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Ciudad Jardín: el de siempre, 60 años después

Los vecinos de Ciudad Jardín, una de las barriadas más antiguas de Las Delicias, han visto cómo crecía a su alrededor la capital zaragozana sin que el 'boom' urbanístico contaminara su diseño originario. En contraposición, los adelantos han llegado siempre con mucho retraso. Sus vecinos piden que se atiendan sus reivindicaciones.

MARÍA GONZALVO. Zaragoza Actualizada 26/02/2010 a las 20:47
4 Comentarios
CARLOS MONCÍNCiudad Jardín y sus vecinos

Un gran 'barrio jardín'. Un pequeño reducto habitado, apartado de la ciudad en medio del campo. Y lo más importante, a un precio económico (sus viviendas se conocían como las 'casas baratas'). Así se proyectó Ciudad Jardín en sus orígenes. Y así se ejecutó a partir de 1934. "Pero llegó la Guerra Civil y, antes de que las viviendas se entregaran, la Falange las confiscó y fueron ocupadas por combatientes del bando nacional. Acabada la guerra, se vendieron a sobre cerrado", cuenta Francisco Nasarre de Letossa, de 53 años. Él nació en una de esas habitaciones, y ahora vive con sus hijos en otra de las 400 casas que conforman esta barriada de Las Delicias, en Zaragoza.

 

Entre las calles de Franco y López, la Milagrosa y las avenidas de San Juan Bosco y de Duquesa Villahermosa se levantan estas viviendas de una y dos alturas, rodeadas de pequeñas zonas verdes, "aunque cada vez quedan menos", alerta Jesús Fuentes, presidente de la asociación de vecinos de Ciudad Jardín. "Mi padre la llamaba la ciudad de barro, porque al estar rodeado de campos, era todo de tierra, y había que bajar andando desde la Gran Vía", dice Francisco.

 

Pilar de Madariaga, una madrileña de 78 años afincada en Zaragoza desde los 27, recuerda que la primera acera la echó ella a la altura de su casa. Su suegro compró la primera parcela de Ciudad Jardín, aunque nunca llegó a habitarla. Serían Pilar y su marido quienes la ocuparían años después. "Ahora me han ofrecido muchos millones por ella, pero no la vendería por nada", asegura.

 

No sería hasta los 70, cuando se empezó a edificar -poco a poco- alrededor de Ciudad Jardín. "Pero estas viviendas nunca se tocaron, y si se hizo, fue siempre respetando la estructura básica", asegura Jesús. El barrio está considerado Bien de Interés Cultural, que lo ha protegido del 'boom' inmobiliario.

 

Pero no todo es jauja y estar en familia a veces acarrea esfuerzos extraordinarios. Por ejemplo, Ciudad Jardín ha sido de las últimas zonas en recibir muchos de los adelantos de la civilización (aceras, alumbrado público, Ono, el gas...). "Y muchas veces lo hemos tenido que pagar entre todos, y como somos pocos, en el reparto siempre nos toca a más", se queja Francisco. Algo similar ocurrió con la parroquia de Montserrat, levantada en una de sus plazas. "Cogíamos cartones y botellas para venderlos y cubrir así los gastos de la iglesia", cuenta Pilar.

 

Ahora, tienen todos los servicios básicos cubiertos: colegios, comisaría, oficina de Extranjería, hospitales, centro de salud, etc. Pero lamentan que la Administración no haya atendido ninguna de sus peticiones, como que pongan zona de estacionamiento naranja. "Aquí no cuesta nada aparcar el coche, pero lo aprovechan quienes acuden al Clínico y vecinos de los alrededores. Se ha convertido en una ciudad-dormitorio para los vehículos, y luego nosotros no encontramos aparcamiento", incide Jesús.

 

Francisco ha vivido toda su vida en Ciudad Jardín. Mª Luisa Aldea, en cambio, vino ya mayor. "Me crié en San José, y cuando pudimos, compramos una casa aquí. Ahora estoy encantada, y a mis hijos les gustaría quedarse. Es una zona privilegiada, sí, pero muy olvidada".



  • alfredo armada casorran10/06/10 00:00
    He leido con mucha atención la carta del que se denomina EL MAÑO DE CASTEFA y me ha hecho recordar mis años vividos en San Juan Bosco Nº1 Frente al bar Montesol allá por los años 60 hasta cerca del 75 esa epoca me marcó buenos y malos recuerdos tal como cuenta EL MAÑO DE CASTEFA igual fuimos amiguetes porque yo recuerdo todo lo que cuenta de la Ciudad Jardin, La piscina, y la temida Banda de chavales de otras calles proximas, lo que recuerdo mucho es la acequia que pasaba por san juan bosco, la de veces que bebiamos agua y no nos pasaba nada, y cuando otras veces de los campos cojiamos una mazorca de maiz y con una improvisada hoguera la asabamos para comernosla.. y bien rica que estaba, y otras veces nos quedabamos en franco y lopez viendo pasar las botellas de la fabrica de gaseosa konga, en la que trabajaba el padre de un amigo el cual nos daba algun trago de vez en cuando... en efin mil historias podria contar. saludicos ALFREDO
  • EL MAÑO DE CASTEFA27/02/10 00:00
    Qué buenos recuerdos me trae este barrio en el que viví más de veinte años. La abuela que nos vendía cigarrillos de manzanilla a 1 cts. de peseta la unidad (hoy estaría en la cárcel por atentar contra la salud infantil, pero hoy nosotros estamos aquí), nuestras ¿coladas¿ en la piscina de la Ciudad Jardín saltando la valla de Franco y López (hoy estaríamos en un centro de menores y nuestros padres soportando la correspondiente sanción), nuestras incursiones en el bar del Parque Móvil de los Ministerios para ver la televisión ( en casa no teníamos, claro. Hoy nos acusarían de invasión de un sitio oficial). Las batallas a pedradas, qué animalicos que éramos, entre los chicos del barrio en un campo de batalla improvisado en unas casas abandonadas junto a la hípica (hoy nos acusarían de desórdenes callejeros). Terror nos daba la banda del Chino. Las acampadas, con una manta y una cuerda tendida entre dos árboles hacíamos un pequeño habitáculo donde jugábamos a la taba o a los juegos reunidos (hoy nos acusarían de ocupación de espacio público). La leyenda infantil sobre el monumento a los estudiantes muertos en la guerra civil que había en lo que hoy es el campus y que decía que tocando con la mano una piedra situada en el mismo se abría la pared y salían los muertos. Vamos, para echarse a temblar. Qué miedo! Y qué decir del bar Montesol, nuestro refugio de juventud. Y la humareda que se divisaba desde mis ventana en la avenida de Valencia cuando el incendio del Corona. Gracias barrio por haberme echo vivir los mejores momentos de mi vida. Y perdón a todos por lo extenso de mi comentario, pero no lo he podido evitar.
  • Pablo Ballota27/02/10 00:00
    De perdón nada Maño. Un gusto tu comentario. Más de una vez he dado un pequeño rodeo para camino de mi trabajo pasear las tranquilas calles de la Ciudad Jardín. Y que envidia me dan los que allí viven.A esta ciudad tan castigada por el el exceso de tráfico, el deterioro de sus barrios históricos o el desarrollo de un urbanismo a todas luces ilógico, por heredero del que se hizo en tiempos hoy, civilmente, superados, le vienen de maravilla estos recuerdos llenos de afecto hacia el pasado indispensables para construir la ciudad, amable, del futuro.
  • hitano27/02/10 00:00
    Hermosa zona para vivir, otro logro más de la República que fué abortado de raíz por el bando fascista.


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