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La nave del misterio capturada en Irlanda del Norte

La curiosidad humana por lo desconocido tuvo durante mucho tiempo a los platillos volantes como objeto de estudio favorito. Este artículo de HERALDO publicado en 1956 da fe ello.

Documentación Actualizada 14/09/2016 a las 08:22
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Noticia publicada en HERALDO en 1956 bajo el título 'Un platillo volante capturado por un irlandés'

Los misterios que explora Cuarto Milenio se muestran ahora en Zaragoza: concretamente, en el Palacio de Congresos, hasta el 2 de octubre. La curiosidad humana ante lo desconocido tuvo durante un tiempo a los platillos volantes como objeto de estudio favorito.

Hace 60 años, Thomas Hutchinson vivió un momento extraordinario. Un platillo volante aterrizó en un prado muy cercano a su casa. El impulso inicial de este pasmado irlandés fue capturar el objeto para llevarlo a la comisaría de Derry, la localidad en la que residía. Sin embargo, el objeto resultó ser más pesado y escurridizo de lo que pensaba, y se le escapó... volando. El relato de lo ocurrido hizo que los policías locales tuvieran un día divertido; no le creyeron mucho, al pobre, pero…¿ocurriría de verdad? Bienvenidos a la nave del misterio de septiembre de 1956.

Un platillo volante capturado por un irlandés 

Se le escapó porque pesaba mucho.

DUBLÍN. (Crónica especial para Agencia Fiel)
El señor Thomas Hutchinson, habitante del condado irlandés de Derry, ha capturado el viernes un platillo volante. Pero solo ahora se ha podido conocer la historia completa.

El platillo había aterrizado en un prado situado a 200 metros de su casa. El señor Thomas lo vio. Su mujer también.

Prudentemente, el irlandés se acercó a  la misteriosa máquina, comprobando que se trataba de una especie de “huevo de Pascua” en una “huevera volante”.
El aparato, según explica el señor Thomas, tenía un metro de alto y 45 centímetros de diámetro en su parte más ancha. Su forma era la de un huevo rojo claro con rayas oscuras, colocado verticalmente sobre un pedestal circular en forma de platillo.

De tiempo en tiempo, el aparato se ponía a dar vueltas como una peonza.
Precisamente en una de estas ocasiones, el platillo volante se le escapó al señor Thomas.
Porque cuando míster Hutchinson lo vio, lo primero que hizo fue “capturarlo”. Se dio cuenta de la trascendencia de su presa y, tras un breve cambio de impresiones con su mujer, decidió que había de llevarlo, sin pérdida de tiempo, hasta la comisaría de policía.

Haciendo grandes esfuerzos, empezó su caminata. Pero aquella máquina misteriosa pesaba demasiado y era muy difícil retenerla cuando se ponía a girar como una peonza.
El señor Thomas estaba cansado. Se paró un momento y depositó el platillo sobre la hierba para normalizar su fatigosa respiración.

Entonces, el platillo aprovechó el momento. Se puso a dar vueltas rápidamente y desapareció vertiginosamente en el horizonte.

El señor Thomas se quedó atónito. No sabía qué hacer. Finalmente, pensó que de todas formas era conveniente ir a dar cuenta a la policía de lo que le había sucedido.
Los policías acogieron su historia con sonrisa; pero, respetando la palabra del señor Thomas, iniciaron la correspondiente investigación, aunque con el escepticismo que muchos comprenderán.

(Noticia de hemeroteca recopilada por Elena de la Riva y Mapi Rodríguez. Documentación de Heraldo de Aragón).







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