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Autoayuda

Cristina Soria: "Vivimos en una sociedad en la que el error está muy mal visto"

La 'coach de la televisión' presenta su tercer libro, 'Elige tu aventura, claves para afrontar la toma de decisiones'.

Ariadna Cañaveras Actualizada 18/05/2016 a las 17:15
Cristina Soria en Zaragoza.Asier Alcorta

Cristina Soria (Zaragoza, 1975) es periodista, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tras sus dos primeros libros, 'Yo puedo ayudarte' y 'Sí, tú puedes', Cristina Soria presenta 'Elige tu aventura. Claves para afrontar la toma de decisiones'.

-Tu nuevo libro se centra en cómo abordar ciertas decisiones... ¿Por qué nos cuesta tanto tomarlas?
-Sobre todo por miedo, por miedo a lo desconocido, a querer cambiar cosas, pero no saber lo que va a ocurrir. Nos anticipamos mucho a cosas negativas que van a pasar, que luego muchas veces ni pasan. Y porque, en el fondo, nos gusta que nos den consejo y que nos guíen en nuestras decisiones. Pero al final, los que tenemos que tomar las decisiones somos nosotros mismos. En realidad, si nos ponemos a pensar, tomamos decisiones continuamente. Si cada uno fuera consciente de las veces que toma decisiones o que ha cambiado a lo largo de su vida, le daría menos miedo tomar otras decisiones.

-¿De qué depende una decisión?

-Depende del momento en el que la tomamos y de si es impuesta o si es una decisión tuya. Lo difícil es darte cuenta de que tienes que cambiar algo, pero en el momento en el que te has dado cuenta, ponerte en acción cuesta menos, y si no, para eso estamos los profesionales, para ayudar.

-Uno de los grandes miedos al tomar una decisión es equivocarse...
-Equivocarse no es malo, pero tenemos que cambiar el concepto y eso es lo que está costando. A través del coaching trabajamos mucho en el desarrollo personal y en lo bueno que es equivocarte, porque si yo no me equivoco no voy a aprender. Si yo veo el error como una forma de aprender o una nueva oportunidad, va a ser algo beneficioso para mí.


-¿Y arrepentirse?
-Hay que verlo desde el punto de vista de “tomé esa decisión en un momento determinado porque creí que era lo mejor”. Es verdad que vivimos en una sociedad en la que el error está muy mal visto. Desde que somos pequeños, nos castigan cuando nos equivocamos, nos ponen mala nota cuando no nos aprendemos la lección; si en el trabajo nos equivocamos, nos echa la bronca el jefe, o incluso nos pueden despedir... Entonces, vemos el error como algo tremendo y simplemente lo tenemos que ver como una forma más de aprender y de cambiar.

-Tus tres libros giran en torno a la idea de que si se quiere, se puede cambiar, pero hay veces en que el contexto es complicado y se convierte en una limitación...
-Tú eres responsable de tu felicidad y de lo que quieras cambiar o no. No siempre es fácil, pero no por eso es imposible. Lo que pasa es que pensamos que es mucho más difícil y por eso ponemos excusas para cambiar cosas. Pero todo aquel que quiere puede cambiar. Hay gente que ha vivido auténticas adversidades y ha cambiado. Simplemente, es la disposición que tengamos nosotros. 

-Volviendo a la toma de decisiones, ¿cuál es el papel de un coach en ese proceso?
-Cuando alguien viene a verte, ha tomado la decisión de cambiar algo. Yo nunca le voy a decir a la persona que viene lo que tiene que hacer ni le voy a juzgar. Es superimportante escuchar para saber cómo se encuentra, detectar las emociones que hay en la otra persona y ofrecerle herramientas y puntos de vista distintos, sin aconsejar, porque tú estás acostumbrado a que la gente que te quiere te aconseje, pero yo, al ser una persona que no le conozco de nada, soy completamente objetiva. Le voy abriendo nuevos caminos, pero para que al final él encuentre lo que realmente quiere. Yo soy como un elemento motivador que le hago ver algo de distinta forma.

-Entre las decisiones que abordas, se encuentra la maternidad -tener una familia o no, volver al trabajo tras la maternidad o no-, ¿recibes muchas consultas sobre este tema ahora que la conciliación está tan a debate?
-Hay muchas mujeres que ahora dejan su parcela familiar porque ven imposible formar una familia, pero también hay veces que son excusas y hay mucha gente que viene para tomar la decisión. Las familias han cambiado, el modelo de familia antes era padre, madre e hijos, y ahora puede ser madre en soledad, padre solo, pareja de mujer y mujer, o de hombre y hombre. Muchas veces, formar una familia que se sale de los convencionalismos implica una decisión muy importante.

-El trabajo, otra importante decisión. ¿Qué aconsejarías a una persona que no esté a gusto en su trabajo, pero tenga miedo a enfrentarse a un cambio?
-Si yo no estoy a gusto en un sitio, es porque necesito algo que no se me está dando y conseguirlo implica un cambio, y tengo que evaluar si me va a compensar o no. Hay que pensar, “¿cuántas veces he cambiado a lo largo de mi vida”, y en esos cambios, “¿qué fortaleza había en mí?”. Si yo he cambiado más veces y tenía fortalezas para afrontar esos cambios, este también puedo hacerlo. Otra cosa es que yo decida que a pesar de estar harta de mi jefe, de que me paguen una miseria, de que trabaje no sé cuántas horas o en diferentes trabajos para llegar a fin de mes, a mí me compensa seguir o no.

-La pareja también puede convertirse a veces en un freno...
-Sí, se convierte en el enganche, el anclaje. Tienes que ver si es una relación sana o no. Si mi pareja me trae quebraderos de cabeza o veo que no soy del todo feliz... Eso no es una pareja. El problema es que muchas veces creemos que es la única persona que nos va a querer o con la que vamos a poder estar. Hay que echar la vista atrás y ver qué me pasó con otras relaciones, porque si yo creo que no voy a poder ser feliz más que con él, se va a cumplir; si yo creo que no me merezco el amor o que nadie me puede querer y yo de él o de ella recibo algo, me voy a enganchar a esa persona. Hay veces que lo vemos desde el fracaso, por eso nos enganchamos a no dejar a una pareja. No, no he fracasado, he vivido una experiencia que ahora no me aporta lo que necesito, ya está.

-Has aparecido en televisión, eres activa en redes sociales... ¿Recibes muchas consultas a través de estos medios?
-Sí, la televisión es un escaparate y lo bueno es que la gente se siente identificada con los casos que yo explico. A través de la televisión y por las redes sociales llega mucha gente que te pide ayuda, lo que pasa es que lo primero que te piden es consejo o te cuentan una historia dolorosa y te piden dos trucos para mejorar, pero yo no se los puedo dar. Pero cuando la gente te ve en televisión y en temas que ellos se sienten reflejados, te ven como una oportunidad para poder cambiar o mejorar lo que no les gusta. 

-¿Y cuáles son los temas que más te consultan?
-Es muy variado, pero siempre hay una parte que coincide, que es una baja autoestima. Hay muchas veces que vienen por rupturas de pareja o para plantearse si rompen o no. La gran mayoría que viene a un proceso de coaching, en mi caso, son mujeres. Vienen menos hombres porque les cuesta más abrirse en canal, porque es un proceso de abrirse en canal y sacar las emociones, y les cuesta mucho más a los hombres que a las mujeres. Llegan de todas las edades, gente joven, pero también gente mayor que, en el momento en que su familia vuela, se plantea “¿y ahora qué hago con mi vida?”. Cuando alguien llega a un proceso de coaching es porque necesita un motivador, que alguien le vaya empujando, y la baja autoestima muchas veces coincide.

-¿Esa baja autoestima puede estar ligada a la relación que tenemos con las redes sociales, con esa forma de vida que nos obliga a estar expuestos?
-La baja o alta autoestima viene por experiencias nuestras, por la educación que hemos recibido y los mensajes que nos han ido lanzando desde pequeños, pero es verdad que las redes sociales te exponen de una forma que cualquiera puede llegar y decirte la mayor barbaridad del mundo. Tú eres el que decides a lo que haces caso y a lo que no. Si hay alguien que se para un minuto a meterse en su red social para insultarte, yo me planteo, “qué vida más triste para que a algo que no te gusta tú le dediques tiempo y encima le insultes”. Pero no todo el mundo tiene la capacidad de verlo de esa forma y las redes sociales ofrecen un escaparate en el que cualquiera se cree que puede decir lo que le dé la gana y salir impune.

-A una persona que se encuentre ahora en la disyuntiva de tomar una decisión u otra sobre cualquier tema, ¿qué le dirías?
-Primero, que si toma una decisión que vea para qué la quiere tomar, cuál es el objetivo, qué le aporta esa nueva opción que está planteándose que no tiene ahora. Que lo busque y enganche con todas sus fortalezas, que le van a llevar a obtener ese resultado que quiere. Y que piense que esa decisión la toma en este momento y que se puede cambiar cada vez que tú quieras, porque las personas cambiamos y evolucionamos. 

 







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