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Familia

Las inteligencias múltiples también se educan en casa

Todos tenemos, al menos, ocho tipos de inteligencia; y las tenemos todas, en mayor o menor grado. Pero, ¿en cuáles destacan nuestros hijos?

Lucía Bonel 20/03/2017 a las 06:00
Desde los 5 o 6 años, los padres ya nos hacemos una idea de sus aptitudes más o menos destacadas.Freepik

¿Por qué un chaval que destaca en matemáticas y que es brillante en literatura e historia puede tener problemas para relacionarse con sus amigos? Hablamos con Esperanza Cid Romero, psicopedagoga, y Clara García Abós, pedagoga, para encontrar la respuesta. Las expertas apuntan que, hasta no hace mucho, la inteligencia era medida como un conjunto indisoluble en el que primaba las capacidades lingüísticas y matemáticas, de manera que todo aquel que no sobresalía en ellas no obtenía una buena puntuación en las pruebas psicométricas del Cociente Intelectual (CI) y no podía ser considerado inteligente. “El psiconeurólogo Howard Gardner -continúan- nos propuso que la inteligencia es un concepto más amplio y que no siempre se relaciona directamente con el éxito académico”. En este sentido, Gardner define la inteligencia como: “La capacidad de resolver problemas y/o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”. Y señala que hay personas muy capaces en matemáticas pero muy poco en su relación con los demás o en su orientación en una ciudad nueva, por ejemplo. “Gardner propone que la inteligencia no es unitaria -nos explican-, que podemos hablar al menos de ocho inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, kinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista; que la inteligencia es educable: nacemos con capacidades innatas pero en función de la estimulación del medio se desarrollarán más o menos; y que todos poseemos todas las inteligencias en mayor o menor grado”. Entonces, ¿cómo educamos a nuestros hijos? ¿Qué podemos hacer para conocer y potenciar sus inteligencias? ¿Qué inteligencias debemos potenciar más? Esperanza Cid y Clara García nos proponen lo siguiente:

  • Valorar todos los ámbitos y no solamente el académico. Si solamente valoráramos el ámbito académico, nunca hubiéramos tenido tenistas como Nadal o pintores como Picasso. El conocimiento académico es importante, muy importante, y nuestros hijos deben abordarlo para manejarse en la sociedad presente y futura, pero también es cierto que muchos de ellos serán más felices si se este conocimiento se complementa con otros que les gusten, como ayudar a los demás, cuidar plantas, patinar, bailar...
  • Identificar el 'skyline' de las inteligencias de nuestros hijos. Como padres, cuando nuestros hijos tienen más de 5 o 6 años nos vamos haciendo una idea de sus aptitudes más o menos destacadas. Sabemos, por ejemplo, si desafina mucho al cantar o no, si calcula rápido o lento, si se expresa bien para su edad, si se relaciona bien con los demás... También existen test sencillos que nos ayudan a saber lo que incluye cada inteligencia y nos dan una puntuación. Un adecuado diagnóstico del punto de partida es esencial para poder avanzar en la dirección o direcciones adecuadas.
  • Educar en la excelencia. Una vez que tenemos claro en qué destaca nuestro hijo, es sumamente importante para su desarrollo personal y su felicidad promover ese ámbito en su formación y en su vida personal y profesional. Será mucho más fácil que nuestra hija, que es una estupenda deportista, con claras aptitudes de coordinación, fuerza, velocidad... y a la que no se le dan bien los cálculos matemáticos, destaque y sea feliz aprendiendo y dedicándose al ámbito deportivo y no a la ingeniería, por ejemplo.
  • Desarrollar los ámbitos menos destacados. El gráfico personal de las inteligencias no es inamovible. Gracias a la educación familiar y escolar, a los estímulos que les proporcionemos y a su adecuación a las características de cada niño, contribuiremos a que se puedan manejar con soltura en todos los ámbitos y no solo en los que, en un principio, les eran más favorables.
  • Cuidar especialmente las inteligencias intrapersonal e interpersona. Estas dos inteligencias señaladas por Gardner fueron el origen de la conocida inteligencia emocional. La mayor parte de los factores de felicidad y éxito del ser humano devienen directamente del equilibrio personal y de la relación con los demás.
  • Combinar exigencia y disfrute. Pocas veces se esfuerza uno tanto como cuando disfruta con lo que hace. Busquemos tareas que les 'enganchen' y que, a la vez, les supongan un reto; esta será la mejor forma de que desarrollen sus inteligencias.
  • Trabajar las competencias en su interrelación. En la vida, nadie va a comprar a una tienda de matemáticas ni tiene una habitación de lengua. Por ejemplo, podemos preparar un viaje y conocer los lugares, los precios, valorar si se ajusta a nuestro presupuesto y escribir un correo electrónico a la casa rural que hemos elegido para confirmar que tienen habitaciones disponibles. Si un niño o niña participa activamente en todo este proceso estará desarrollando varias de las inteligencias señaladas.
  • Complementar el desarrollo de estas inteligencias con un planteamiento creativo y artístico. Gardner le da gran importancia a la creatividad como elemento de desarrollo personal y social. Esta creatividad puede desarrollarse en relación a lo lingüístico, lo matemático, lo musical… Pero también en un ámbito que Gardner no aborda de forma explícita: las artes plásticas. Desde perspectivas más tradicionales, como la pintura con óleo, el modelado en barro o el tallado de madera, hasta las que potencian las tecnologías de la información y la comunicación, con programas específicos que tienen muchas posibilidades en torno a la fotografía, el vídeo... la imagen en general.
  • Apoyar el desarrollo de las inteligencias múltiples con las TIC. Las conocidas como TIC -Tecnologías de la Información y la Comunicación- deben ser, además, TAC -Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento- y servir para el desarrollo personal, académico y profesional de nuestros hijos e hijas. No es tarea fácil, ya que la mayor parte del tiempo que los niños están delante de las pantallas tienen exclusivamente un objetivo de ocio y debemos promover otras posibilidades, como algunos buenos programas educativos, la participación en 'wikis' o el análisis crítico de blogs.
  • Promover un clima familiar de disfrute y crecimiento. Decimos que un estado de 'flow', o fluir, es aquel en el que estamos tan centrados en lo que estamos haciendo que no tenemos otro pensamiento y toda nuestra energía se canaliza en esa actividad. El tiempo se nos pasa volando preparando la decoración navideña, un 'power-point' para celebrar las bodas de oro de los abuelos o una obra de teatro para una reunión de amigos. Para potenciar estas inteligencias múltiples es importante, desde la familia, crear este marco, este estado de fluir y de disfrute en la cotidianidad.
  • Ya para terminar, es necesario señalar que es muy importante que todas estas inteligencias llamadas 'múltiples' que nos propone el psiconeurólogo Howard Gardner sean reconocidas por nuestros hijos e hijas y que sean ellos mismos también los que realicen su autoevaluación, cada vez más ajustada. El objetivo de este reconocimiento, por su parte, es que valoren la diversidad de ámbitos fundamentales y sepan y comprendan que son inteligentes en algunos de ellos.




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