentos de un anciano para curar a un herido en combate de los nuestros, comenzarán a florecer pensamientos por parte de los supervivientes sobre la necesidad del acto, generándose así un ambiente de tristeza y depresión, que puede curarse destilando alcohol o escuchando música en la radio.

La cantidad de situaciones que se proponen es sorprendente, y como la mayor parte de elementos están generados aleatoriamente -como por ejemplo el grupo superviviente-, cada partida será diferente de la anterior.

Sin ir más lejos, en una de las incursiones a un supermercado abandonado, vimos como un militar hacia uso de su poder para llevar a una chica hacia un cuarto blindado. Aquí podemos hacer dos cosas: aprovechar la situación para llevarnos todo lo que podamos, o tratar de ayudar a la muchacha con todo lo que ello conlleva. En nuestro caso, el militar acabó con la vida de nuestro buscador experto, elemento que finalmente tuvo repercusiones en el albergue y nos obligó a cambiar de estrategia para sobrevivir.

Por otra parte, el paso de ordenador a consolas de nueva generación con un nuevo esquema de controles a medida no podía haberse realizado de mejor manera. Por supuesto, dentro de una guerra el combate no podía faltar. En esta ocasión añade algo de tensión adicional, ya que si el superviviente muere no habrá vuelta atrás. Para pelear lo único que tenemos que hacer es seleccionar un arma -como una pala, un cuchillo, una palanca o armas de fuego que podemos crear en el refugio una vez mejorado el banco de trabajo- y pulsar al enemigo -o superviviente- que queramos aniquilar.

Existen algunas coberturas para los tiroteos, pero no son frecuentes debido a la naturaleza austera del juego, algo que también se percibe en el limitado inventario, en las armas que se rompen, en la dificultad de conseguir casquillos, pólvora, etcétera.

A nivel audiovisual, la adaptación a consola mantiene el apartado técnico visto en ordenador. Sin llegar a ser un videojuego excesivamente llamativo en materia gráfica, ‘This War of Mine’ se apoya de filtros de dibujo para escenificar multitud de escenarios que mantienen el gris como color protagonista. Los personajes se diferencian bien, los efectos y animaciones cumplen sobradamente su función, y la dirección de arte se ha encargado de llevar personas reales y fotografías auténticas para caracterizar los supervivientes y los objetos que les rodean.

Mención especial requiere la banda sonora del título, que no deja de transmitir la cruda realidad de una guerra que parece no tener fin. Melodías tristes y melancólicas se suman a unos efectos de sonido muy bien caracterizados que nos llevarán en más de una ocasión a colocarnos unos buenos auriculares para disfrutar plenamente de la obra. El título carece de doblaje, pero mantiene los subtítulos en nuestro idioma.

Conclusiones

‘This War of Mine’ se estrena en consolas como una apuesta segura para los jugadores más emocionales. Su mecánica, tremendamente adictiva desde el primer momento y dificultad in crescendo hacen del videojuego un auténtico reto para cualquier tipo de jugador. Los eventos aleatorios, el sistema de recolección y artesanía, la gestión de recursos, las difíciles decisiones y, sobre todo, la maestría con la que 11 bit studios ha retratado el otro lado de la guerra hace de este ‘This War of Mine’ un apetitoso lanzamiento para el inicio de 2016.







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